Arqueólogos descubren un sillón romano del siglo V en Gijón, en las excavaciones del antiguo convento de las Agustinas
http://www.europapress.es/asturias/noticia-arqueologos-descubren-sillon-romano-siglo-gijon-excavaciones-antiguo-convento-agustinas-20090813160257.html
El concejal de cultura, Justo Vilabrille, anunció hoy que se ha descubierto una silla romana que data del período entre el siglo IV y V después de Cristo, la primera que aparece completa en España. Se trata de un hallazgo "excepcional" tras las excavaciones en el viejo edificio del convento de las Agustinas, ya concluidas.
En declaraciones durante una rueda de prensa, Justo Vilabrille, ha señalado que el equipo de arqueólogos dirigidos por Carmen Fernández Ochoa, ha desenterrado además mobiliario de cocina hecha de madera, y esqueletos de animales. Los hallazgos se han producido durante la tercera fase y última fase de excavaciones, en el interior del antiguo depósito que surtía de agua la ciudad.
Vilabrille anunció que el sillón romano y el resto de materiales encontrados pasarán a formar parte del futuro museo de Gijón, que según explicó el concejal requerirá 10 años de trabajo y "tendrá un coste económico muy elevado". No obstante, será "el equipamiento más emblemático e importante que tendrá esta ciudad", dijo.
El edil apuntó además la buena conservación de los materiales encontrados. En estos momentos, están siendo analizados debido a la necesidad de "tratamiento urgente para que la madera no sufra", explicó Vilabrille.
Carmen Fernández Ochoa insistió en la excepcionalidad de los descubrimientos, ya que es un panorama "único" en la península Ibérica. Además, Ocho afirmó que es la primera vez que "encontramos el uso de mobiliario de madera".
La directora del equipo de arqueólogos aseguró que estas piezas no sólo son parte de la civilización romana, sino que conforman "una comprensión de la Historia". Por último, valoró la excavación de los expertos en sedimentología, que ha sido, dijo, "completa".
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13 de agosto de 2009
13 de junio de 2009
Gijón - Asturias
Las termas romanas del Campo Valdés
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009061300_67_767999__Mas-Gijon-termas-romanas-Campo-Valdes
En marzo de 1903 se produjo, de un modo fortuito, uno de los acontecimientos más gozosos de la historia reciente de la ciudad, el hallazgo, bajo el suelo del Campo Valdés, de unas termas públicas de época romana. En efecto, la construcción de una alcantarilla frente a la iglesia parroquial de San Pedro fue el azaroso suceso que puso al descubierto este espacio termal, como es sabido, hoy convertido en un yacimiento-museo de gran interés y tirón turístico.
Ante la gran expectación que causó el descubrimiento entre el pueblo de Gijón, las excavaciones fueron dirigidas por Calixto Alvargonzález Landeau, a quien se considera el autor material e intelectual del descubrimiento, si bien el honor y la gloria del mismo, así como el interés y la preocupación por documentar científicamente los restos romanos encontrados, también recayó sobre los hombros del erudito e historiador Julio Somoza y del político e historiador aficionado Juan Alvargonzález y Alvargonzález.
El descubridor de las termas romanas del Campo Valdés, Calixto Alvargonzález (Gijón 1854-1910), fue todo un personaje en el Gijón finisecular: ingeniero químico formado en los Estados Unidos, fundador y director del diario «El Comercio», consignatario de buques, apagadorista acérrimo, presidente de la Compañía de Tranvías, gastrónomo reconocido, destacado dibujante y pintor, viajero infatigable, arqueólogo aficionado, fueron algunos los cargos y cualidades que distinguieron a este conspicuo gijonés.
Bajo la dirección de Calixto Alvargonzález parte del subsuelo del Campo Valdés fue reconocido, apareciendo, entre otros, los restos de un magnífico hipocausto. Alvargonzález planificó con minuciosidad el trabajo y los resultados fueron recogidos en una monografía que destaca para la época por su rigor y carácter científico. Como confirmó el propio autor, desde el mismo día en que los restos fueron visibles, diariamente se tomaban notas detalladas y medidas de lo descubierto, llevándolas a un plano a escala, que, además de organizar los hallazgos, le permitió ordenar el reconocimiento de un modo sistemático.
La competencia de Alvargonzález le llevó a rodearse, en palabras de Julio Somoza, de una copiosa y autorizada documentación, especialmente las obras de un arqueólogo alemán llamado Hübner, que le sirvieron de modelo. No contento con lo que encontró en los libros, Calixto Alvargonzález, hombre de posibles y de inquietudes culturales, decidió ver con sus propios ojos los restos de la cultura romana, y no dudó en viajar a Italia para conocer los restos arqueológicos y así poder comparar con lo que estaba encontrando en el campo de la iglesia de San Pedro.
En 1906, tras tres años de excavaciones, Alvargonzález escribió la citada monografía, si bien la misma no vio la luz hasta 1965, gracias al esfuerzo del Consistorio local y del cronista oficial de la villa, el periodista Joaquín Alonso Bonet, quien preparó el texto que sirve de prólogo a la obra.
La monografía propiamente dicha comienza con el estudio de los materiales que formaban parte de las obras encontradas, y que básicamente eran morteros, hormigones, piedra, ladrillos y tejas. Asombró a Alvargonzález la calidad de la cal utilizada, tanto en los morteros y enfoscados como en los hormigones. Son frecuentes las alusiones a los restos arqueológicos que el autor vio en el extranjero, como cuando explica por qué en la fabricación de los morteros no se empleó arena de la cercana playa de San Lorenzo y sí la del arenal del Arbeyal, en Jove, atribuyendo esta circunstancia a la costumbre romana de fabricar los morteros con arenas gruesas, tal y como él mismo había comprobado en las ruinas de Pompeya.
Tras analizar los materiales, se detiene en el estudio de la construcción, dando cuenta de las características de las paredes, enfoscados, pavimentos, puertas, del sistema de calefacción y los baños. Los últimos apartados de la monografía los dedica al análisis de los edificios y de los objetos hallados (cerámicas, barros saguntinos, barros modernos, objetos de bronce, objetos de hierro, restos de animales, objetos de piedra, etcétera).
La parte más sorprendente de la monografía escrita por Calixto Alvargonzález es, sin duda, la parte gráfica, que en forma de apéndice cierra el trabajo. Calixto Alvargonzález fue un hombre muy dotado para el dibujo y la pintura, y esta circunstancia quedó reflejada en las treinta y ocho láminas, en las que se recogen con toda fidelidad los materiales encontrados bajo el suelo del venerable Campo Valdés.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009061300_67_767999__Mas-Gijon-termas-romanas-Campo-Valdes
En marzo de 1903 se produjo, de un modo fortuito, uno de los acontecimientos más gozosos de la historia reciente de la ciudad, el hallazgo, bajo el suelo del Campo Valdés, de unas termas públicas de época romana. En efecto, la construcción de una alcantarilla frente a la iglesia parroquial de San Pedro fue el azaroso suceso que puso al descubierto este espacio termal, como es sabido, hoy convertido en un yacimiento-museo de gran interés y tirón turístico.
Ante la gran expectación que causó el descubrimiento entre el pueblo de Gijón, las excavaciones fueron dirigidas por Calixto Alvargonzález Landeau, a quien se considera el autor material e intelectual del descubrimiento, si bien el honor y la gloria del mismo, así como el interés y la preocupación por documentar científicamente los restos romanos encontrados, también recayó sobre los hombros del erudito e historiador Julio Somoza y del político e historiador aficionado Juan Alvargonzález y Alvargonzález.
El descubridor de las termas romanas del Campo Valdés, Calixto Alvargonzález (Gijón 1854-1910), fue todo un personaje en el Gijón finisecular: ingeniero químico formado en los Estados Unidos, fundador y director del diario «El Comercio», consignatario de buques, apagadorista acérrimo, presidente de la Compañía de Tranvías, gastrónomo reconocido, destacado dibujante y pintor, viajero infatigable, arqueólogo aficionado, fueron algunos los cargos y cualidades que distinguieron a este conspicuo gijonés.
Bajo la dirección de Calixto Alvargonzález parte del subsuelo del Campo Valdés fue reconocido, apareciendo, entre otros, los restos de un magnífico hipocausto. Alvargonzález planificó con minuciosidad el trabajo y los resultados fueron recogidos en una monografía que destaca para la época por su rigor y carácter científico. Como confirmó el propio autor, desde el mismo día en que los restos fueron visibles, diariamente se tomaban notas detalladas y medidas de lo descubierto, llevándolas a un plano a escala, que, además de organizar los hallazgos, le permitió ordenar el reconocimiento de un modo sistemático.
La competencia de Alvargonzález le llevó a rodearse, en palabras de Julio Somoza, de una copiosa y autorizada documentación, especialmente las obras de un arqueólogo alemán llamado Hübner, que le sirvieron de modelo. No contento con lo que encontró en los libros, Calixto Alvargonzález, hombre de posibles y de inquietudes culturales, decidió ver con sus propios ojos los restos de la cultura romana, y no dudó en viajar a Italia para conocer los restos arqueológicos y así poder comparar con lo que estaba encontrando en el campo de la iglesia de San Pedro.
En 1906, tras tres años de excavaciones, Alvargonzález escribió la citada monografía, si bien la misma no vio la luz hasta 1965, gracias al esfuerzo del Consistorio local y del cronista oficial de la villa, el periodista Joaquín Alonso Bonet, quien preparó el texto que sirve de prólogo a la obra.
La monografía propiamente dicha comienza con el estudio de los materiales que formaban parte de las obras encontradas, y que básicamente eran morteros, hormigones, piedra, ladrillos y tejas. Asombró a Alvargonzález la calidad de la cal utilizada, tanto en los morteros y enfoscados como en los hormigones. Son frecuentes las alusiones a los restos arqueológicos que el autor vio en el extranjero, como cuando explica por qué en la fabricación de los morteros no se empleó arena de la cercana playa de San Lorenzo y sí la del arenal del Arbeyal, en Jove, atribuyendo esta circunstancia a la costumbre romana de fabricar los morteros con arenas gruesas, tal y como él mismo había comprobado en las ruinas de Pompeya.
Tras analizar los materiales, se detiene en el estudio de la construcción, dando cuenta de las características de las paredes, enfoscados, pavimentos, puertas, del sistema de calefacción y los baños. Los últimos apartados de la monografía los dedica al análisis de los edificios y de los objetos hallados (cerámicas, barros saguntinos, barros modernos, objetos de bronce, objetos de hierro, restos de animales, objetos de piedra, etcétera).
La parte más sorprendente de la monografía escrita por Calixto Alvargonzález es, sin duda, la parte gráfica, que en forma de apéndice cierra el trabajo. Calixto Alvargonzález fue un hombre muy dotado para el dibujo y la pintura, y esta circunstancia quedó reflejada en las treinta y ocho láminas, en las que se recogen con toda fidelidad los materiales encontrados bajo el suelo del venerable Campo Valdés.
14 de marzo de 2009
Asturias
«Asturias debe defender sus derechos en la Vía de la Plata y su pasado romano»
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090314/cultura/asturias-debe-defender-derechos-20090314.html
La consejera de Cultura contesta al alcalde de Astorga recordando que hay «importantes evidencias e importantes documentos sobre el ramal trasmontano
La consejera de Cultura asturiana, Mercedes Álvarez, quería mantenerse a margen de la polémica abierta entre Asturias y Astorga sobre la Vía de la Plata, a la que ha puesto voz el alcalde de la localidad maragata. Pero al observar que, lejos de desinflarse, el debate crece (no hay más que contabilizar el número de comentarios en la edición digital de EL COMERCIO), ayer hizo un alto en el camino en su visita a Alemania para contestar al edil que no admite la vinculación asturiana con la antiquísima ruta histórica. «Asturias debe defender sus derechos en la Vía de la Plata y por encima de todo su pasado romano», manifiesta Mercedes Álvarez, aludiendo al hecho de que Alonso Perandones no sólo quiere mantener el trazado de la ruta exclusivamente de Mérida a Astorga, sino que, además, pone en duda la importancia de la presencia romana en este Norte.
Las mayores evidencias
«Cómo se puede decir eso, cuando todo el Principado de Asturias está sembrado de yacimientos romanos. Qué mayor evidencia puede haber que esa. Son sus perfectas huellas. Se trata, además, de yacimientos muy respetables, que han arrojado trascendental información sobre nuestros orígenes», añade la responsable de Cultura, quien trata de calificar la polémica, pero advierte que «no es posible. No sé cómo llamar a ésto que está haciendo el alcalde de Astorga, quien, por otro lado, creo que no ha sabido guardar las formas».
Para la consejera de Cultura no hay mejor manera de zanjar esta polémica que acudir a las «muchas fuentes antiguas que documentan a la perfección el ramal trasmontano», como se conoce al tramo de la vieja ruta romana que une Astorga con Asturias.
Una unión para Álvarez no sólo cierta, sino también absolutamente lógica, ya que, como advierte, «los romanos no hacían caminos estancos». Es decir, que sus calzadas no se paralizaban en un punto, sino que trataban de seguir comunicación siempre hacia adelante, lo que, según todos los indicios hicieron no sólo poniendo la mirada en el mar de Gijón, sino también en el de Lugo.
Cabe recordar que Alonso Perandones no niega la existencia de este ramal. Lo que rechaza es su denominación de Vía o Ruta de la Plata, que, según él es título que sólo se puede dar a la calzada romana que unió en el pasado las tierras de Astorga con las de Mérida.
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090314/cultura/asturias-debe-defender-derechos-20090314.html
La consejera de Cultura contesta al alcalde de Astorga recordando que hay «importantes evidencias e importantes documentos sobre el ramal trasmontano
La consejera de Cultura asturiana, Mercedes Álvarez, quería mantenerse a margen de la polémica abierta entre Asturias y Astorga sobre la Vía de la Plata, a la que ha puesto voz el alcalde de la localidad maragata. Pero al observar que, lejos de desinflarse, el debate crece (no hay más que contabilizar el número de comentarios en la edición digital de EL COMERCIO), ayer hizo un alto en el camino en su visita a Alemania para contestar al edil que no admite la vinculación asturiana con la antiquísima ruta histórica. «Asturias debe defender sus derechos en la Vía de la Plata y por encima de todo su pasado romano», manifiesta Mercedes Álvarez, aludiendo al hecho de que Alonso Perandones no sólo quiere mantener el trazado de la ruta exclusivamente de Mérida a Astorga, sino que, además, pone en duda la importancia de la presencia romana en este Norte.
Las mayores evidencias
«Cómo se puede decir eso, cuando todo el Principado de Asturias está sembrado de yacimientos romanos. Qué mayor evidencia puede haber que esa. Son sus perfectas huellas. Se trata, además, de yacimientos muy respetables, que han arrojado trascendental información sobre nuestros orígenes», añade la responsable de Cultura, quien trata de calificar la polémica, pero advierte que «no es posible. No sé cómo llamar a ésto que está haciendo el alcalde de Astorga, quien, por otro lado, creo que no ha sabido guardar las formas».
Para la consejera de Cultura no hay mejor manera de zanjar esta polémica que acudir a las «muchas fuentes antiguas que documentan a la perfección el ramal trasmontano», como se conoce al tramo de la vieja ruta romana que une Astorga con Asturias.
Una unión para Álvarez no sólo cierta, sino también absolutamente lógica, ya que, como advierte, «los romanos no hacían caminos estancos». Es decir, que sus calzadas no se paralizaban en un punto, sino que trataban de seguir comunicación siempre hacia adelante, lo que, según todos los indicios hicieron no sólo poniendo la mirada en el mar de Gijón, sino también en el de Lugo.
Cabe recordar que Alonso Perandones no niega la existencia de este ramal. Lo que rechaza es su denominación de Vía o Ruta de la Plata, que, según él es título que sólo se puede dar a la calzada romana que unió en el pasado las tierras de Astorga con las de Mérida.
24 de enero de 2009
Gijón - Asturias
Patrimonio obliga a conservar los últimos restos de la muralla hallados en Cimadevilla
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090124/gijon/patrimonio-obliga-conservar-ultimos-20090124.html
Dos años después de su aparición, el Ayuntamiento negocia con los dueños la compra de la parcela de Óscar Olavarría
En marzo de 2007, la demolición de un solar en la calle de Óscar Olavarría, en Cimadevilla, dejó al descubierto unos restos relacionados con la muralla romana de Gijón. La primera reacción fue considerar «cuantitativamente sorprendente» el hallazgo, al tratarse de un muro de 2,4 metros de ancho. Desde el principio, los expertos identificaron los vestigios como algo relacionado con la muralla romana en su parte occidental, parte precisamente en la que hasta entonces no había apenas pruebas del trazado. Ahora, casi dos años después, ya hay una decisión tomada al respecto: los restos deberán ser conservados y quedar a la vista.
Así lo ha determinado el servicio de Patrimonio del Principado de Asturias, que es el responsable de tomar las decisiones en todos estos casos. Patrimonio emitió su informe, que afecta tanto a la constructora propietaria del solar (que pensaba levantar un bloque de pisos en el lugar) como al Ayuntamiento. Así, ahora son estas dos partes las que están negociando sobre el futuro de ese suelo.
Por una parte, el Consistorio deberá adquirir esa parte del solar. En realidad, se trata de hacerse sólo con el bajo. Porque lo que indica el informe de Patrimonio es que se puede construir en el solar, pero dejando una especie de falso bajo en la que se mantengan las ruinas con un acceso. Esto no significa que vayan a ser visitables para el público, pero sí hay que garantizar que los expertos puedan acceder si así lo solicitan.
Modificar el proyecto
Por su parte, la promotora debe alcanzar ese acuerdo con el Ayuntamiento y, además, presentar un modificado del proyecto constructivo inicial, pues el bajo no será urbanizable. Esta solución es la que se ha adoptado en algunos casos más en Cimadevilla, como en otro solar de la misma calle de Óscar Olavarría y también en otro situado junto a la Torre del Reloj. De esta forma, se permite que los proyectos urbanísticos salgan adelante, pero sin esconder los vestigios romanos del Barrio Alto.
En cualquier caso, lo cierto es que durante este tiempo el solar se ha convertido en un pequeño vertedero pirata. Al parecer, el informe de Patrimonio no indicaba medidas especiales de protección, según explica el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, quien asegura también que la ruina no es «especialmente delicada». En las últimas semanas incluso se ha podido ver un inodoro abandonado en el solar, además de numerosos vasos de vidrio, pues la parcela está en plena zona de movida de la ciudad.
Estas ruinas romanas fueron halladas como consecuencia de la obligación que existe, en cualquier proyecto urbanístico que se inicie en Cimadevilla, de realizar previamente un estudio arqueológico. En aquel caso fue Cristina Arca la profesional encargada de hacerlo. El informe es siempre remitido a Patrimonio, que es el organismo que decide.
En algunos casos se ha optado por documentar los hallazgos y construir sobre ellos, si su importancia es menor. En otros, como en el caso de Óscar Olavarría, habrá que dejarlos visibles y con posibilidad de accesos.
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090124/gijon/patrimonio-obliga-conservar-ultimos-20090124.html
Dos años después de su aparición, el Ayuntamiento negocia con los dueños la compra de la parcela de Óscar Olavarría
En marzo de 2007, la demolición de un solar en la calle de Óscar Olavarría, en Cimadevilla, dejó al descubierto unos restos relacionados con la muralla romana de Gijón. La primera reacción fue considerar «cuantitativamente sorprendente» el hallazgo, al tratarse de un muro de 2,4 metros de ancho. Desde el principio, los expertos identificaron los vestigios como algo relacionado con la muralla romana en su parte occidental, parte precisamente en la que hasta entonces no había apenas pruebas del trazado. Ahora, casi dos años después, ya hay una decisión tomada al respecto: los restos deberán ser conservados y quedar a la vista.
Así lo ha determinado el servicio de Patrimonio del Principado de Asturias, que es el responsable de tomar las decisiones en todos estos casos. Patrimonio emitió su informe, que afecta tanto a la constructora propietaria del solar (que pensaba levantar un bloque de pisos en el lugar) como al Ayuntamiento. Así, ahora son estas dos partes las que están negociando sobre el futuro de ese suelo.
Por una parte, el Consistorio deberá adquirir esa parte del solar. En realidad, se trata de hacerse sólo con el bajo. Porque lo que indica el informe de Patrimonio es que se puede construir en el solar, pero dejando una especie de falso bajo en la que se mantengan las ruinas con un acceso. Esto no significa que vayan a ser visitables para el público, pero sí hay que garantizar que los expertos puedan acceder si así lo solicitan.
Modificar el proyecto
Por su parte, la promotora debe alcanzar ese acuerdo con el Ayuntamiento y, además, presentar un modificado del proyecto constructivo inicial, pues el bajo no será urbanizable. Esta solución es la que se ha adoptado en algunos casos más en Cimadevilla, como en otro solar de la misma calle de Óscar Olavarría y también en otro situado junto a la Torre del Reloj. De esta forma, se permite que los proyectos urbanísticos salgan adelante, pero sin esconder los vestigios romanos del Barrio Alto.
En cualquier caso, lo cierto es que durante este tiempo el solar se ha convertido en un pequeño vertedero pirata. Al parecer, el informe de Patrimonio no indicaba medidas especiales de protección, según explica el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, quien asegura también que la ruina no es «especialmente delicada». En las últimas semanas incluso se ha podido ver un inodoro abandonado en el solar, además de numerosos vasos de vidrio, pues la parcela está en plena zona de movida de la ciudad.
Estas ruinas romanas fueron halladas como consecuencia de la obligación que existe, en cualquier proyecto urbanístico que se inicie en Cimadevilla, de realizar previamente un estudio arqueológico. En aquel caso fue Cristina Arca la profesional encargada de hacerlo. El informe es siempre remitido a Patrimonio, que es el organismo que decide.
En algunos casos se ha optado por documentar los hallazgos y construir sobre ellos, si su importancia es menor. En otros, como en el caso de Óscar Olavarría, habrá que dejarlos visibles y con posibilidad de accesos.
20 de enero de 2009
Gijón - Asturias
Las excavaciones del aljibe romano de Tabacalera empezarán en febrero
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090120/gijon/excavaciones-aljibe-romano-tabacalera-20090120.html
Buscan el canal que abastecía a la ciudad
El proyecto del museo, pendiente de conocer los resultados
El Ayuntamiento de Gijón quiere sacar a la luz el sistema que abastecía de agua a la ciudad romana y para ello acometerá una tercera fase de las excavaciones arqueológicas del antiguo edificio de Tabacalera y que a mediados del año pasado sacó a la luz un aljibe que todos los expertos coinciden en situar en la época del Gijón romano. Así lo anunció ayer el concejal de Educación y Cultura, Justo Vilabrille, quien aseguró que las próximas prospecciones comentarán «a finales del mes que viene».
Para que así sea es necesario que, antes, culminen todos los trámites administrativos necesarios que, paradójicamente, han de ser resueltos por el Consistorio gijonés. El concejal indicó que «no sabemos qué se va a descubrir», pero está claro que lo que se encuentre condicionará el proyecto del futuro museo que albergará el edificio. La concejalía quiere «redactar el proyecto arquitectónico este mismo año. Podría ir más rápido o más lento, pero siempre en función de lo que aparezca en las excavaciones».
Lo que está claro es que los expertos dan gran importancia histórica al aljibe romano descubierto, pues están convencidos de que proporcionaba agua a la ciudad romana. En esta tercera fase de trabajos arqueológicos se estudiará, fundamentalmente, la parte oeste del aljibe, en busca de «la salida natural del agua para llevarla a los demás edificios». Así, la canalización romana es el objeto prioritario de los arqueólogos, que serán los mismos que acometieron los anteriores estudios, es decir, el equipo de Carmen Fernández Ochoa.
Tres meses
Justo Vilabrille aseguró que «esperamos que las excavaciones duren unos tres meses. Será a partir de entonces cuando tomemos la decisión de cómo se va a exponer el aljibe a los ciudadanos. Además, también hay que tener en cuenta los objetos que se encontraron entre el lodo en el interior del aljibe y que actualmente están siendo estudiados en la Universidad Autónoma de Madrid».
No será hasta que estén tomadas esas decisiones cuando comience la redacción del plan de reforma arquitectónica de Tabacalera, pues, tal y como aseguró el concejal, «el resultado de las excavaciones lo condicionará. Por eso, tenemos que hacerlo con tranquilidad. Lo que hay que tener en cuenta es que lo que apareció y aparezca en las excavaciones enriquecerá el proyecto de Tabacalera».
Los expertos indican que esta construcción estuvo en servicio en el Gijón romano entre los siglos II y V. Se trata de una estancia rectangular de 36 metros cuadrados. El aljibe unido a las termas y a la muralla descarta, en opinión de los arqueólogos, que el asentamiento romano en la ciudad fuera de poca importancia, muy al contrario. El conjunto ahora a estudio estaría situado en el centro de la ciudad romana, mirando de frente a la puerta de la muralla.
Este aljibe aprovecharía un manantial de agua dulce para el abastecimiento a los pobladores. Cuenta con muros de mampostería, reforzados cada uno de ellos con dos contrafuertes. Los expertos creen que la estructura fue destruida en el siglo XIV, con motivo de un asedio a la ciudad.
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090120/gijon/excavaciones-aljibe-romano-tabacalera-20090120.html
Buscan el canal que abastecía a la ciudad
El proyecto del museo, pendiente de conocer los resultados
El Ayuntamiento de Gijón quiere sacar a la luz el sistema que abastecía de agua a la ciudad romana y para ello acometerá una tercera fase de las excavaciones arqueológicas del antiguo edificio de Tabacalera y que a mediados del año pasado sacó a la luz un aljibe que todos los expertos coinciden en situar en la época del Gijón romano. Así lo anunció ayer el concejal de Educación y Cultura, Justo Vilabrille, quien aseguró que las próximas prospecciones comentarán «a finales del mes que viene».
Para que así sea es necesario que, antes, culminen todos los trámites administrativos necesarios que, paradójicamente, han de ser resueltos por el Consistorio gijonés. El concejal indicó que «no sabemos qué se va a descubrir», pero está claro que lo que se encuentre condicionará el proyecto del futuro museo que albergará el edificio. La concejalía quiere «redactar el proyecto arquitectónico este mismo año. Podría ir más rápido o más lento, pero siempre en función de lo que aparezca en las excavaciones».
Lo que está claro es que los expertos dan gran importancia histórica al aljibe romano descubierto, pues están convencidos de que proporcionaba agua a la ciudad romana. En esta tercera fase de trabajos arqueológicos se estudiará, fundamentalmente, la parte oeste del aljibe, en busca de «la salida natural del agua para llevarla a los demás edificios». Así, la canalización romana es el objeto prioritario de los arqueólogos, que serán los mismos que acometieron los anteriores estudios, es decir, el equipo de Carmen Fernández Ochoa.
Tres meses
Justo Vilabrille aseguró que «esperamos que las excavaciones duren unos tres meses. Será a partir de entonces cuando tomemos la decisión de cómo se va a exponer el aljibe a los ciudadanos. Además, también hay que tener en cuenta los objetos que se encontraron entre el lodo en el interior del aljibe y que actualmente están siendo estudiados en la Universidad Autónoma de Madrid».
No será hasta que estén tomadas esas decisiones cuando comience la redacción del plan de reforma arquitectónica de Tabacalera, pues, tal y como aseguró el concejal, «el resultado de las excavaciones lo condicionará. Por eso, tenemos que hacerlo con tranquilidad. Lo que hay que tener en cuenta es que lo que apareció y aparezca en las excavaciones enriquecerá el proyecto de Tabacalera».
Los expertos indican que esta construcción estuvo en servicio en el Gijón romano entre los siglos II y V. Se trata de una estancia rectangular de 36 metros cuadrados. El aljibe unido a las termas y a la muralla descarta, en opinión de los arqueólogos, que el asentamiento romano en la ciudad fuera de poca importancia, muy al contrario. El conjunto ahora a estudio estaría situado en el centro de la ciudad romana, mirando de frente a la puerta de la muralla.
Este aljibe aprovecharía un manantial de agua dulce para el abastecimiento a los pobladores. Cuenta con muros de mampostería, reforzados cada uno de ellos con dos contrafuertes. Los expertos creen que la estructura fue destruida en el siglo XIV, con motivo de un asedio a la ciudad.
16 de octubre de 2008
Gijón - Asturias
El Ayuntamiento estudiará ahora el estado de la estructura de Tabacalera
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20081016/gijon/ayuntamiento-estudiara-ahora-estado-20081016.html
Una empresa realizará en dos meses unanálisis de los posibles problemas del edificio
Hace poco más de un mes, el edificio de la antigua Tabacalera dejaba al descubierto importantes restos arqueológicos. Nada menos que una edificación civil romana, que podría corresponder al aljibe que surtía de agua a la villa romana. Ese descubrimiento paralizó, en parte, el proyecto museístico, a la espera de la decisión de Patrimonio sobre cómo deben conservarse los hallazgos. Mientras, el Ayuntamiento va a estudiar cómo está realmente el inmueble: el estado de sus estructuras, sus posibles lesiones (fisuras, grietas, deformaciones), peso que aguantan los muros... Ese es el objetivo del contrato que realizará el Ayuntamiento, y que constará de trabajos de campo y de la redacción del informe.
La realización del estudio tendrá un presupuesto de 24.000 euros más IVA, y un plazo de ejecución de dos meses. Por el momento está abierto el plazo de presentación de ofertas, que finaliza el próximo día 29. La empresa adjudicataria deberá realizar catas en los elementos estructurales del inmueble, como los muros de carga y las vigas, así como en los forjados. Todos los trabajos serán supervisados por los técnicos de la sección de Arquitectura del Ayuntamiento.
El análisis se extenderá a todo el edificio original, es decir, al antiguo convento del siglo XVII, a su planta baja, que tiene una superficie de 2.425 metros cuadrados, incluidos los patios y la capilla, y la primera y la segunda planta, con una superficie construida de 1.700 metros cuadrados cada una. Con todo ello, se conocerán las posibilidades reales que tiene el inmueble, porque de su estado de conservación dependerán también los futuros usos que se dé a cada uno de los espacios.
Será el segundo trabajo de campo que se realice en la vieja fábrica de Cimadevilla, después de muchos meses de estudios arqueológicos. Una de las principales cuestiones ahora es saber si la estructura de Tabacalera sufre de alguna anomalía, dato importante antes de acometer cualquier reforma para su conversión en museo.
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20081016/gijon/ayuntamiento-estudiara-ahora-estado-20081016.html
Una empresa realizará en dos meses unanálisis de los posibles problemas del edificio
Hace poco más de un mes, el edificio de la antigua Tabacalera dejaba al descubierto importantes restos arqueológicos. Nada menos que una edificación civil romana, que podría corresponder al aljibe que surtía de agua a la villa romana. Ese descubrimiento paralizó, en parte, el proyecto museístico, a la espera de la decisión de Patrimonio sobre cómo deben conservarse los hallazgos. Mientras, el Ayuntamiento va a estudiar cómo está realmente el inmueble: el estado de sus estructuras, sus posibles lesiones (fisuras, grietas, deformaciones), peso que aguantan los muros... Ese es el objetivo del contrato que realizará el Ayuntamiento, y que constará de trabajos de campo y de la redacción del informe.
La realización del estudio tendrá un presupuesto de 24.000 euros más IVA, y un plazo de ejecución de dos meses. Por el momento está abierto el plazo de presentación de ofertas, que finaliza el próximo día 29. La empresa adjudicataria deberá realizar catas en los elementos estructurales del inmueble, como los muros de carga y las vigas, así como en los forjados. Todos los trabajos serán supervisados por los técnicos de la sección de Arquitectura del Ayuntamiento.
El análisis se extenderá a todo el edificio original, es decir, al antiguo convento del siglo XVII, a su planta baja, que tiene una superficie de 2.425 metros cuadrados, incluidos los patios y la capilla, y la primera y la segunda planta, con una superficie construida de 1.700 metros cuadrados cada una. Con todo ello, se conocerán las posibilidades reales que tiene el inmueble, porque de su estado de conservación dependerán también los futuros usos que se dé a cada uno de los espacios.
Será el segundo trabajo de campo que se realice en la vieja fábrica de Cimadevilla, después de muchos meses de estudios arqueológicos. Una de las principales cuestiones ahora es saber si la estructura de Tabacalera sufre de alguna anomalía, dato importante antes de acometer cualquier reforma para su conversión en museo.
15 de septiembre de 2008
Gijón - Asturias
Un siglo desenterrando Gigia

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080914/gijon/siglo-desenterrando-gigia-20080914.html
Unas obras de alcantarillado en 1903 sacaron a la luz, de manera fortuita, los primeros restos de la villa romana frente a la iglesia de San Pedro
Todo comenzó con una alcantarilla, por pura casualidad. En los primeros días de marzo de 1903, en el marco de una obra de saneamiento frente a la iglesia de San Pedro, una zanja excavada en el Campo Valdés desenterraba de manera fortuita parte de una construcción antigua, que debería esperar aún muchos años para ser identificada. Eran las termas romanas, entonces descritas como unos «ladrillos canalizados en perfecto estado de conservación y que se creen romanos».
Con su hallazgo la piqueta y el azar devolvían la luz, por primera vez en muchos siglos, a parte de la villa romana de Gigia, simiente del Gijón actual y relegada sin embargo a subsistir tan sólo como cimiento de su barrio alto. Desde entonces se ha sucedido todo un siglo de exhumaciones y enterramientos que, especialmente en los últimos años, han permitido ir juntando poco a poco algunas piezas del puzzle de la historia local y redibujar el mosaico urbanístico que había pintado sobre el cerro en la era del Imperio.
Aquel día de marzo, hace 105 años, el pasado se asomaba a una ciudad descreída, que lo recibía fantasiosa y desconfiada a partes iguales. Día sí y día también las piedras atraían a decenas de curiosos, en una escena que llegó a plasmar en su obra el pintor Evaristo Valle. Apenas unos días después del hallazgo, y tras la emoción inicial por el descubrimiento, las páginas de EL COMERCIO empezaban a dudar del valor de aquellas ruinas y las relacionaba con un muro mandado construir en 1650 por Fernando Valdés, ascendiente de la familia Revillagigedo. «Si ese es todo el misterio que encierran las excavaciones, creemos que deben suspenderse l
os trabajos», editorializaba el diario. Nada más lejos de la realidad.
Las excavaciones continuaron y en dos meses aquellos ladrillos aislados se convirtieron en «una galería o cámara subterránea formada de columnas y capiteles (...) cubierta con meseta de igual material y asentada sobre fina arcilla». Una pieza que por primera vez el entonces teniente de alcalde, Alejandro Alvargonzález, reconocía ser «de legítimo origen romano». Las informaciones que iban aportando aquellas ruinas llevaron a los investigadores a viajar a otras ciudades europeas donde se conocía la existencia de piezas similares, si bien el desinterés general y las dudas sobre su verdadera datación acabaron por poner fin a los estudios, que incluyeron la redacción en 1906 de una amplia memoria con planos y dibujos muy completos en los que se detallaban ya los usos de las diferentes estancias de la edificación romana.
El trabajo quedó parado durante décadas, hasta que en 1989 fue retomado con la intención de revisar el estado de los restos y recuperarlos para su exhibición pública, objetivo que motivó una profunda remodelación del Campo Valdés en 1991. La campaña de excavaciones también permitió conocer la verdadera envergadura del edificio, lo que ayudó a descartar de forma definitiva que pudiera tratarse de una propiedad privada asociada a una villa, sino que respondía a una instalación de carácter público.
La muralla
Pero las termas no son el único legado romano que ha salido de su olvido fruto de la casualidad. Pese a que existían varias referencias sobre ella en documentos antiguos, las primeras piedras de la muralla que protegía la entrada a Gigia no vieron la luz hasta 1982, año en que quedaron parcialmente descubiertas a consecuencia del derribo de un edificio en la travesía de Jovellanos. Si bien la fortificación que afloró en un principio correspondía a la que había rodeado la ciudad en la era medieval, una excavación arqueológica -que contó en todo momento con gran oposición por parte del propietario de la finca- permitió desenterrar, el 28 de mayo, otras dos murallas. «Aunque su procedencia no está nada clara todavía, tampoco se descarta que una de ellas pueda ser la muralla romana que describen los historiadores y de la que hasta ahora no se tenía constancia», avanzaba entonces EL COMERCIO. Los restos, en muy buen estado de conservación, dieron un gran impulso a la investigación local, que quedó plasmado en la puesta en marcha del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas, una campaña dedicada a recuperar los restos romanos y medievales que por entonces se conocían y aventuraban en el entorno de Cimadevilla, la Campa Torres y Veranes.
Con el tiempo fue completándose el trazado de la muralla, con el hallazgo de su puerta en 1983. Pero a partir de 1989 también empezaron a surgir restos al margen de la fortificación que daban idea de la dimensión que había tenido la ciudad en su época romana, con actividades metalúrgicas (en 1989 se descubrieron varias fraguas de hierro junto a la iglesia de San Pedro, en el inicio de la avenida de La Salle) y pesqueras. Estas últimas pudieron constatarse al seguir la pista de piedra descubierta por una excavadora que trabajaba en la remodelación de la plaza del Marqués en 1991. Los restos que se recuperaron, y que finalmente fueron de nuevo enterrados, correspondían a una industria de salazones, que según los investigadores se situaba extramuros de la ciudad, junto al puerto romano.
El aljibe de Tabacalera
El último gran hallazgo de época romana, posible gracias a las prospecciones a las que obliga la catalogación de Cimadevilla como Bien de Interés Cultural (BIC), fue presentado hace apenas diez días como el que fuera el posible aljibe que surtió de agua a la ciudad hasta el siglo IV. Una pieza que aún está pendiente de una nueva fase de excavaciones que podrían ayudar a definir de manera más precisa cómo se configuraba Gijón hace más de mil quinientos años. Una ciudad, a tenor de los restos hallados, de gran importancia social y económica para los pobladores del Noroeste peninsular en la época del Imperio, en un territorio que más allá de los muros del barrio alto conservó restos del legado romano en la Campa Torres (previamente asentamiento de los astures), Veranes y Beloño, ruinas estas últimas descubiertas por el párroco del lugar y que empezaron a estudiarse ya en los años 50. A buen seguro, Gigia seguirá emergiendo.
VESTIGIOS
Termas romanas: se encontraron de forma casual en 1903 durante unas obras de saneamiento en el Campo Valdés. Pese a la desconfianza inicial sobre su valor, se llegó a constatar que eran ruinas romanas, si bien la excavación quedó abandonada hasta los años 80.
Muralla romana: vio la luz en 1982 tras el derribo de una vivienda en la travesía de Jovellanos. Su descubrimiento motivó el inicio del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas.
Fábrica de salazones: el 5 de febrero de 1991 una excavadora desenterró los restos durante la urbanización de la plaza del Marqués. Una excavación de urgencia permitió recuperar las ruinas y estudiarlas, antes de volver a enterrarlas.
Aljibe: en 2008 las excavaciones realizadas bajo Tabacalera permitieron recuperar el gran depósito.

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080914/gijon/siglo-desenterrando-gigia-20080914.html
Unas obras de alcantarillado en 1903 sacaron a la luz, de manera fortuita, los primeros restos de la villa romana frente a la iglesia de San Pedro
Todo comenzó con una alcantarilla, por pura casualidad. En los primeros días de marzo de 1903, en el marco de una obra de saneamiento frente a la iglesia de San Pedro, una zanja excavada en el Campo Valdés desenterraba de manera fortuita parte de una construcción antigua, que debería esperar aún muchos años para ser identificada. Eran las termas romanas, entonces descritas como unos «ladrillos canalizados en perfecto estado de conservación y que se creen romanos».
Con su hallazgo la piqueta y el azar devolvían la luz, por primera vez en muchos siglos, a parte de la villa romana de Gigia, simiente del Gijón actual y relegada sin embargo a subsistir tan sólo como cimiento de su barrio alto. Desde entonces se ha sucedido todo un siglo de exhumaciones y enterramientos que, especialmente en los últimos años, han permitido ir juntando poco a poco algunas piezas del puzzle de la historia local y redibujar el mosaico urbanístico que había pintado sobre el cerro en la era del Imperio.
Aquel día de marzo, hace 105 años, el pasado se asomaba a una ciudad descreída, que lo recibía fantasiosa y desconfiada a partes iguales. Día sí y día también las piedras atraían a decenas de curiosos, en una escena que llegó a plasmar en su obra el pintor Evaristo Valle. Apenas unos días después del hallazgo, y tras la emoción inicial por el descubrimiento, las páginas de EL COMERCIO empezaban a dudar del valor de aquellas ruinas y las relacionaba con un muro mandado construir en 1650 por Fernando Valdés, ascendiente de la familia Revillagigedo. «Si ese es todo el misterio que encierran las excavaciones, creemos que deben suspenderse l
os trabajos», editorializaba el diario. Nada más lejos de la realidad.Las excavaciones continuaron y en dos meses aquellos ladrillos aislados se convirtieron en «una galería o cámara subterránea formada de columnas y capiteles (...) cubierta con meseta de igual material y asentada sobre fina arcilla». Una pieza que por primera vez el entonces teniente de alcalde, Alejandro Alvargonzález, reconocía ser «de legítimo origen romano». Las informaciones que iban aportando aquellas ruinas llevaron a los investigadores a viajar a otras ciudades europeas donde se conocía la existencia de piezas similares, si bien el desinterés general y las dudas sobre su verdadera datación acabaron por poner fin a los estudios, que incluyeron la redacción en 1906 de una amplia memoria con planos y dibujos muy completos en los que se detallaban ya los usos de las diferentes estancias de la edificación romana.
El trabajo quedó parado durante décadas, hasta que en 1989 fue retomado con la intención de revisar el estado de los restos y recuperarlos para su exhibición pública, objetivo que motivó una profunda remodelación del Campo Valdés en 1991. La campaña de excavaciones también permitió conocer la verdadera envergadura del edificio, lo que ayudó a descartar de forma definitiva que pudiera tratarse de una propiedad privada asociada a una villa, sino que respondía a una instalación de carácter público.
La muralla
Pero las termas no son el único legado romano que ha salido de su olvido fruto de la casualidad. Pese a que existían varias referencias sobre ella en documentos antiguos, las primeras piedras de la muralla que protegía la entrada a Gigia no vieron la luz hasta 1982, año en que quedaron parcialmente descubiertas a consecuencia del derribo de un edificio en la travesía de Jovellanos. Si bien la fortificación que afloró en un principio correspondía a la que había rodeado la ciudad en la era medieval, una excavación arqueológica -que contó en todo momento con gran oposición por parte del propietario de la finca- permitió desenterrar, el 28 de mayo, otras dos murallas. «Aunque su procedencia no está nada clara todavía, tampoco se descarta que una de ellas pueda ser la muralla romana que describen los historiadores y de la que hasta ahora no se tenía constancia», avanzaba entonces EL COMERCIO. Los restos, en muy buen estado de conservación, dieron un gran impulso a la investigación local, que quedó plasmado en la puesta en marcha del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas, una campaña dedicada a recuperar los restos romanos y medievales que por entonces se conocían y aventuraban en el entorno de Cimadevilla, la Campa Torres y Veranes.
Con el tiempo fue completándose el trazado de la muralla, con el hallazgo de su puerta en 1983. Pero a partir de 1989 también empezaron a surgir restos al margen de la fortificación que daban idea de la dimensión que había tenido la ciudad en su época romana, con actividades metalúrgicas (en 1989 se descubrieron varias fraguas de hierro junto a la iglesia de San Pedro, en el inicio de la avenida de La Salle) y pesqueras. Estas últimas pudieron constatarse al seguir la pista de piedra descubierta por una excavadora que trabajaba en la remodelación de la plaza del Marqués en 1991. Los restos que se recuperaron, y que finalmente fueron de nuevo enterrados, correspondían a una industria de salazones, que según los investigadores se situaba extramuros de la ciudad, junto al puerto romano.
El aljibe de Tabacalera
El último gran hallazgo de época romana, posible gracias a las prospecciones a las que obliga la catalogación de Cimadevilla como Bien de Interés Cultural (BIC), fue presentado hace apenas diez días como el que fuera el posible aljibe que surtió de agua a la ciudad hasta el siglo IV. Una pieza que aún está pendiente de una nueva fase de excavaciones que podrían ayudar a definir de manera más precisa cómo se configuraba Gijón hace más de mil quinientos años. Una ciudad, a tenor de los restos hallados, de gran importancia social y económica para los pobladores del Noroeste peninsular en la época del Imperio, en un territorio que más allá de los muros del barrio alto conservó restos del legado romano en la Campa Torres (previamente asentamiento de los astures), Veranes y Beloño, ruinas estas últimas descubiertas por el párroco del lugar y que empezaron a estudiarse ya en los años 50. A buen seguro, Gigia seguirá emergiendo.
VESTIGIOS
Termas romanas: se encontraron de forma casual en 1903 durante unas obras de saneamiento en el Campo Valdés. Pese a la desconfianza inicial sobre su valor, se llegó a constatar que eran ruinas romanas, si bien la excavación quedó abandonada hasta los años 80.

Muralla romana: vio la luz en 1982 tras el derribo de una vivienda en la travesía de Jovellanos. Su descubrimiento motivó el inicio del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas.
Fábrica de salazones: el 5 de febrero de 1991 una excavadora desenterró los restos durante la urbanización de la plaza del Marqués. Una excavación de urgencia permitió recuperar las ruinas y estudiarlas, antes de volver a enterrarlas.
Aljibe: en 2008 las excavaciones realizadas bajo Tabacalera permitieron recuperar el gran depósito.
7 de septiembre de 2008
Gijón - Asturias
El Ayuntamiento estudia la exposición museística del hallazgo romano de la Fábrica de Tabacos
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_35_672972__Gijon-Ayuntamiento-estudia-exposicion-museistica-hallazgo-romano-Fabrica-Tabacos
Los expertos que asesoran a la Alcaldesa atribuyen una «importancia máxima» al nuevo aljibe
Las opiniones son unánimes. Los expertos coinciden en señalar que los restos arqueológicos encontrados en el barrio de Cimadevilla son «fundamentales» y ayudan a reconstruir el pasado romano de la ciudad. El equipo arqueológico, dirigido por Carmen Fernández Ochoa, ha revelado una gran construcción civil a la que se atribuye la función de captar agua subterránea para ser usada en la ciudad romana gijonesa. Bajo el edificio de Tabacalera se ha encontrado un depósito de 36 metros cuadrados que ha obligado a parar las obras de reconstrucción del edificio. Un hallazgo definido por la propia arqueóloga como «de lo mejorcito del Cantábrico».
Tanto es así que el Ayuntamiento de Gijón continuará con las investigaciones iniciadas en el año 2007 abriendo un segundo plazo de excavaciones en la zona. El objetivo pasa por aumentar el campo de estudio. Una vez concluida esta segunda fase llegará el momento de decidir cómo se exhibirán los nuevos hallazgos para que gijoneses y visitantes puedan conocer mejor la historia de la ciudad.
Para la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, el hallazgo ha sido una «sorpresa positiva» que se ha encontrado «gracias al protocolo que hay que seguir cada vez que se realiza una obra de importancia en el casco histórico».
La regidora gijonesa tuvo tiempo en los últimos días para compartir opiniones con los expertos, «todos los entendidos con los que he tenido la oportunidad de hablar le han dado una importancia máxima al descubrimiento, por lo que la decisión que hemos de tomar ahora es la de hacer una nueva contratación que culmine la excavación». «Luego», añade la regidora municipal, «llegará el momento de decidir cómo se va a mostrar al público». Felgueroso señaló ayer a LA NUEVA ESPAÑA que «si la excavación y sus resultados son muy importantes y pueden ilustrar de alguna manera la historia de la ciudad, la decisión puede ser la de dejarlos a la vista». El edificio de Tabacalera, sin embargo, no corre peligro. Su restauración, aunque puede que con cierto retraso, seguirá adelante.
Un potente asentamiento romano
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_35_672973__Gijon-potente-asentamiento-romano
Los arqueólogos señalan que el descubrimiento pone a Gijón en primera línea de las ciudades romanas
El hallazgo ha «abierto nuevas fuentes de conocimiento», pero aún «queda mucho trabajo»
«Fundamental», «sorpresivo» y «poco habitual» son los principales adjetivos que los expertos arrojan para definir el hallazgo arqueológico gijonés. A la sorpresa expresada por la Alcaldesa, los expertos añaden la alegría. La reconstrucción del Gijón romano es ahora más fácil. Para el director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Ignacio Ruiz de la Peña, «esto nos demuestra la importancia que tuvo Gijón dentro del imperio romano, porque se ve que la ciudad era un asentamiento romano con cierta importancia». Los hechos le dan la razón. A la muralla y a las ya conocidas Termas Romanas desde ayer se suma un colector de agua que servía al asentamiento romano.
Más que con la construcción en si misma, la arqueóloga Gemma Adán fija su mirada en los pequeños objetos hallados en la excavación arqueológica porque, en su opinión, convierten los hallazgos en un descubrimiento importante incluso a nivel internacional. Gracias a las excavaciones dirigidas por Carmen Ochoa, podemos conocer de primera mano cuál era el modo de vida de los romanos de todo el imperio representados en el asentamiento gijonés: «El calzado de cuero que se ha encontrado, por ejemplo, puede ayudar mucho cuando intentamos reconstruir la vida de los gijoneses que habitaban esta pequeña ciudad del imperio romano durante los siglos III y IV». A falta de un análisis más profundo, estos retos que volvieron a salir a la luz se datan entre los siglos II y IV.
«Está claro que hay numerosos descubrimientos romanos en muchas partes de España, pero quizá los pequeños detalles que nos han dejado ver los de Gijón son los más importantes porque nos permiten reconstruir el modo de vida de los ciudadanos que habitaban el imperio», continua Adán.
La arqueóloga no duda de que la nueva fase de las excavaciones sacará a la luz aún más descubrimientos de importancia. «Después de que descubrieran la fuente de Oviedo y ahora esto en Gijón está claro que puede salir mucho más porque vamos por buen camino», recalcó Gemma Adán.
Ignacio Ruiz de la Peña suscribe en parte esta opinión y mantiene que se puede dar con hallazgos muy importantes durante los próximos meses: «No me sorprendo de que se encuentren restos como éstos en el contexto en el que nos movemos, lo que no quiere decir que no sean importantes, incorporan nuevos datos al estudio del imperio romano y eso es importante», remató Ruiz de la Peña.
Pero el trabajo no acaba aquí. Gijón tuvo importancia en el imperio romano y por ello la ciudad aún guarda en sus cimientos numerosos restos que esperan ser encontrados. La reflexión la hace el arqueólogo Javier Chao: «El descubrimiento del depósito de agua viene a completar un poco más el conocimiento que ya teníamos del Gijón romano, pero ahora lo que falta por conocer y es fundamental es los lugares en los que vivía la población».
Para Javier Chao, «hay que conocer donde vivían y de qué forma porque ahora mismo lo que hay sobre la superficie y lo que se ha conseguido averiguar son principalmente estructuras y edificios civiles y centros de ocio pero hay que ahondar más en el estudio». Por tanto, y según los expertos, queda mucho imperio romano bajo lo que es el Gijón del siglo XXI.
«Ha sido una sorpresa positiva que nos esperábamos al iniciar las obras»
Alcaldesa
«Aún queda mucho Gijón romano por descubrir, sobre todo donde vivía la población»
Arqueólogo
«Es uno de los pocos hallazgos que nos permite conocer el modo de vida romano»
Arqueóloga
«Con el hallazgo hemos abierto nuevas fuentes de conocimiento»
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_35_672972__Gijon-Ayuntamiento-estudia-exposicion-museistica-hallazgo-romano-Fabrica-Tabacos
Los expertos que asesoran a la Alcaldesa atribuyen una «importancia máxima» al nuevo aljibe
Las opiniones son unánimes. Los expertos coinciden en señalar que los restos arqueológicos encontrados en el barrio de Cimadevilla son «fundamentales» y ayudan a reconstruir el pasado romano de la ciudad. El equipo arqueológico, dirigido por Carmen Fernández Ochoa, ha revelado una gran construcción civil a la que se atribuye la función de captar agua subterránea para ser usada en la ciudad romana gijonesa. Bajo el edificio de Tabacalera se ha encontrado un depósito de 36 metros cuadrados que ha obligado a parar las obras de reconstrucción del edificio. Un hallazgo definido por la propia arqueóloga como «de lo mejorcito del Cantábrico».
Tanto es así que el Ayuntamiento de Gijón continuará con las investigaciones iniciadas en el año 2007 abriendo un segundo plazo de excavaciones en la zona. El objetivo pasa por aumentar el campo de estudio. Una vez concluida esta segunda fase llegará el momento de decidir cómo se exhibirán los nuevos hallazgos para que gijoneses y visitantes puedan conocer mejor la historia de la ciudad.
Para la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, el hallazgo ha sido una «sorpresa positiva» que se ha encontrado «gracias al protocolo que hay que seguir cada vez que se realiza una obra de importancia en el casco histórico».
La regidora gijonesa tuvo tiempo en los últimos días para compartir opiniones con los expertos, «todos los entendidos con los que he tenido la oportunidad de hablar le han dado una importancia máxima al descubrimiento, por lo que la decisión que hemos de tomar ahora es la de hacer una nueva contratación que culmine la excavación». «Luego», añade la regidora municipal, «llegará el momento de decidir cómo se va a mostrar al público». Felgueroso señaló ayer a LA NUEVA ESPAÑA que «si la excavación y sus resultados son muy importantes y pueden ilustrar de alguna manera la historia de la ciudad, la decisión puede ser la de dejarlos a la vista». El edificio de Tabacalera, sin embargo, no corre peligro. Su restauración, aunque puede que con cierto retraso, seguirá adelante.
Un potente asentamiento romano
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_35_672973__Gijon-potente-asentamiento-romano
Los arqueólogos señalan que el descubrimiento pone a Gijón en primera línea de las ciudades romanas
El hallazgo ha «abierto nuevas fuentes de conocimiento», pero aún «queda mucho trabajo»
«Fundamental», «sorpresivo» y «poco habitual» son los principales adjetivos que los expertos arrojan para definir el hallazgo arqueológico gijonés. A la sorpresa expresada por la Alcaldesa, los expertos añaden la alegría. La reconstrucción del Gijón romano es ahora más fácil. Para el director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Ignacio Ruiz de la Peña, «esto nos demuestra la importancia que tuvo Gijón dentro del imperio romano, porque se ve que la ciudad era un asentamiento romano con cierta importancia». Los hechos le dan la razón. A la muralla y a las ya conocidas Termas Romanas desde ayer se suma un colector de agua que servía al asentamiento romano.
Más que con la construcción en si misma, la arqueóloga Gemma Adán fija su mirada en los pequeños objetos hallados en la excavación arqueológica porque, en su opinión, convierten los hallazgos en un descubrimiento importante incluso a nivel internacional. Gracias a las excavaciones dirigidas por Carmen Ochoa, podemos conocer de primera mano cuál era el modo de vida de los romanos de todo el imperio representados en el asentamiento gijonés: «El calzado de cuero que se ha encontrado, por ejemplo, puede ayudar mucho cuando intentamos reconstruir la vida de los gijoneses que habitaban esta pequeña ciudad del imperio romano durante los siglos III y IV». A falta de un análisis más profundo, estos retos que volvieron a salir a la luz se datan entre los siglos II y IV.
«Está claro que hay numerosos descubrimientos romanos en muchas partes de España, pero quizá los pequeños detalles que nos han dejado ver los de Gijón son los más importantes porque nos permiten reconstruir el modo de vida de los ciudadanos que habitaban el imperio», continua Adán.
La arqueóloga no duda de que la nueva fase de las excavaciones sacará a la luz aún más descubrimientos de importancia. «Después de que descubrieran la fuente de Oviedo y ahora esto en Gijón está claro que puede salir mucho más porque vamos por buen camino», recalcó Gemma Adán.
Ignacio Ruiz de la Peña suscribe en parte esta opinión y mantiene que se puede dar con hallazgos muy importantes durante los próximos meses: «No me sorprendo de que se encuentren restos como éstos en el contexto en el que nos movemos, lo que no quiere decir que no sean importantes, incorporan nuevos datos al estudio del imperio romano y eso es importante», remató Ruiz de la Peña.
Pero el trabajo no acaba aquí. Gijón tuvo importancia en el imperio romano y por ello la ciudad aún guarda en sus cimientos numerosos restos que esperan ser encontrados. La reflexión la hace el arqueólogo Javier Chao: «El descubrimiento del depósito de agua viene a completar un poco más el conocimiento que ya teníamos del Gijón romano, pero ahora lo que falta por conocer y es fundamental es los lugares en los que vivía la población».
Para Javier Chao, «hay que conocer donde vivían y de qué forma porque ahora mismo lo que hay sobre la superficie y lo que se ha conseguido averiguar son principalmente estructuras y edificios civiles y centros de ocio pero hay que ahondar más en el estudio». Por tanto, y según los expertos, queda mucho imperio romano bajo lo que es el Gijón del siglo XXI.
«Ha sido una sorpresa positiva que nos esperábamos al iniciar las obras»
Alcaldesa
«Aún queda mucho Gijón romano por descubrir, sobre todo donde vivía la población»
Arqueólogo
«Es uno de los pocos hallazgos que nos permite conocer el modo de vida romano»
Arqueóloga
«Con el hallazgo hemos abierto nuevas fuentes de conocimiento»
8 de abril de 2008
Gijón - Asturias
Tabacalera deja al descubierto restos de una construcción romana y una calle del siglo XVIII
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080408/gijon/tabacalera-deja-descubierto-restos-20080408.html
Los vestigios romanos aparecieron en el claustro conventual y podrían obligar a ampliar los trabajos arqueológicos El enterramiento hallado en una fosa de la antigua iglesia contiene los huesos de entre dos y tres personas
Las excavaciones arqueológicas en Tabacalera han dado sus frutos cuando ya nadie esperaba obtener resultados. La sorpresa saltó a punto de concluir la campaña de sondeos contratada por el Ayuntamiento a la empresa Terra Arqueos y supervisada científicamente por los expertos del yacimiento de Veranes Carmen Fernández Ochoa, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid, y Fernando Gil.
Unos sondeos realizados en el claustro del antiguo convento de las Agustinas Recoletas, en Cimadevilla, han dejado al descubierto, a metro y medio de profundidad, muros que se corresponden con una construcción o estructura de la época romana. El hallazgo es considerado relevante por el equipo de arqueólogos que ha prospectado el solar de Tabacalera y así lo hará constar en la memoria que entregará en los próximos días al Ayuntamiento.
La aparición de estos vestigios romanos, que aún no han podido ser investigados en profundidad, podría obligar a ampliar los trabajos arqueológicos, circunstancia que a su vez podría retrasar toda la planificación urbanística del solar de la antigua fábrica de tabacos. Además, ante esta inesperada novedad la Comisión del Patrimonio del Principado deberá también tomar cartas en el asunto, lo que por su parte puede traer consigo otras trabas administrativas añadidas.
Según ha podido saber EL COMERCIO, los expertos recomendarán en su informe técnico realizar una nueva intervención arqueológica centrada en la zona del claustro, para contextualizar y definir con qué tipo de edificación está conectado el material arqueológico hallado.
En cualquier caso, las fuentes consultadas señalaron que será el Ayuntamiento el que, en última instancia, tendrá que decidir si lo que se ha descubierto en las postrimerías de la campaña oficial de excavaciones interfiere o no con las actuaciones que debe acometer para transformar Tabacalera en un museo. Mientras la Fundación Municipal de Cultura adopta una postura al respecto, el sondeo que ha sacado a relucir la parte de una construcción romana permanecerá protegido y sin actividad de ningún tipo.
Hasta la fecha sólo había sido posible extraer y documentar escaso material del estrato romano. En concreto, fragmentos de cerámica (terra sigilata) y teja (tégulas) sin ninguna conexión con estructuras, por lo que se creía que todo había sido arrasado durante la explanación del convento en el siglo XVII.
Sea como fuere, los profesionales que han excavado en el interior de la antigua fábrica de tabacos han realizado un total de 27 catas arqueológicas, que han permitido la prospección de 770 metros cuadrados de suelo en un enclave de aproximadamente una hectárea.
Aparte de los vestigios romanos, los profesionales de Terra Arqueos han desenterrado también un trozo de calle empedrada del siglo XVIII. La traza de este antiguo vial de la época de Jovellanos fue descubierto entre el talud del cerro de Santa Catalina y el propio solar de Tabacalera.
Pero no se han quedado ahí los hallazgos. También se han hallado restos óseos humanos, tal y como adelantó EL COMERCIO, en una fosa encontrada en una esquina de la antigua iglesia barroca del convento, utilizada asimismo durante décadas como secadero de tabaco en la época de Tabacalera.
Tumba reutilizada
Los arqueólogos han llegado a la conclusión de que la fosa fue reutilizada para varios enterramientos, toda vez que se han encontrado huesos de entre dos y tres personas distintas, que se remitirán para su estudio al departamento de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid. Uno de los esqueletos se ha podido recuperar prácticamente en su totalidad. Correspondería con el de la última inhumación que se realizó en ese rincón del templo, ya que era costumbre de la época ir sustituyendo de forma periódica los cadáveres más antiguos, que se sacaban de la tumba y se solían trasladar a osarios. En cualquier caso, hasta que no se lleven a cabo los mencionados análisis en el laboratorio no se podrán conocer con certeza cuestiones como la edad o el sexo de las personas a las que pertenecen esos restos óseos.
No obstante, se da casi por segura su vinculación con la comunidad de religiosas de clausura que vivió en el edificio de Cimadevilla hasta la desamortización eclesiástica a mediados del siglo XIX. De hecho, los arqueólogos han podido documentar en fuentes escritas de la época el entierro en ese emplazamiento de la madre María de Santo Tomé, fundadora de la congregación de las Agustinas Recoletas en Gijón. Sor María de Santo Tomé fue una hija de ilustres llaniscos afincados en Villalón de Campos (Valladolid) cuyo empeño hizo posible primero la creación del convento barroco que las Agustinas fundaron en la villa de Llanes en 1662. Poco después, en 1668, la religiosa decidió extender su congregación a Gijón, en el solar de Tabacalera.
Los expertos creen que a modo de reconocimiento póstumo las compañeras de vocación de la madre fundadora la enterraron en la iglesia del convento de Cimadevilla, construido medio siglo más tarde que el propio edificio conventual, cuya inauguración está fechada en 1680.
Monedas y cerámica
Durante el desarrollo de las excavaciones de Tabacalera, el equipo de arqueólogos se ha encontrado con más curiosidades. Por ejemplo, maravedís de cobre de la época de Felipe III. Aunque su reinado es anterior a la época en que se erigió el convento, estas monedas eran de curso legal cuando las monjas se instalaron en el solar del barrio alto de la ciudad. Los profesionales de Terra Arqueos también han recuperado abundantes muestras de cerámica vidriada del siglo XVIII, además de toparse con zapatas y rellenos enormes, de más de dos metros de profundidad, de la propia época del cenobio.
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080408/gijon/tabacalera-deja-descubierto-restos-20080408.html
Los vestigios romanos aparecieron en el claustro conventual y podrían obligar a ampliar los trabajos arqueológicos El enterramiento hallado en una fosa de la antigua iglesia contiene los huesos de entre dos y tres personas
Las excavaciones arqueológicas en Tabacalera han dado sus frutos cuando ya nadie esperaba obtener resultados. La sorpresa saltó a punto de concluir la campaña de sondeos contratada por el Ayuntamiento a la empresa Terra Arqueos y supervisada científicamente por los expertos del yacimiento de Veranes Carmen Fernández Ochoa, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid, y Fernando Gil.
Unos sondeos realizados en el claustro del antiguo convento de las Agustinas Recoletas, en Cimadevilla, han dejado al descubierto, a metro y medio de profundidad, muros que se corresponden con una construcción o estructura de la época romana. El hallazgo es considerado relevante por el equipo de arqueólogos que ha prospectado el solar de Tabacalera y así lo hará constar en la memoria que entregará en los próximos días al Ayuntamiento.
La aparición de estos vestigios romanos, que aún no han podido ser investigados en profundidad, podría obligar a ampliar los trabajos arqueológicos, circunstancia que a su vez podría retrasar toda la planificación urbanística del solar de la antigua fábrica de tabacos. Además, ante esta inesperada novedad la Comisión del Patrimonio del Principado deberá también tomar cartas en el asunto, lo que por su parte puede traer consigo otras trabas administrativas añadidas.
Según ha podido saber EL COMERCIO, los expertos recomendarán en su informe técnico realizar una nueva intervención arqueológica centrada en la zona del claustro, para contextualizar y definir con qué tipo de edificación está conectado el material arqueológico hallado.
En cualquier caso, las fuentes consultadas señalaron que será el Ayuntamiento el que, en última instancia, tendrá que decidir si lo que se ha descubierto en las postrimerías de la campaña oficial de excavaciones interfiere o no con las actuaciones que debe acometer para transformar Tabacalera en un museo. Mientras la Fundación Municipal de Cultura adopta una postura al respecto, el sondeo que ha sacado a relucir la parte de una construcción romana permanecerá protegido y sin actividad de ningún tipo.
Hasta la fecha sólo había sido posible extraer y documentar escaso material del estrato romano. En concreto, fragmentos de cerámica (terra sigilata) y teja (tégulas) sin ninguna conexión con estructuras, por lo que se creía que todo había sido arrasado durante la explanación del convento en el siglo XVII.
Sea como fuere, los profesionales que han excavado en el interior de la antigua fábrica de tabacos han realizado un total de 27 catas arqueológicas, que han permitido la prospección de 770 metros cuadrados de suelo en un enclave de aproximadamente una hectárea.
Aparte de los vestigios romanos, los profesionales de Terra Arqueos han desenterrado también un trozo de calle empedrada del siglo XVIII. La traza de este antiguo vial de la época de Jovellanos fue descubierto entre el talud del cerro de Santa Catalina y el propio solar de Tabacalera.
Pero no se han quedado ahí los hallazgos. También se han hallado restos óseos humanos, tal y como adelantó EL COMERCIO, en una fosa encontrada en una esquina de la antigua iglesia barroca del convento, utilizada asimismo durante décadas como secadero de tabaco en la época de Tabacalera.
Tumba reutilizada
Los arqueólogos han llegado a la conclusión de que la fosa fue reutilizada para varios enterramientos, toda vez que se han encontrado huesos de entre dos y tres personas distintas, que se remitirán para su estudio al departamento de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid. Uno de los esqueletos se ha podido recuperar prácticamente en su totalidad. Correspondería con el de la última inhumación que se realizó en ese rincón del templo, ya que era costumbre de la época ir sustituyendo de forma periódica los cadáveres más antiguos, que se sacaban de la tumba y se solían trasladar a osarios. En cualquier caso, hasta que no se lleven a cabo los mencionados análisis en el laboratorio no se podrán conocer con certeza cuestiones como la edad o el sexo de las personas a las que pertenecen esos restos óseos.
No obstante, se da casi por segura su vinculación con la comunidad de religiosas de clausura que vivió en el edificio de Cimadevilla hasta la desamortización eclesiástica a mediados del siglo XIX. De hecho, los arqueólogos han podido documentar en fuentes escritas de la época el entierro en ese emplazamiento de la madre María de Santo Tomé, fundadora de la congregación de las Agustinas Recoletas en Gijón. Sor María de Santo Tomé fue una hija de ilustres llaniscos afincados en Villalón de Campos (Valladolid) cuyo empeño hizo posible primero la creación del convento barroco que las Agustinas fundaron en la villa de Llanes en 1662. Poco después, en 1668, la religiosa decidió extender su congregación a Gijón, en el solar de Tabacalera.
Los expertos creen que a modo de reconocimiento póstumo las compañeras de vocación de la madre fundadora la enterraron en la iglesia del convento de Cimadevilla, construido medio siglo más tarde que el propio edificio conventual, cuya inauguración está fechada en 1680.
Monedas y cerámica
Durante el desarrollo de las excavaciones de Tabacalera, el equipo de arqueólogos se ha encontrado con más curiosidades. Por ejemplo, maravedís de cobre de la época de Felipe III. Aunque su reinado es anterior a la época en que se erigió el convento, estas monedas eran de curso legal cuando las monjas se instalaron en el solar del barrio alto de la ciudad. Los profesionales de Terra Arqueos también han recuperado abundantes muestras de cerámica vidriada del siglo XVIII, además de toparse con zapatas y rellenos enormes, de más de dos metros de profundidad, de la propia época del cenobio.
19 de enero de 2008
Gijón - Asturias
Cultura restaurará una nueva parte de la muralla romana, que podrá recibir visitas
http://www.elcomerciodigital.com/aviles/20080119/gijon/cultura-restaurara-nueva-parte-20080119.html
Se trata de una estructura relacionada con el cuerpo de guardia y que fue encontrada en la calle de las Recoletas Alcaldía ha adjudicado el proyecto de adecuación para su exposición pública
Muchos años después de que comenzara el proyecto de excavaciones arqueológicas en Cimadevilla, el barrio sigue desvelando secretos. El último, confirmado y a punto de convertirse en un punto más de referencia para visitar en el recorrido por la ciudad romana, es la estructura hallada en un solar entre las calle de las Recoletas y del Arzobispo Valdés, frente a la Torre del Reloj y la Residencia de Cimadevilla. Se trata de un importante yacimiento, una parte de la muralla tardorromana, en la zona Este de la puerta. Son, según explica Paloma García, responsable del Parque Arqueológico de la Campa Torres, una serie de elementos relacionados con el cuerpo de guardia de la puerta y una parte de pavimento.
Era previsible, explica García, que el suelo de Cimadevilla ocultara esos yacimientos, ya que es un solar colindante con la Casona de Jovellanos, cuyo interior conserva algunas estructuras. Y está al lado de la puerta de la muralla, reconstruida, con dos torres de flanqueo cuadrangulares separadas por un espacio de 7,5 metros.
Por eso, a los expertos no les extrañó que cuando, hace unos años, los dos solares que allí había se unieron, se derribaron las antiguas construcciones y se llevaron a cabo las obligatorias excavaciones, apareciesen elementos arqueológicos. Y los estudios pertinentes de Ayuntamiento y Principado han determinado que su importancia es tal que deben ser restaurados y deben permanecer visibles para los ciudadanos.
Como ha ocurrido en otras ocasiones, las obras del nuevo edificio proyectado para el solar se paralizaron. Luego continuaron, pero con cambios: no se han podido edificar los bajos, porque ahí se guarda parte de la historia de Gijón. Una historia guardada en un lienzo intramuros, en el cuerpo de guardia y el pavimento, junto a la ancha muralla de más de dos metros, datada entre el siglo III y principios del siglo IV después de Cristo.
Fue necesario entonces hacer cambios en el proyecto edificativo inicial, para que aquella parte quedara en manos del Ayuntamiento. Ahora, la Fundación Municipal de Cultura trabaja en el proyecto de restauración de todas esas piezas. Pero, lo primero, explica Paloma González, es la protección del solar. Por eso, Alcaldía acaba de adjudicar al arquitecto Rogelio Ruiz Fernández la revisión y actualización del proyecto de adecuación para la exposición pública de restos arqueológicos de la muralla romana. El concejal de Cultura, Justo Vilabrille, asegura que el objetivo es «hacer un edificio de protección para que el público pueda ver los restos».
Probablemente se trate de una estructura acristalada, aunque eso no está decidido todavía. El conjunto contará, además, con elementos informativos, para explicar a los visitantes la historia de ese yacimiento y, en general, del pasado romano de la ciudad. Después de la protección llegarán los trabajos de restauración de los restos. Unos restos que han aparecido mucho después de que fuera hallada la puerta (en campañas de excavaciones de los años 1983, 1986, 1987 y 1988). Continúan, por lo tanto, los trabajos arqueológicos en un barrio cuyo suelo empezó a estudiarse en 1982 y sigue siendo investigado ahora, tantos años después, con cada obra nueva que allí se realiza.
http://www.elcomerciodigital.com/aviles/20080119/gijon/cultura-restaurara-nueva-parte-20080119.html
Se trata de una estructura relacionada con el cuerpo de guardia y que fue encontrada en la calle de las Recoletas Alcaldía ha adjudicado el proyecto de adecuación para su exposición pública
Muchos años después de que comenzara el proyecto de excavaciones arqueológicas en Cimadevilla, el barrio sigue desvelando secretos. El último, confirmado y a punto de convertirse en un punto más de referencia para visitar en el recorrido por la ciudad romana, es la estructura hallada en un solar entre las calle de las Recoletas y del Arzobispo Valdés, frente a la Torre del Reloj y la Residencia de Cimadevilla. Se trata de un importante yacimiento, una parte de la muralla tardorromana, en la zona Este de la puerta. Son, según explica Paloma García, responsable del Parque Arqueológico de la Campa Torres, una serie de elementos relacionados con el cuerpo de guardia de la puerta y una parte de pavimento.
Era previsible, explica García, que el suelo de Cimadevilla ocultara esos yacimientos, ya que es un solar colindante con la Casona de Jovellanos, cuyo interior conserva algunas estructuras. Y está al lado de la puerta de la muralla, reconstruida, con dos torres de flanqueo cuadrangulares separadas por un espacio de 7,5 metros.
Por eso, a los expertos no les extrañó que cuando, hace unos años, los dos solares que allí había se unieron, se derribaron las antiguas construcciones y se llevaron a cabo las obligatorias excavaciones, apareciesen elementos arqueológicos. Y los estudios pertinentes de Ayuntamiento y Principado han determinado que su importancia es tal que deben ser restaurados y deben permanecer visibles para los ciudadanos.
Como ha ocurrido en otras ocasiones, las obras del nuevo edificio proyectado para el solar se paralizaron. Luego continuaron, pero con cambios: no se han podido edificar los bajos, porque ahí se guarda parte de la historia de Gijón. Una historia guardada en un lienzo intramuros, en el cuerpo de guardia y el pavimento, junto a la ancha muralla de más de dos metros, datada entre el siglo III y principios del siglo IV después de Cristo.
Fue necesario entonces hacer cambios en el proyecto edificativo inicial, para que aquella parte quedara en manos del Ayuntamiento. Ahora, la Fundación Municipal de Cultura trabaja en el proyecto de restauración de todas esas piezas. Pero, lo primero, explica Paloma González, es la protección del solar. Por eso, Alcaldía acaba de adjudicar al arquitecto Rogelio Ruiz Fernández la revisión y actualización del proyecto de adecuación para la exposición pública de restos arqueológicos de la muralla romana. El concejal de Cultura, Justo Vilabrille, asegura que el objetivo es «hacer un edificio de protección para que el público pueda ver los restos».
Probablemente se trate de una estructura acristalada, aunque eso no está decidido todavía. El conjunto contará, además, con elementos informativos, para explicar a los visitantes la historia de ese yacimiento y, en general, del pasado romano de la ciudad. Después de la protección llegarán los trabajos de restauración de los restos. Unos restos que han aparecido mucho después de que fuera hallada la puerta (en campañas de excavaciones de los años 1983, 1986, 1987 y 1988). Continúan, por lo tanto, los trabajos arqueológicos en un barrio cuyo suelo empezó a estudiarse en 1982 y sigue siendo investigado ahora, tantos años después, con cada obra nueva que allí se realiza.
28 de diciembre de 2007
Gijón - Asturias
Los arqueólogos hallan en el exterior de Tabacalera los primeros vestigios romanos
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20071227/gijon/arqueologos-hallan-exterior-tabacalera-20071227.html
Se trata de varios fragmentos de cerámica y trozos de teja localizados en la antigua huerta del edificio conventual El material descubierto está «descontextualizado», sin conectarse por ahora a ninguna edificación de la época
Los arqueólogos encargados de realizar las excavaciones en Tabacalera han descubierto los primeros vestigios romanos tras dos meses de trabajo. Así lo confirmó ayer a EL COMERCIO el soriano Miguel Ángel López, coordinador de campo de Terra Arqueos, la empresa contratada por el Ayuntamiento para descubrir la potencialidad arqueológica del enorme solar de Cimadevilla.
Los restos romanos fueron hallados la pasada semana en la parte del solar más alta y menos afectada por las sucesivas obras que transformaron el convento de las Agustinas Recoletas, del siglo XVII, en una fábrica de tabacos a mediados de siglo XIX tras la desamortización. Se trata de una zona que, según ha podido documentar el equipo de arqueólogos, fue utilizada por las monjas que moraron el edificio como huerta. Hasta el momento en ese enclave sólo se habían hallado algunas canalizaciones de agua asociadas a 1840, inicio de la construcción de la fábrica de tabacos y una pared de azulejos de la misma época.
El estrato romano ha sido detectado a tan sólo 40 centímetros de la superficie y el material que de él se ha extraído son varios fragmentos de cerámica y teja. Según explicó López, los restos de vasijas se corresponden con muestras de terra sigillata, «una especie de cerámica de lujo» que se distingue por su aspecto exterior con un color rojizo o anaranjado y brillante. Para su fabricación se utilizaba un molde de arcilla. Los trozos son pequeños y oscilan entre los cuatro y cinco centímetros. Mezclados con la terra sigillata, se han hallado también vestigios de tégula romana, tejas de terracota planas, con una dimensiones de entre dos y tres centímetros. «En total suman cuatro o cinco fragmentos», explicó Miguel Ángel López.
El material romano recuperado hasta el momento, según indicó el coordinador de las excavaciones arqueológicas, «es aún poco relevante, pero nos pone en la pista de lo que puede haber en la parte menos arrasada por los aterrazamientos y sucesivas remodelaciones que han afectado al solar».
Los primeros vestigios del pasado romano de Tabacalera no son significativos, explicó López, porque «están descontextualizados y y no están conectados con ninguna estructura o edificación de la época». Precisamente la localización de restos de algún edificio romano es el gran sueño de la empresa que está desarrollando el proyecto arqueológico de Tabacalera. Puestos a soñar, el mayor anhelo de los arqueólogos sería encontrar vestigios sobre el primitivo foro romano de Gijón, esto es, el lugar donde se desarrollaba la vida pública de los moradores de aquellos tiempos. Otro descubrimiento excepcional sería también el hallazgo, por ejemplo, de restos de un teatro o de una basílica.
«Rellenos enormes»
En el interior de los muros de Tabacalera las prospecciones continúan en el claustro y en la primitiva iglesia del edificio conventual. Durante las excavaciones el equipo de Terra Arqueos se ha encontrado, tanto en el exterior como intramuros, con «rellenos enormes, de más de dos metros de profundidad, de la propia época del convento». La necesidad de salvar estos rellenos está complicando la realización de las catas arqueológicas, que se llevan a cabo de forma completamente manual.
En los trabajos realizados hasta la fecha, los sondeos descartaron la existencia de restos en la zona de bancales.
El antiguo convento de las Agustinas Recoletas, en el que se emplearon 15 años para su construcción, es de 1680, aunque la iglesia es de 50 años más tarde. La parcela ocupa en total una superficie de 10.000 metros cuadrados, contando el exterior del edificio. Durante el funcionamiento de la fábrica, el templo fue utilizado para secar los fardos de tabaco.
Posible necrópolis
Tras las primeras excavaciones quedó al descubierto el empedrado original de la iglesia y se halló una pequeña ventana baja que podría haber servido como ventilación. En alguno de los sustratos que se van a estudiar los arqueólogos no descartan encontrar enterramientos asociados a la comunidad de religiosas que vivió en el cenobio hasta su desamortización a mediados del siglo XIX. Según explicó Miguel Ángel López a este periódico, las inhumaciones dentro y fuera de las iglesias son una tradición que venía dándose desde la época visigoda en España.
En cualquier caso, el trabajo de campo será sistemático, afectará a todo el solar de la vieja fábrica y se prolongará en una primera campaña de excavaciones hasta febrero. En función de la relevancia de los hallazgos, se decidirá sobre la ampliación en el tiempo de las catas.
http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20071227/gijon/arqueologos-hallan-exterior-tabacalera-20071227.html
Se trata de varios fragmentos de cerámica y trozos de teja localizados en la antigua huerta del edificio conventual El material descubierto está «descontextualizado», sin conectarse por ahora a ninguna edificación de la época
Los arqueólogos encargados de realizar las excavaciones en Tabacalera han descubierto los primeros vestigios romanos tras dos meses de trabajo. Así lo confirmó ayer a EL COMERCIO el soriano Miguel Ángel López, coordinador de campo de Terra Arqueos, la empresa contratada por el Ayuntamiento para descubrir la potencialidad arqueológica del enorme solar de Cimadevilla.
Los restos romanos fueron hallados la pasada semana en la parte del solar más alta y menos afectada por las sucesivas obras que transformaron el convento de las Agustinas Recoletas, del siglo XVII, en una fábrica de tabacos a mediados de siglo XIX tras la desamortización. Se trata de una zona que, según ha podido documentar el equipo de arqueólogos, fue utilizada por las monjas que moraron el edificio como huerta. Hasta el momento en ese enclave sólo se habían hallado algunas canalizaciones de agua asociadas a 1840, inicio de la construcción de la fábrica de tabacos y una pared de azulejos de la misma época.
El estrato romano ha sido detectado a tan sólo 40 centímetros de la superficie y el material que de él se ha extraído son varios fragmentos de cerámica y teja. Según explicó López, los restos de vasijas se corresponden con muestras de terra sigillata, «una especie de cerámica de lujo» que se distingue por su aspecto exterior con un color rojizo o anaranjado y brillante. Para su fabricación se utilizaba un molde de arcilla. Los trozos son pequeños y oscilan entre los cuatro y cinco centímetros. Mezclados con la terra sigillata, se han hallado también vestigios de tégula romana, tejas de terracota planas, con una dimensiones de entre dos y tres centímetros. «En total suman cuatro o cinco fragmentos», explicó Miguel Ángel López.
El material romano recuperado hasta el momento, según indicó el coordinador de las excavaciones arqueológicas, «es aún poco relevante, pero nos pone en la pista de lo que puede haber en la parte menos arrasada por los aterrazamientos y sucesivas remodelaciones que han afectado al solar».
Los primeros vestigios del pasado romano de Tabacalera no son significativos, explicó López, porque «están descontextualizados y y no están conectados con ninguna estructura o edificación de la época». Precisamente la localización de restos de algún edificio romano es el gran sueño de la empresa que está desarrollando el proyecto arqueológico de Tabacalera. Puestos a soñar, el mayor anhelo de los arqueólogos sería encontrar vestigios sobre el primitivo foro romano de Gijón, esto es, el lugar donde se desarrollaba la vida pública de los moradores de aquellos tiempos. Otro descubrimiento excepcional sería también el hallazgo, por ejemplo, de restos de un teatro o de una basílica.
«Rellenos enormes»
En el interior de los muros de Tabacalera las prospecciones continúan en el claustro y en la primitiva iglesia del edificio conventual. Durante las excavaciones el equipo de Terra Arqueos se ha encontrado, tanto en el exterior como intramuros, con «rellenos enormes, de más de dos metros de profundidad, de la propia época del convento». La necesidad de salvar estos rellenos está complicando la realización de las catas arqueológicas, que se llevan a cabo de forma completamente manual.
En los trabajos realizados hasta la fecha, los sondeos descartaron la existencia de restos en la zona de bancales.
El antiguo convento de las Agustinas Recoletas, en el que se emplearon 15 años para su construcción, es de 1680, aunque la iglesia es de 50 años más tarde. La parcela ocupa en total una superficie de 10.000 metros cuadrados, contando el exterior del edificio. Durante el funcionamiento de la fábrica, el templo fue utilizado para secar los fardos de tabaco.
Posible necrópolis
Tras las primeras excavaciones quedó al descubierto el empedrado original de la iglesia y se halló una pequeña ventana baja que podría haber servido como ventilación. En alguno de los sustratos que se van a estudiar los arqueólogos no descartan encontrar enterramientos asociados a la comunidad de religiosas que vivió en el cenobio hasta su desamortización a mediados del siglo XIX. Según explicó Miguel Ángel López a este periódico, las inhumaciones dentro y fuera de las iglesias son una tradición que venía dándose desde la época visigoda en España.
En cualquier caso, el trabajo de campo será sistemático, afectará a todo el solar de la vieja fábrica y se prolongará en una primera campaña de excavaciones hasta febrero. En función de la relevancia de los hallazgos, se decidirá sobre la ampliación en el tiempo de las catas.
16 de julio de 2007
Gijón - Asturias
Las excavaciones arqueológicas de Tabacalera comenzarán en setiembre y durarán seis meses
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070716/gijon/excavaciones-arqueologicas-tabacalera-comenzaran_20070716.html
Expertos de la Universidad de Oviedo y la Autónoma de Madrid elaborarán el proyecto y dirigirán los trabajos El nuevo concejal de Cultura reanudará el estudio del plan de usos, que se hará de forma paralela a las catas
En marzo de 2008 estará resuelto el enigma sobre si la vieja fábrica de tabacos guarda bajo su suelo restos del pasado romano de Gijón. Y será así gracias a las prospecciones arqueológicas previstas, que comenzarán en el mes de setiembre y tendrán una duración de seis meses. El Ayuntamiento acaba de firmar sendos convenios con la Universidad Autónoma de Madrid y con la Universidad de Oviedo para que sus expertos acaben de definir el proyecto arqueológico. Además, serán ellos quienes se hagan cargo de la coordinación técnica de las catas.
El acuerdo alcanzado con la Universidad Autónoma de Madrid, en concreto con su Fundación General, tiene un coste de 68.403 euros e incluye también la realización de diversos trabajos arqueológicos en el yacimiento de Veranes. Sin duda, participará en el estudio Carmen Fernández Ochoa, catedrática de Arqueología de la Autónoma, y quien fuera responsable de Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas, que trabajó en la reconstrucción del Gijón romano desde 1982 hasta 1995 en el barrio de Cimadevilla.
Por su parte, el de la Universidad de Oviedo implica al grupo investigador en Topografía y Cartografía, y cuenta con un presupuesto de 42.000 euros en los que se incluyen, como en el primer caso, algunas intervenciones en Veranes. Con estas cifras se completan prácticamente los 115.000 euros que el Ayuntamiento tenía reservados para el proyecto arqueológico.
Con los convenios firmados, y el derribo de las naves adosadas finalizado, está previsto que los trabajos comiencen en el mes de setiembre, al mismo tiempo que volverán los estudios sobre el plan de usos de Tabacalera, unos usos que en cualquier caso podrían estar limitados por los hallazgos que resulten de las catas. En cualquier caso, el trabajo sobre los usos, paralizado por las elecciones y el cambio de Corporación, se retomará en breve. El nuevo concejal de Cultura y Educación, Justo Vilabrille, deberá encabezar la nueva comisión de seguimiento de este tema, tras la marcha de Mercedes Álvarez, con un cambio: ahora, la conversión de Tabacalera en la «referencia museística» de Gijón está incluida en el pacto de gobierno alcanzado con IU, por lo que la coalición también deberá aportar sus ideas sobre el futuro de la vieja fábrica de Cimadevilla.
Eso llegará más tarde y para tener unos usos definidos nadie se atreve a dar plazos. Por el momento, el paso más inmediato es comenzar las catas, para lo que el Ayuntamiento cuenta ya con los necesarios permisos de excavación emitidos por la Consejería de Cultura del Principado de Asturias. Durante seis meses, un grupo de expertos deberá excavar en aquellos puntos que el proyecto haya predeterminado, entre los que sin ninguna duda estará el antiguo convento de las Agustinas Recoletas, del siglo XVIII, el edificio principal de la fábrica. En caso de que se encuentren hallazgos, que podrían ser restos de construcciones anteriores, como viviendas, por su situación central en lo que fue la ciudad original, será la propia Consejería de Cultura la que decida cómo deben mantenerse esos restos. En realidad, es el mismo procedimiento a seguir con cualquier actuación urbanística que se pretenda llevar a cabo en Cimadevilla, ya que el barrio está considerado Bien de Interés Cultural, y es así como se han descubierto, entre otras cosas, restos de la muralla romana.
Los trabajos que comenzarán en setiembre darán luz a estas cuestiones, aunque lo cierto es que los arqueólogos no prevén hallar restos de importancia ya que, en caso de que los hubiera, no estarían en buen estado, porque la zona ha sido objeto de sucesivas edificaciones.
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070716/gijon/excavaciones-arqueologicas-tabacalera-comenzaran_20070716.html
Expertos de la Universidad de Oviedo y la Autónoma de Madrid elaborarán el proyecto y dirigirán los trabajos El nuevo concejal de Cultura reanudará el estudio del plan de usos, que se hará de forma paralela a las catas
En marzo de 2008 estará resuelto el enigma sobre si la vieja fábrica de tabacos guarda bajo su suelo restos del pasado romano de Gijón. Y será así gracias a las prospecciones arqueológicas previstas, que comenzarán en el mes de setiembre y tendrán una duración de seis meses. El Ayuntamiento acaba de firmar sendos convenios con la Universidad Autónoma de Madrid y con la Universidad de Oviedo para que sus expertos acaben de definir el proyecto arqueológico. Además, serán ellos quienes se hagan cargo de la coordinación técnica de las catas.
El acuerdo alcanzado con la Universidad Autónoma de Madrid, en concreto con su Fundación General, tiene un coste de 68.403 euros e incluye también la realización de diversos trabajos arqueológicos en el yacimiento de Veranes. Sin duda, participará en el estudio Carmen Fernández Ochoa, catedrática de Arqueología de la Autónoma, y quien fuera responsable de Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas, que trabajó en la reconstrucción del Gijón romano desde 1982 hasta 1995 en el barrio de Cimadevilla.
Por su parte, el de la Universidad de Oviedo implica al grupo investigador en Topografía y Cartografía, y cuenta con un presupuesto de 42.000 euros en los que se incluyen, como en el primer caso, algunas intervenciones en Veranes. Con estas cifras se completan prácticamente los 115.000 euros que el Ayuntamiento tenía reservados para el proyecto arqueológico.
Con los convenios firmados, y el derribo de las naves adosadas finalizado, está previsto que los trabajos comiencen en el mes de setiembre, al mismo tiempo que volverán los estudios sobre el plan de usos de Tabacalera, unos usos que en cualquier caso podrían estar limitados por los hallazgos que resulten de las catas. En cualquier caso, el trabajo sobre los usos, paralizado por las elecciones y el cambio de Corporación, se retomará en breve. El nuevo concejal de Cultura y Educación, Justo Vilabrille, deberá encabezar la nueva comisión de seguimiento de este tema, tras la marcha de Mercedes Álvarez, con un cambio: ahora, la conversión de Tabacalera en la «referencia museística» de Gijón está incluida en el pacto de gobierno alcanzado con IU, por lo que la coalición también deberá aportar sus ideas sobre el futuro de la vieja fábrica de Cimadevilla.
Eso llegará más tarde y para tener unos usos definidos nadie se atreve a dar plazos. Por el momento, el paso más inmediato es comenzar las catas, para lo que el Ayuntamiento cuenta ya con los necesarios permisos de excavación emitidos por la Consejería de Cultura del Principado de Asturias. Durante seis meses, un grupo de expertos deberá excavar en aquellos puntos que el proyecto haya predeterminado, entre los que sin ninguna duda estará el antiguo convento de las Agustinas Recoletas, del siglo XVIII, el edificio principal de la fábrica. En caso de que se encuentren hallazgos, que podrían ser restos de construcciones anteriores, como viviendas, por su situación central en lo que fue la ciudad original, será la propia Consejería de Cultura la que decida cómo deben mantenerse esos restos. En realidad, es el mismo procedimiento a seguir con cualquier actuación urbanística que se pretenda llevar a cabo en Cimadevilla, ya que el barrio está considerado Bien de Interés Cultural, y es así como se han descubierto, entre otras cosas, restos de la muralla romana.
Los trabajos que comenzarán en setiembre darán luz a estas cuestiones, aunque lo cierto es que los arqueólogos no prevén hallar restos de importancia ya que, en caso de que los hubiera, no estarían en buen estado, porque la zona ha sido objeto de sucesivas edificaciones.
7 de julio de 2007
Gijon - Asturias
MARÍA DEL CARMEN GUTIÉRREZ
PROFESORA DE COCINA ROMANA
«Los romanos usaban muchas salsas y gran cantidad de especias»
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070707/gijon/romanos-usaban-muchas-salsas_20070707.html
La Universidad Popular ha querido unir la historia con el placer de elaborar un plato de comida recreando el estilo de otra época. Esto es precisamente lo que se hace en el curso de cocina romana que se imparte en el nuevo Centro Municipal de El Llano. Se trata de una forma de cocinar no muy diferente a la actual, quizá algo más sabrosa y condimentada, y utilizando recursos que hoy en día apenas se emplean en los fogones. No obstante, María del Carmen Gutiérrez, profesora del taller, reconoce que «no se trata de una cocina difícil y cualquiera puede hacer estos platos en casa».
-¿Qué es lo más característico de la cocina romana?
-Es distinta de la actual, pero no completamente diferente. En la época romana era muy típica la utilización de muchas salsas y de gran cantidad de especias, se cocinaba frecuentemente con miel, y se incluían a menudo en la dieta los frutos secos, las legumbres, el queso, los moluscos, las ostras o carnes como el jabalí, la liebre o el ciervo.
-¿Tiene algo que ver con la cocina mediterránea de hoy?
-No porque lo que hacemos es la cocina de la época romana. No tienen nada que ver la una con la otra. Nos basamos en el libro de Apicio, un cocinero de la época y utilizamos los ingredientes de ese momento.
-¿Cómo se estructura el curso?
-Durante dos horas y media, preparamos la cena, que era la comida principal del día. Los romanos distribuían las comidas como nosotros: el desayuno, a las ocho o nueve de la mañana, consistía en pan mojado con vino o frotado con aceite, ajo y sal. La comida, a las doce del mediodía, era muy ligera, a veces incluso se tomaba de pie. La cena era la comida más importante y se realizaba a las 4 ó 5 de la tarde. Constaba de tres partes, los entrantes, el plato principal y el postre. Aquí hacemos los tres platos.
-¿Son difíciles de cocinar estos platos?
-Para nada. De hecho, también hacemos el mismo curso para niños. Además, les gusta mucho, por lo menos se la comen toda.
-Y al mismo tiempo es una clase de historia.
-Sí, aprovechando Veranes, esta clase también se utiliza para explicar una parte de la historia de esa época.
PROFESORA DE COCINA ROMANA
«Los romanos usaban muchas salsas y gran cantidad de especias»
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070707/gijon/romanos-usaban-muchas-salsas_20070707.html
La Universidad Popular ha querido unir la historia con el placer de elaborar un plato de comida recreando el estilo de otra época. Esto es precisamente lo que se hace en el curso de cocina romana que se imparte en el nuevo Centro Municipal de El Llano. Se trata de una forma de cocinar no muy diferente a la actual, quizá algo más sabrosa y condimentada, y utilizando recursos que hoy en día apenas se emplean en los fogones. No obstante, María del Carmen Gutiérrez, profesora del taller, reconoce que «no se trata de una cocina difícil y cualquiera puede hacer estos platos en casa».
-¿Qué es lo más característico de la cocina romana?
-Es distinta de la actual, pero no completamente diferente. En la época romana era muy típica la utilización de muchas salsas y de gran cantidad de especias, se cocinaba frecuentemente con miel, y se incluían a menudo en la dieta los frutos secos, las legumbres, el queso, los moluscos, las ostras o carnes como el jabalí, la liebre o el ciervo.
-¿Tiene algo que ver con la cocina mediterránea de hoy?
-No porque lo que hacemos es la cocina de la época romana. No tienen nada que ver la una con la otra. Nos basamos en el libro de Apicio, un cocinero de la época y utilizamos los ingredientes de ese momento.
-¿Cómo se estructura el curso?
-Durante dos horas y media, preparamos la cena, que era la comida principal del día. Los romanos distribuían las comidas como nosotros: el desayuno, a las ocho o nueve de la mañana, consistía en pan mojado con vino o frotado con aceite, ajo y sal. La comida, a las doce del mediodía, era muy ligera, a veces incluso se tomaba de pie. La cena era la comida más importante y se realizaba a las 4 ó 5 de la tarde. Constaba de tres partes, los entrantes, el plato principal y el postre. Aquí hacemos los tres platos.
-¿Son difíciles de cocinar estos platos?
-Para nada. De hecho, también hacemos el mismo curso para niños. Además, les gusta mucho, por lo menos se la comen toda.
-Y al mismo tiempo es una clase de historia.
-Sí, aprovechando Veranes, esta clase también se utiliza para explicar una parte de la historia de esa época.
23 de abril de 2007
Gijon - Asturias
Los últimos restos de la muralla hallados en Cimadevilla aún no han sido protegidos
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070423/gijon/ultimos-restos-muralla-hallados_20070423.html

Casi dos meses después, ni se ha limpiado el solar ni se ha cubierto Urbanismo debe dar el permiso para el cierre de área
Hace unos dos meses que las ruinas fueron descubiertas y el informe enviado a la Consejería de Cultura. Desde entonces, no se ha dado ningún paso. Los últimos restos hallados relacionados con la muralla romana de Gijón, en la calle de Óscar Olavarría, continúan en el mismo estado en el que estaban. El solar no ha sido cerrado, ni cubierto, tal y como estaba previsto. Ese era el primer paso a dar, mientras la Administración decide el alcance del descubrimiento y la forma de conservación.
El derribo de un viejo inmueble en esa calle de Cimadevilla dio, a finales de febrero, con unos restos, en concreto, estructuras relacionadas con la muralla romana, en su parte occidental, parte precisamente en la que hasta ahora no había apenas pruebas del trazado. Cultura admitió que el hallazgo era «cuantitativamente sorprendente» y lo calificaron de «importante por las dimensiones». Se trata de un muro transversal de 2,40 metros de ancho que, según esas mismas fuentes, «por sus dimensiones puede hacer pensar que es algo importante». Era, no obstante, determinar conclusiones, ya que para ello habría que haber seguido excavando, algo más que complicado en un barrio completamente urbanizado.
Hay que tomar una decisión, por lo tanto, con lo que hay, y todo hacía indicar en que se alcanzaría una solución intermedia: conservar y proteger los restos de una forma que permita la construcción del inmueble proyectado. En otras ocasiones, se han habilitado, por ejemplo, sótanos visitables. Pero antes de llegar a esas decisiones, el equipo que había llevado a cabo el estudio planteaba la necesidad de proteger el solar, ahora expuesto no sólo a la lluvia sino también a las basuras.
Pero, tal y como explica la arqueóloga Cristina Arca, quien realizó el estudio de este hallazgo, la cuestión está «parada». Por el momento, la Comisión de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura, debe determinar la importancia del hallazgo. Pero antes habría instalar un cierre alrededor del solar, limpiarlo y cubrirlo con una tela especial. Para el cierre perimetral opaco es necesario el permiso de la Concejalía de Urbanismo, ya que las excavaciones están totalmente ajustadas al perímetro del solar afectado, de 72 metros cuadrados y, por lo tanto, habría que invadir la acera. Y nada de eso se ha hecho.
Sea como fuere, lo cierto es que la estructura que apareció en Óscar Olavarría podría incluso introducir una nueva hipótesis sobre la cota que alcanzaba la muralla romana en su parte occidental. Hasta ahora, los estudios señalaban que la fortificación habría pasado por la línea actual de edificaciones de Claudio Alvargonzález. Con el último hallazgo, sin cambiar el trazado, la cota de la muralla subiría hasta Óscar Olavarría. La fortificación de Gijón partía del cerro de Santa Catalina y volvía a él.
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070423/gijon/ultimos-restos-muralla-hallados_20070423.html

Casi dos meses después, ni se ha limpiado el solar ni se ha cubierto Urbanismo debe dar el permiso para el cierre de área
Hace unos dos meses que las ruinas fueron descubiertas y el informe enviado a la Consejería de Cultura. Desde entonces, no se ha dado ningún paso. Los últimos restos hallados relacionados con la muralla romana de Gijón, en la calle de Óscar Olavarría, continúan en el mismo estado en el que estaban. El solar no ha sido cerrado, ni cubierto, tal y como estaba previsto. Ese era el primer paso a dar, mientras la Administración decide el alcance del descubrimiento y la forma de conservación.
El derribo de un viejo inmueble en esa calle de Cimadevilla dio, a finales de febrero, con unos restos, en concreto, estructuras relacionadas con la muralla romana, en su parte occidental, parte precisamente en la que hasta ahora no había apenas pruebas del trazado. Cultura admitió que el hallazgo era «cuantitativamente sorprendente» y lo calificaron de «importante por las dimensiones». Se trata de un muro transversal de 2,40 metros de ancho que, según esas mismas fuentes, «por sus dimensiones puede hacer pensar que es algo importante». Era, no obstante, determinar conclusiones, ya que para ello habría que haber seguido excavando, algo más que complicado en un barrio completamente urbanizado.
Hay que tomar una decisión, por lo tanto, con lo que hay, y todo hacía indicar en que se alcanzaría una solución intermedia: conservar y proteger los restos de una forma que permita la construcción del inmueble proyectado. En otras ocasiones, se han habilitado, por ejemplo, sótanos visitables. Pero antes de llegar a esas decisiones, el equipo que había llevado a cabo el estudio planteaba la necesidad de proteger el solar, ahora expuesto no sólo a la lluvia sino también a las basuras.
Pero, tal y como explica la arqueóloga Cristina Arca, quien realizó el estudio de este hallazgo, la cuestión está «parada». Por el momento, la Comisión de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura, debe determinar la importancia del hallazgo. Pero antes habría instalar un cierre alrededor del solar, limpiarlo y cubrirlo con una tela especial. Para el cierre perimetral opaco es necesario el permiso de la Concejalía de Urbanismo, ya que las excavaciones están totalmente ajustadas al perímetro del solar afectado, de 72 metros cuadrados y, por lo tanto, habría que invadir la acera. Y nada de eso se ha hecho.
Sea como fuere, lo cierto es que la estructura que apareció en Óscar Olavarría podría incluso introducir una nueva hipótesis sobre la cota que alcanzaba la muralla romana en su parte occidental. Hasta ahora, los estudios señalaban que la fortificación habría pasado por la línea actual de edificaciones de Claudio Alvargonzález. Con el último hallazgo, sin cambiar el trazado, la cota de la muralla subiría hasta Óscar Olavarría. La fortificación de Gijón partía del cerro de Santa Catalina y volvía a él.
21 de marzo de 2007
Gijon - Asturias
Un mosaico de buenas impresiones
Veranes tiene interés. 226 personas visitaron ayer la villa romana en la primera jornada de puertas abiertas tras la inauguración oficial del pasado lunes. La mayor parte de los visitantes se acercó a la villa en uno de los cinco grupos con visita guiada, dos de ellos de los viajes promovidos por el Ayuntamiento y los otros tres de vecinos de Veranes.
Las sensaciones de los visitantes no pudieron ser mejores. El paseo por las ruinas les permitió conocer cómo era la vida cotidiana de los gijoneses del siglo III de nuestra era, qué comían, cómo conseguían los alimentos, qué tipo de ganado tenían, a qué dedicaban el tiempo libre, cómo era una gran mansión romana y cómo se fue deteriorando. Todo ello contextualizado con la historia del Imperio romano (que era en realidad la historia del mundo en aquella época) y con la presencia romana en Gijón (Campa Torres y Cimadevilla). Agustín González González creció viendo las ruinas de la villa romana de Veranes. Nació en una casa con hórreo situada justo enfrente de la mansión de Veranius, el dominus romano de la zona allá por el siglo IV de nuestra era. Para él ayer fue un día especial. Acostumbrado a ver piedras que salían por encima de los arbustos, pudo saciar su curiosidad sobre los secretos que guardaba la maleza. «Se decía que eran ruinas, pero nadie les prestó la mínima atención hasta que el párroco de la abadía de Cenero, Manuel Valdés Gutiérrez, empezó a trabajar por ellas». Y le gustó mucho lo que vio. «No me esperaba algo tan espectacular, quedó muy bien y vamos a volver en el verano». Rosario Torre, esposa de Agustín González, es cubana, y aunque lleva muchos años viviendo en Gijón no perdió el tradicional y alegre acento caribeño. La visita le satisfizo plenamente. «Hace 30 años, cuando eran las niñas pequeñas, se decía que había algo y como una de las fincas era de la familia, jugaban dentro y se imaginaban que eran habitaciones. Merece la pena ver todo esto, trabajaron mucho durante 25 años, pero el resultado es ideal», señaló.
El mosaico de la sala de representación y recepción de visitantes es, sin duda, la estrella de la villa. Así lo atestiguó Gerardo Cuesta Rodríguez, gijonés de pro y entusiasta de la historia local. «Es una pena que no se haya conservado el rosetón central del mosaico, pero se hizo una recuperación estupenda». Gerardo Cuesta asegura que ya había oído hablar de las ruinas e incluso que las anduvo buscando a bordo de su Seat 600. «Se hablaba de que había cosas interesantes, pero no encontré nada. Sólo vi una especie de torreón con maleza y no me imaginaba que hubiera todo esto». Gerardo aplaude la iniciativa municipal de dar a conocer a los vecinos lo que considera una «gran riqueza» del concejo e insta a los gijoneses a conocer su historia. «Conozco todas las excavaciones que se hicieron. Y en las termas entré allá por el año 57 o 58 con unos amigos. Entramos por un registro del alcantarillado, de forma ilegal claro. Tenía yo 17 o 18 años».
Gerardo Cuesta fue en familia. Le acompañaron su esposa, dos hermanas, una sobrina y un cuñado, Juan González, que también alabó la obra realizada. «El conjunto está muy logrado. Se restauró muy bien y merece la pena perderse aquí una mañana», indicó. Verónica Madera es gijonesa y Alfredo Alonso de Madrid, pero viven en Lanzarote y estuvieron de vacaciones en Gijón. Se marchan ya, pero no quisieron hacerlo sin visitar la villa romana. «Vimos mucha publicidad por la ciudad y en los periódicos, y la familia también nos animó a venir. Nos entró el gusanillo por verlo y la verdad es que merece la pena. Todo está muy bien organizado y es bonito, además de muy instructivo», indicó.
Laura Carnicero y Aarón Pérez son gijoneses. Tampoco ellos quisieron perderse la visita del primer día de las jornadas de puertas abiertas. «Me trajo ella, pero me gusta», reconoce Aarón Pérez. «Se están haciendo muchas cosas ahora en Asturias y merece la pena conocerlas. Ya conocemos todo, desde la Campa Torres a las termas y ahora rematamos con la villa». Ambos reconocen que no tenían «ni idea» de que hubiera una villa romana en Veranes.
Hortensia Margusino es zamorana, pero vive en Gijón desde hace 40 años. Llegó a Veranes con la excursión que organizó el Ayuntamiento y acabó encantada con la visita. «Me gustó mucho todo lo que vi. Son cosas antiguas que te llevan a otros años y otros momentos de la historia». Hortensia conoce casi todo lo que oferta Gijón para conocer su historia, aunque reconoce que le faltan algunas «modernidades» como el Jardín Botánico y el Acuario que, señaló, «es un poco caro porque yo estoy en el medio, no soy lo suficientemente mayor para que me pille la entrada reducida de los mayores ni me pilla la entrada de los jóvenes». La mujer destacó, sobre todo, la buena conservación de las edificaciones originales. «No hay nada como la piedra. Estas construcciones no se caen, no como las de ahora, que a los pocos años ya hay que retocar», afirmó.
La villa romana de Veranes está situada a 12 kilómetros de la ciudad y se accede a ella a través de la AS-18, la antigua carretera de Oviedo, ahora en obras. Las jornadas de puertas abiertas se prolongarán hasta el próximo 8 de abril. El Ayuntamiento pone a disposición autobuses gratuitos desde la plaza del Instituto, a las 10.30 horas, previa inscripción en las oficinas de atención al ciudadano.
El horario entre octubre y abril es de 10.00 a 17.00 horas. Los sábados, domingos y festivos, de 11.00 a 18.00 horas. Los lunes está cerrado como los museos gijoneses, y los domingos la entrada es gratuita. La villa, además, estará cerrada el 1 y el 6 de enero, el Martes de Carnaval, el 1 de mayo, el 15 de agosto y los días 24, 25 y 31 de diciembre.
19 de marzo de 2007
Gijon - Asturias
Veranes, una ventana abierta al mundo romano en Asturias
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1581&pIdSeccion=35&pIdNoticia=503364
La villa romana de Veranes, en cuyas excavaciones se trabaja desde 1999, abre hoy sus puertas. Quedan atrás años de esfuerzo, en los que se han invertido más de cinco millones de euros, para interpretar cuál fue la historia de este yacimiento situado en la Ruta de la Plata a su paso por el concejo de Gijón.
Veranes es el ejemplo perfecto del proceso de transformación que sufrieron las villas romanas hacia el Medievo. Mañana, día 20 de marzo, ya se podrá visitar la villa, que es pionera en el Cantábrico, según destacó Carmen Fernández Ochoa, directora de las excavaciones arqueológicas de Gijón. La entrada será libre hasta el 8 de abril. A partir de esa fecha se aplicará la tarifa vigente para los museos.
Una de las novedades es la disponibilidad de videoguías que harán al instante reposiciones en ocho puntos del recorrido y en tres dimensiones de lo que era la villa externa e internamente partiendo de las ruinas actuales, algo que no se encuentra en ningún sitio. También se ha efectuado un gran esfuerzo para hacer accesible la instalación y la visita para las personas discapacitadas. El pasado mes de febrero la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, recorrió con atención la excavación y se interesó por las dos maquetas que se exponen y que representan la parte señorial de la villa romana y la transformación que sufrió durante la Edad Media. El museo de Veranes forma parte de los museos arqueológicos de Gijón junto con el Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés, el parque arqueológico-natural de la Campa Torres y el centro de interpretación de la Torre del Reloj.
La villa romana de Veranes, conocida desde antiguo como Torrexón de San Pedro, comprende aproximadamente una hectárea de extensión en el lugar conocido como Venta de Veranes, en la parroquia de Cenero, a doce kilómetros de Gijón, junto a la carreta antigua de Gijón a Oviedo (AS-18). Está enclavada en una vertiente a media ladera, a unos 150 metros sobre el nivel del mar y se encuentra situada en la Ruta de la Plata a su paso por el concejo de Gijón. Con motivo de la inauguración del museo de sitio de la villa romana de Veranes, se realizarán jornadas de puertas abiertas desde el 20 de marzo hasta el 8 de abril de 2007, durante las que la entrada al museo será libre. Además, se pondrán a disposición del público visitas guiadas gratuitas, previa inscripción en las oficinas de atención al ciudadano, y el servicio gratuito de transporte desde la plaza del Instituto. El horario del museo es el siguiente: martes a viernes, de 10.00 a 17.00 horas; sábados, domingos y festivos, de 11.00 a 18.00 horas. El horario de las visitas guiadas es el que sigue: martes a domingos y festivos, de 11.00 a 12.30 horas. El autobús sale de la plaza del Instituto, a las 10.30 horas.
El asentamiento se articula en relación con un espacio geográfico concreto, el extremo suroccidental del concejo, en las proximidades de la antigua vía romana que, procedente de León y Astorga, se adentraba en la región central asturiana pasando por Lugo de Llanera hasta Gijón. Este último tramo, entre Llanera y Gijón, no aparece citado expresamente en las fuentes literarias, pero se trata de la prolongación de la vía de la Plata proveniente de Astorga y cuenta con diversos restos y yacimientos, con un amplio margen cronológico desde el mundo prerromano hasta la Edad Media. Posiblemente a partir del siglo VIII, quizás antes, el aula absidiada fue convertida en lugar de culto bajo la advocación de Santa María y San Pedro, y las estancias anejas, utilizadas como zona de servicio de la iglesia.
En torno al centro religioso se fue desarrollando un cementerio, que se mantuvo en funcionamiento hasta el siglo XIII. Los materiales asociados a los suelos de uso de esta necrópolis (cerámicas de tono gris-azulado con decoración ondulada en el cuello así como ollas, jarras, cuencos y cazuelas con decoración incisa vertical u horizontal o bien formando entramados de cuadros) y la aparición de una moneda medieval de finales del siglo XII o inicios del siglo XIII asociada al último momento de las inhumaciones, sugieren el final de la ocupación en el siglo XIII, momento en el que la iglesia dejaría de tener culto.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1581&pIdSeccion=35&pIdNoticia=503364
La villa romana de Veranes, en cuyas excavaciones se trabaja desde 1999, abre hoy sus puertas. Quedan atrás años de esfuerzo, en los que se han invertido más de cinco millones de euros, para interpretar cuál fue la historia de este yacimiento situado en la Ruta de la Plata a su paso por el concejo de Gijón.
Veranes es el ejemplo perfecto del proceso de transformación que sufrieron las villas romanas hacia el Medievo. Mañana, día 20 de marzo, ya se podrá visitar la villa, que es pionera en el Cantábrico, según destacó Carmen Fernández Ochoa, directora de las excavaciones arqueológicas de Gijón. La entrada será libre hasta el 8 de abril. A partir de esa fecha se aplicará la tarifa vigente para los museos.
Una de las novedades es la disponibilidad de videoguías que harán al instante reposiciones en ocho puntos del recorrido y en tres dimensiones de lo que era la villa externa e internamente partiendo de las ruinas actuales, algo que no se encuentra en ningún sitio. También se ha efectuado un gran esfuerzo para hacer accesible la instalación y la visita para las personas discapacitadas. El pasado mes de febrero la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, recorrió con atención la excavación y se interesó por las dos maquetas que se exponen y que representan la parte señorial de la villa romana y la transformación que sufrió durante la Edad Media. El museo de Veranes forma parte de los museos arqueológicos de Gijón junto con el Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés, el parque arqueológico-natural de la Campa Torres y el centro de interpretación de la Torre del Reloj.
La villa romana de Veranes, conocida desde antiguo como Torrexón de San Pedro, comprende aproximadamente una hectárea de extensión en el lugar conocido como Venta de Veranes, en la parroquia de Cenero, a doce kilómetros de Gijón, junto a la carreta antigua de Gijón a Oviedo (AS-18). Está enclavada en una vertiente a media ladera, a unos 150 metros sobre el nivel del mar y se encuentra situada en la Ruta de la Plata a su paso por el concejo de Gijón. Con motivo de la inauguración del museo de sitio de la villa romana de Veranes, se realizarán jornadas de puertas abiertas desde el 20 de marzo hasta el 8 de abril de 2007, durante las que la entrada al museo será libre. Además, se pondrán a disposición del público visitas guiadas gratuitas, previa inscripción en las oficinas de atención al ciudadano, y el servicio gratuito de transporte desde la plaza del Instituto. El horario del museo es el siguiente: martes a viernes, de 10.00 a 17.00 horas; sábados, domingos y festivos, de 11.00 a 18.00 horas. El horario de las visitas guiadas es el que sigue: martes a domingos y festivos, de 11.00 a 12.30 horas. El autobús sale de la plaza del Instituto, a las 10.30 horas.
El asentamiento se articula en relación con un espacio geográfico concreto, el extremo suroccidental del concejo, en las proximidades de la antigua vía romana que, procedente de León y Astorga, se adentraba en la región central asturiana pasando por Lugo de Llanera hasta Gijón. Este último tramo, entre Llanera y Gijón, no aparece citado expresamente en las fuentes literarias, pero se trata de la prolongación de la vía de la Plata proveniente de Astorga y cuenta con diversos restos y yacimientos, con un amplio margen cronológico desde el mundo prerromano hasta la Edad Media. Posiblemente a partir del siglo VIII, quizás antes, el aula absidiada fue convertida en lugar de culto bajo la advocación de Santa María y San Pedro, y las estancias anejas, utilizadas como zona de servicio de la iglesia.
En torno al centro religioso se fue desarrollando un cementerio, que se mantuvo en funcionamiento hasta el siglo XIII. Los materiales asociados a los suelos de uso de esta necrópolis (cerámicas de tono gris-azulado con decoración ondulada en el cuello así como ollas, jarras, cuencos y cazuelas con decoración incisa vertical u horizontal o bien formando entramados de cuadros) y la aparición de una moneda medieval de finales del siglo XII o inicios del siglo XIII asociada al último momento de las inhumaciones, sugieren el final de la ocupación en el siglo XIII, momento en el que la iglesia dejaría de tener culto.
12 de marzo de 2007
Gijón - Asturias

Juegos romanos para mañana de primavera
El Ayuntamiento promociona la villa romana de Veranes con actividades en el mercado asturiano de la plaza Mayor y teatro en las termas de Campo Valdés
David ORIHUELA Los gijoneses ya saben qué es la villa romana de Veranes, el gran yacimiento arqueológico que se abrirá al público la próxima semana con jornadas de puertas abiertas. Al menos ésa es la sensación de David Soto, uno de los guiris de pega que durante todo el fin de semana informaron sobre Veranes a los visitantes del mercado asturiano y ecológico de la plaza Mayor.
Soto se paseaba entre la gente con mochila, bermudas, chanclas, calcetines y tocado con gorra. «¿Conoce usted Veranes? Es genial, yo venir desde England para visitar», advertía con logrado acento inglés. Soto es uno de los chicos que ha contratado el Ayuntamiento en una campaña de promoción que parece que da resultados. «La gente sí que conoce Veranes, sobre todo los jóvenes», dice el guía. Además, señala que los paseantes dominicales del mercado «entran muy bien al juego». Y juegos también había, aunque para los más pequeños.
El Ayuntamiento ofertó durante todo el fin de semana la posibilidad de practicar un peculiar tres en raya sobre un tablero de madera y con fichas que eran piedras. David Pérez Romero y su padre, José Luis Pérez Isla, pasaron un rato colocando sus piedras en las equis o en los redondeles; la primera partida la ganó el pequeño, «me despisté», se excusó el padre. José Luis Pérez logró la revancha y la cosa acabó en tablas
A pocos metros de ellos uno de esos paneles en los que los turistas pueden meter la cabeza y fotografiarse con el cuerpo de otros llamó también la atención de los visitantes. En este caso, y como no podía ser de otra manera, una familia normal como la compuesta por Juan Carlos Valdés y sus hijos, Laura y Juan Valdés Contreras, se transformó en una familia romana, no se sabe si la propietaria de la magnífica villa de Veranes.
Los romanos eran también aficionados a las pintadas y los graffiti y en la plaza Mayor había ayer también la posibilidad de dejar un sello personal en una supuesta pared. Así lo hicieron las hermanas Noemí y Elena Menéndez Gutiérrez, que se sumaron a los que ya habían dejado su mensaje en el gran mural de papel.
Una campaña de promoción de la villa romana de Veranes que también se trasladó a las termas de Campo Valdés, donde se inició un nuevo ciclo de representaciones teatrales a cargo de la compañía «Yheppa Títeres» y dirigido a público infantil (a partir de 3 años) y a público general
Así que la mañana soleada y dominical tuvo ayer un aliciente más en Gijón. El mercado ecológico y asturiano que los primeros fines de semana del mes se celebra en la plaza Mayor cedió ayer un pequeño espacio y protagonismo a la historia y la cultura locales. Lo cierto es que los chavales transformados en guiris de libro por orden municipal no desentonaban en absoluto con el ambiente que había en la plaza. Era una mañana de preprimavera y no chocaba encontrarse con un chico joven con mochila y esterilla en medio de los puestos de miel, chorizos y piedras de la suerte. Una estrategia que surtió efecto, o al menos todo el mundo se llevaba la tarjeta de Veranes.
Gijón - Asturias
Cultura organiza una visita a la villa de Veranes
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070312/gijon/cultura-organiza-visita-villa_20070312.html
Los vecinos de Cenero disfrutarán el día 20, martes, de una visita guiada gratuita a la villa romana de Veranes gracias a la colaboración de la Concejalía de Cultura. La salida hacia la nueva atracción turística de la ciudad tendrá lugar a las 15.30 horas. Los interesados en participar en la excursión, que tendrá una duración aproximada de hora y media, deberán comunicarlo en el número de teléfono del colectivo vecinal: 629 542 308.
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070312/gijon/cultura-organiza-visita-villa_20070312.html
Los vecinos de Cenero disfrutarán el día 20, martes, de una visita guiada gratuita a la villa romana de Veranes gracias a la colaboración de la Concejalía de Cultura. La salida hacia la nueva atracción turística de la ciudad tendrá lugar a las 15.30 horas. Los interesados en participar en la excursión, que tendrá una duración aproximada de hora y media, deberán comunicarlo en el número de teléfono del colectivo vecinal: 629 542 308.
6 de marzo de 2007
Gijon - Asturias
Aparecen en Cimadevilla nuevos restos relacionados con la muralla romana
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070306/gijon/aparecen-cimadevilla-nuevos-restos_20070306.html
El Principado cree «cuantitativamente sorprendente» el muro de 2,4 metros de ancho hallado en Óscar Olavarría. Los vestigios, descubiertos al derribar un edificio, mantienen la obra parada.
Cimadevilla ha vuelto a demostrar que su suelo sigue guardando muchos secretos. Una vez más se han hallado «estructuras que tienen que ver con el trazado de la muralla romana en esa zona occidental», en palabras de la catedrática de Arqueología y directora de las excavaciones de Veranes Carmen Fernández Ochoa. Los restos se han encontrado en la calle de Óscar Olavarría, tras derribar un viejo edificio y, por el momento, las obras de construcción del nuevo inmueble, están paralizadas. Así será hasta que la Comisión de Patrimonio, de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, determine la importancia del hallazgo y, en su caso, el sistema de conservación.Por el momento, se están investigando los restos. Lo que sí reconocen fuentes de Cultura es que el hallazgo es «cuantitativamente sorprendente» y lo califican de «importante por las dimensiones». Se trata de un muro transversal de 2,40 metros de ancho que, insisten las mismas fuentes, «por sus dimensiones puede hacer pensar que es algo importante». Por su parte, Fernández Ochoa explica que, por las características de los restos, «se identifican con el trazado de la muralla», aunque para llegar a conclusiones determinantes habría que poder seguir excavando en la zona, ya que el solar es pequeño. Y eso es algo muy complicado.Sótano visitableA partir de aquí, qué hacer con los restos es una decisión exclusiva de la Consejería de Cultura. Lo más seguro que determine un sistema que permita conservar y respetar el hallazgo y, a su vez, construir en la parcela. Así se hizo con otro edificio ahora en construcción, en la misma calle. Se trata del inmueble donde estaba la sidrería Gigia. Allí también aparecieron restos hace unos tres años, en esa ocasión relacionados con la historia de la puerta de la muralla y que permitieron conocer detalles que hasta entonces ignorados. En ese caso, Principado y Ayuntamiento decidieron habilitar un sótano visitable, para que los ciudadanos puedan ver los restos desde fuera. Por encima, se construye con normalidad. Lo mismo ha sucedido en otro edificio en construcción junto a la Torre del Reloj.Se trata de aplicar «raciocinio» a la cuestión, explica Carmen Fernández Ochoa ya que, en caso contrario, buena parte de Cimadevilla debería estar libre de edificaciones. En cualquier caso, la decisión última dependerá de la entidad de los restos y, en principio, parece que los del edificio de la citada sidrería Gigia podrían tener mayor importancia que los últimos hallados. Sea como fuere, lo importante es «conservar y proteger» este muro relacionado con el trazado de la muralla.Ahora, todo está en manos del Principado, aunque tanto la Concejalía de Cultura como la de Urbanismo del Ayuntamiento gijonés tienen conocimiento del hallazgo. De hecho, todas las construcciones que se llevan a cabo en Cimadevilla deben contar con las mismas precauciones y hay que elaborar, siempre, un informe arqueológico. Dicho informe es remitido a la Consejería de Cultura. Es el mismo proceso que deberá seguirse, por ejemplo, en el caso de la Fábrica de Tabacos. De hecho, en cuanto terminen los derribos que se están llevando a cabo allí, se contratarán los trabajos de prospección arqueológica. En otras ocasiones no se han tomado tantas precauciones y, en alguna ocasión, Cultura ha tenido que investigar la posible destrucción de restos romanos. Durante muchos años, las excavaciones de Cimadevilla centraron las investigaciones arqueológicas de Gijón, junto con las de la Campa de Torres. En los últimos años, por contra, se ha trabajado también en la recuperación de la villa de Veranes, que abrirá sus puertas el próximo 20 de marzo. La villa mostrará, en un recorrido de 60 minutos, recreaciones virtuales y 600 piezas halladas en las excavaciones. La 'visita estrella' será, sin duda, el gran mosaico cubierto.
Cerca de un kilómetro de fortificación
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070306/gijon/cerca-kilometro-fortificacion_20070306.html
Los romanos fundaron la ciudad de Gijón sobre lo que es el actual barrio de Cimadevilla en torno al siglo I antes de Cristo. Entre la segunda mitad del siglo III después de Cristo y el primer cuarto del siglo IV se construyó la muralla, de 850 metros de longitud y de entre 3 y 4,5 metros de grosor, con una altura que pudo alcanzar los 10 metros, y que se extendía desde la zona de la iglesia de San Pedro hasta el muelle. Sobre los cimientos de la muralla romana fue edificada, en 1572, la Torre del Reloj. La mayor parte de los descubrimientos de restos de la muralla se debe al trabajo de un grupo de arqueólogos dirigidos por Carmen Fernández Ochoa, dentro del Proyecto Gijón Excavaciones Arqueológicas. Dicho proyecto se llevó a cabo en el casco histórico de la ciudad entre los años 1982 y 1995. Mucho antes, en 1903, habían sido descubiertas las termas romanas. Hoy, la muralla puede ser recorrida gracias, en parte, al recrecido desde la plaza de Jovellanos a la Torre del Reloj.
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070306/gijon/aparecen-cimadevilla-nuevos-restos_20070306.html
El Principado cree «cuantitativamente sorprendente» el muro de 2,4 metros de ancho hallado en Óscar Olavarría. Los vestigios, descubiertos al derribar un edificio, mantienen la obra parada.
Cimadevilla ha vuelto a demostrar que su suelo sigue guardando muchos secretos. Una vez más se han hallado «estructuras que tienen que ver con el trazado de la muralla romana en esa zona occidental», en palabras de la catedrática de Arqueología y directora de las excavaciones de Veranes Carmen Fernández Ochoa. Los restos se han encontrado en la calle de Óscar Olavarría, tras derribar un viejo edificio y, por el momento, las obras de construcción del nuevo inmueble, están paralizadas. Así será hasta que la Comisión de Patrimonio, de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, determine la importancia del hallazgo y, en su caso, el sistema de conservación.Por el momento, se están investigando los restos. Lo que sí reconocen fuentes de Cultura es que el hallazgo es «cuantitativamente sorprendente» y lo califican de «importante por las dimensiones». Se trata de un muro transversal de 2,40 metros de ancho que, insisten las mismas fuentes, «por sus dimensiones puede hacer pensar que es algo importante». Por su parte, Fernández Ochoa explica que, por las características de los restos, «se identifican con el trazado de la muralla», aunque para llegar a conclusiones determinantes habría que poder seguir excavando en la zona, ya que el solar es pequeño. Y eso es algo muy complicado.Sótano visitableA partir de aquí, qué hacer con los restos es una decisión exclusiva de la Consejería de Cultura. Lo más seguro que determine un sistema que permita conservar y respetar el hallazgo y, a su vez, construir en la parcela. Así se hizo con otro edificio ahora en construcción, en la misma calle. Se trata del inmueble donde estaba la sidrería Gigia. Allí también aparecieron restos hace unos tres años, en esa ocasión relacionados con la historia de la puerta de la muralla y que permitieron conocer detalles que hasta entonces ignorados. En ese caso, Principado y Ayuntamiento decidieron habilitar un sótano visitable, para que los ciudadanos puedan ver los restos desde fuera. Por encima, se construye con normalidad. Lo mismo ha sucedido en otro edificio en construcción junto a la Torre del Reloj.Se trata de aplicar «raciocinio» a la cuestión, explica Carmen Fernández Ochoa ya que, en caso contrario, buena parte de Cimadevilla debería estar libre de edificaciones. En cualquier caso, la decisión última dependerá de la entidad de los restos y, en principio, parece que los del edificio de la citada sidrería Gigia podrían tener mayor importancia que los últimos hallados. Sea como fuere, lo importante es «conservar y proteger» este muro relacionado con el trazado de la muralla.Ahora, todo está en manos del Principado, aunque tanto la Concejalía de Cultura como la de Urbanismo del Ayuntamiento gijonés tienen conocimiento del hallazgo. De hecho, todas las construcciones que se llevan a cabo en Cimadevilla deben contar con las mismas precauciones y hay que elaborar, siempre, un informe arqueológico. Dicho informe es remitido a la Consejería de Cultura. Es el mismo proceso que deberá seguirse, por ejemplo, en el caso de la Fábrica de Tabacos. De hecho, en cuanto terminen los derribos que se están llevando a cabo allí, se contratarán los trabajos de prospección arqueológica. En otras ocasiones no se han tomado tantas precauciones y, en alguna ocasión, Cultura ha tenido que investigar la posible destrucción de restos romanos. Durante muchos años, las excavaciones de Cimadevilla centraron las investigaciones arqueológicas de Gijón, junto con las de la Campa de Torres. En los últimos años, por contra, se ha trabajado también en la recuperación de la villa de Veranes, que abrirá sus puertas el próximo 20 de marzo. La villa mostrará, en un recorrido de 60 minutos, recreaciones virtuales y 600 piezas halladas en las excavaciones. La 'visita estrella' será, sin duda, el gran mosaico cubierto.
Cerca de un kilómetro de fortificación
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070306/gijon/cerca-kilometro-fortificacion_20070306.html
Los romanos fundaron la ciudad de Gijón sobre lo que es el actual barrio de Cimadevilla en torno al siglo I antes de Cristo. Entre la segunda mitad del siglo III después de Cristo y el primer cuarto del siglo IV se construyó la muralla, de 850 metros de longitud y de entre 3 y 4,5 metros de grosor, con una altura que pudo alcanzar los 10 metros, y que se extendía desde la zona de la iglesia de San Pedro hasta el muelle. Sobre los cimientos de la muralla romana fue edificada, en 1572, la Torre del Reloj. La mayor parte de los descubrimientos de restos de la muralla se debe al trabajo de un grupo de arqueólogos dirigidos por Carmen Fernández Ochoa, dentro del Proyecto Gijón Excavaciones Arqueológicas. Dicho proyecto se llevó a cabo en el casco histórico de la ciudad entre los años 1982 y 1995. Mucho antes, en 1903, habían sido descubiertas las termas romanas. Hoy, la muralla puede ser recorrida gracias, en parte, al recrecido desde la plaza de Jovellanos a la Torre del Reloj.
26 de febrero de 2007
Gijon - Asturias
El Museo de la Villa Romana de Veranes se inaugura el 19 de marzo
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1558&pIdSeccion=35&pIdNoticia=495702
La instalación cuenta con videoguías que reconstruyen el entorno en tres dimensiones
La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, y la concejala de Cultura, Mercedes Álvarez, visitaron ayer el Museo de la Villa Romana de Veranes acompañadas por Carmen Fernández Ochoa, directora científica del proyecto arqueológico, que cuenta con una inversión superior a los cinco millones. Las obras de la primera fase están prácticamente concluidas a falta del mobiliario y de que concluyan las obras de reconstrucción del mosaico de la torre de recepciones, y la inauguración oficial será el 19 de marzo, «día del padre». El día 20 ya se podrá visitar la villa, que es pionera en el Cantábrico según Carmen Fernández, y que tendrá entrada libre hasta el 8 de abril. A partir de esa fecha se aplicará la tarifa vigente para los museos. Una de las novedades es la disponibilidad de videoguías que harán al instante reposiciones en ocho puntos del recorrido, y en tres dimensiones, de lo que era la villa externa e internamente partiendo de las ruinas actuales. «Es algo que no encontramos en ningún sitio», señaló la concejala, que también destacó el esfuerzo realizado para hacer accesible la instalación y la visita para las personas discapacitadas. La Alcaldesa recorrió con atención la excavación y se interesó por las dos maquetas que se expondrán y que representan la parte señorial de la villa romana, y la transformación que sufrió durante la Edad Media.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1558&pIdSeccion=35&pIdNoticia=495702
La instalación cuenta con videoguías que reconstruyen el entorno en tres dimensiones
La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, y la concejala de Cultura, Mercedes Álvarez, visitaron ayer el Museo de la Villa Romana de Veranes acompañadas por Carmen Fernández Ochoa, directora científica del proyecto arqueológico, que cuenta con una inversión superior a los cinco millones. Las obras de la primera fase están prácticamente concluidas a falta del mobiliario y de que concluyan las obras de reconstrucción del mosaico de la torre de recepciones, y la inauguración oficial será el 19 de marzo, «día del padre». El día 20 ya se podrá visitar la villa, que es pionera en el Cantábrico según Carmen Fernández, y que tendrá entrada libre hasta el 8 de abril. A partir de esa fecha se aplicará la tarifa vigente para los museos. Una de las novedades es la disponibilidad de videoguías que harán al instante reposiciones en ocho puntos del recorrido, y en tres dimensiones, de lo que era la villa externa e internamente partiendo de las ruinas actuales. «Es algo que no encontramos en ningún sitio», señaló la concejala, que también destacó el esfuerzo realizado para hacer accesible la instalación y la visita para las personas discapacitadas. La Alcaldesa recorrió con atención la excavación y se interesó por las dos maquetas que se expondrán y que representan la parte señorial de la villa romana, y la transformación que sufrió durante la Edad Media.
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