15 de septiembre de 2008

Gijón - Asturias

Un siglo desenterrando Gigia



http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080914/gijon/siglo-desenterrando-gigia-20080914.html

Unas obras de alcantarillado en 1903 sacaron a la luz, de manera fortuita, los primeros restos de la villa romana frente a la iglesia de San Pedro

Todo comenzó con una alcantarilla, por pura casualidad. En los primeros días de marzo de 1903, en el marco de una obra de saneamiento frente a la iglesia de San Pedro, una zanja excavada en el Campo Valdés desenterraba de manera fortuita parte de una construcción antigua, que debería esperar aún muchos años para ser identificada. Eran las termas romanas, entonces descritas como unos «ladrillos canalizados en perfecto estado de conservación y que se creen romanos».
Con su hallazgo la piqueta y el azar devolvían la luz, por primera vez en muchos siglos, a parte de la villa romana de Gigia, simiente del Gijón actual y relegada sin embargo a subsistir tan sólo como cimiento de su barrio alto. Desde entonces se ha sucedido todo un siglo de exhumaciones y enterramientos que, especialmente en los últimos años, han permitido ir juntando poco a poco algunas piezas del puzzle de la historia local y redibujar el mosaico urbanístico que había pintado sobre el cerro en la era del Imperio.
Aquel día de marzo, hace 105 años, el pasado se asomaba a una ciudad descreída, que lo recibía fantasiosa y desconfiada a partes iguales. Día sí y día también las piedras atraían a decenas de curiosos, en una escena que llegó a plasmar en su obra el pintor Evaristo Valle. Apenas unos días después del hallazgo, y tras la emoción inicial por el descubrimiento, las páginas de EL COMERCIO empezaban a dudar del valor de aquellas ruinas y las relacionaba con un muro mandado construir en 1650 por Fernando Valdés, ascendiente de la familia Revillagigedo. «Si ese es todo el misterio que encierran las excavaciones, creemos que deben suspenderse los trabajos», editorializaba el diario. Nada más lejos de la realidad.
Las excavaciones continuaron y en dos meses aquellos ladrillos aislados se convirtieron en «una galería o cámara subterránea formada de columnas y capiteles (...) cubierta con meseta de igual material y asentada sobre fina arcilla». Una pieza que por primera vez el entonces teniente de alcalde, Alejandro Alvargonzález, reconocía ser «de legítimo origen romano». Las informaciones que iban aportando aquellas ruinas llevaron a los investigadores a viajar a otras ciudades europeas donde se conocía la existencia de piezas similares, si bien el desinterés general y las dudas sobre su verdadera datación acabaron por poner fin a los estudios, que incluyeron la redacción en 1906 de una amplia memoria con planos y dibujos muy completos en los que se detallaban ya los usos de las diferentes estancias de la edificación romana.
El trabajo quedó parado durante décadas, hasta que en 1989 fue retomado con la intención de revisar el estado de los restos y recuperarlos para su exhibición pública, objetivo que motivó una profunda remodelación del Campo Valdés en 1991. La campaña de excavaciones también permitió conocer la verdadera envergadura del edificio, lo que ayudó a descartar de forma definitiva que pudiera tratarse de una propiedad privada asociada a una villa, sino que respondía a una instalación de carácter público.
La muralla
Pero las termas no son el único legado romano que ha salido de su olvido fruto de la casualidad. Pese a que existían varias referencias sobre ella en documentos antiguos, las primeras piedras de la muralla que protegía la entrada a Gigia no vieron la luz hasta 1982, año en que quedaron parcialmente descubiertas a consecuencia del derribo de un edificio en la travesía de Jovellanos. Si bien la fortificación que afloró en un principio correspondía a la que había rodeado la ciudad en la era medieval, una excavación arqueológica -que contó en todo momento con gran oposición por parte del propietario de la finca- permitió desenterrar, el 28 de mayo, otras dos murallas. «Aunque su procedencia no está nada clara todavía, tampoco se descarta que una de ellas pueda ser la muralla romana que describen los historiadores y de la que hasta ahora no se tenía constancia», avanzaba entonces EL COMERCIO. Los restos, en muy buen estado de conservación, dieron un gran impulso a la investigación local, que quedó plasmado en la puesta en marcha del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas, una campaña dedicada a recuperar los restos romanos y medievales que por entonces se conocían y aventuraban en el entorno de Cimadevilla, la Campa Torres y Veranes.
Con el tiempo fue completándose el trazado de la muralla, con el hallazgo de su puerta en 1983. Pero a partir de 1989 también empezaron a surgir restos al margen de la fortificación que daban idea de la dimensión que había tenido la ciudad en su época romana, con actividades metalúrgicas (en 1989 se descubrieron varias fraguas de hierro junto a la iglesia de San Pedro, en el inicio de la avenida de La Salle) y pesqueras. Estas últimas pudieron constatarse al seguir la pista de piedra descubierta por una excavadora que trabajaba en la remodelación de la plaza del Marqués en 1991. Los restos que se recuperaron, y que finalmente fueron de nuevo enterrados, correspondían a una industria de salazones, que según los investigadores se situaba extramuros de la ciudad, junto al puerto romano.
El aljibe de Tabacalera
El último gran hallazgo de época romana, posible gracias a las prospecciones a las que obliga la catalogación de Cimadevilla como Bien de Interés Cultural (BIC), fue presentado hace apenas diez días como el que fuera el posible aljibe que surtió de agua a la ciudad hasta el siglo IV. Una pieza que aún está pendiente de una nueva fase de excavaciones que podrían ayudar a definir de manera más precisa cómo se configuraba Gijón hace más de mil quinientos años. Una ciudad, a tenor de los restos hallados, de gran importancia social y económica para los pobladores del Noroeste peninsular en la época del Imperio, en un territorio que más allá de los muros del barrio alto conservó restos del legado romano en la Campa Torres (previamente asentamiento de los astures), Veranes y Beloño, ruinas estas últimas descubiertas por el párroco del lugar y que empezaron a estudiarse ya en los años 50. A buen seguro, Gigia seguirá emergiendo.

VESTIGIOS

Termas romanas: se encontraron de forma casual en 1903 durante unas obras de saneamiento en el Campo Valdés. Pese a la desconfianza inicial sobre su valor, se llegó a constatar que eran ruinas romanas, si bien la excavación quedó abandonada hasta los años 80.

Muralla romana: vio la luz en 1982 tras el derribo de una vivienda en la travesía de Jovellanos. Su descubrimiento motivó el inicio del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas.

Fábrica de salazones: el 5 de febrero de 1991 una excavadora desenterró los restos durante la urbanización de la plaza del Marqués. Una excavación de urgencia permitió recuperar las ruinas y estudiarlas, antes de volver a enterrarlas.

Aljibe: en 2008 las excavaciones realizadas bajo Tabacalera permitieron recuperar el gran depósito.

3 comentarios:

  1. Anónimo7:13 p. m.

    Tampoco silenció Dion Casio, al narrar la conclusión de las guerras cántabras, que Agripa exterminó a todos los enemigos en edad de empuñar las armas." En ésta ocasión está replicando el susodicho Guillermo M. López a un partidario de la tesis que sostenía Ochoa con el patrocinio del ayuntamiento de Gijón, continuo trascribiendo "¿Por qué quiere silenciarlo vd? ¿se identifica vd de tal modo con su especialidad que se siente impelido a justificar las acciones execrables del ejército romano, como dijo, que nunca fue una conquista a ultranza, a sangre y fuego, sino un proceso de adaptación? ¿O simplemente , emplea la táctica de minimizar todos los hechos históricos que puedan empañar la imagen de gloria del Imperio, no vaya a ser que los gijoneses se vuelvan críticos y consideren inadecuados los sentimientos de orgullo y honor que usted pretende expresamente inculcarles para que admitan la plataforma de hormigón en el campo Valdés?. Un prestigioso especialista moderno, Yann Le Bohec, en su reciente obra L´armee romaine (Picard Ed. , París 1989) considera que el ejército y la guerra fueron los únicos y verdaderos móviles de lo que se llama romanización. En Asturias no se estableció jamás ninguna colonia romana, sino simplemente un ejército que fue allí a explotar las riquezas de la región, tras masacrar, someter y esclavizar bestialmente a los antiguos pobladores."
    Continuo "La escasa romanización de Asturias no es una tesis que yo necesite sostener, se sostiene por sí sola. Es un hecho incuestionable que ahí está y que reconocen todos los estudiosos del tema, y eso lo sabe usted perfectamente. ¿Qué autor español o extranjero afirma lo contrario? Podría llenar docenas de páginas con citas de todos los especialistas en este sentido, que emplean adjetivos como epidérmica, marginal, escasa, superficial, bajísima, etc. En realidad, es ridículo discutir siquiera este hecho. Por eso, voy a limitarme a citar una frase lapidaria (entre tantas semejantes) de uno de los mas prestigiosos especialistas en la Hispania romana, J.M. Blázques, que en uno de sus actualizados Nuevos estudios sobre romanización afirma taxativamente: La escasa romanización de los Astures, Cántabros y Vascones está confirmada por todos los investigadores que trataron este tema. En otro estudio afirma Blázquez lo mismo que expresan Pastor, Roldán y otros autores , que a Roma no le interesó nunca que los pueblos del Norte del Duero asimilaran la cultura romana. Sólo interesaban estos pueblos como cantera de reclutamiento para las legiones y la explotación de las minas". continuo "Pero el concepto romanización es en realidad impropio, como ya hace mucho que demostraron Rostovtzeff, Pflaum y Broughton, pues se basa en criterios extraídos de la expansión colonial europea del siglo XIX que los romanos nunca tuvieron. Con mas propiedad debería hablarse de asimilación, como es usual en los autores ingleses. Así por ejemplo Blázquez afirma que en el norte hispano la asimilación de la cultura romana era totalmente epidérmica, salvo en ciudades como Asturica Augusta, Flaviobriga y Pompaelo. Y en otro lugar: El panorama que se desprende del territorio astur transmontano es la bajísima asimilación de la cultura romana en los castros, el mantenimiento de las intstituciones y de la economía indígenas , la no generalización del urbanismo de tipo romano, las nulas consecuencias prácticas en el Norte de Hispania de la extensión del Ius Latii por Vespasiano y de la ciudadanía por Caracalla."

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  2. Anónimo7:16 p. m.

    LA BANALIZACIÓN DE LA HISTORIA

    "Uno de los maestros actuales más admirables por su sabiduría e independencia radical, Julio Caro Baroja, dice en uno de sus más recientes trabajos, bajo el revelador título de "La tragicomedia historiográfica", lo siguiente: Los dos peligros mayores creo que están en la banalización científica y en la banalización política de los conocimientos históricos y, aún más, en la frecuente combinación de las dos banalizaciones, fundada en la pretensión de dar apoyos tenidos por científicos a ideas que nada tienen que ver con la ciencia y el conocimiento: si acaso, con unas pequeñas elecciones a diputados provinciales o concejales".
    Esto puede aplicarse mutatis mutandis, a las actuaciones y proyectos del ayuntamiento de Gijón sobre los restos arqueológicos de Cimadevilla y del Campo Valdés".
    dejo de transcribir y añado y ahora de Veranes, prosigo con la transcripción "Pero allí no sólo se banaliza la historia en aras de un llamativo faraonismo, no sólo se convierten unos sencillos restos arqueológicos en gran obra propagandística, sino que, lo que es mucho más grave, se atenta directamente contra la Historia que encierran en potencia esos restos, y se destruye, a la vez, el patrimonio histórico más valioso de la ciudad.
    El que esa destrucción se lleve a cabo, además, contra la clamorosa voluntad del pueblo, en una forma despótica, propia de dictaduras tercermundistas, es algo que causa verdadero estupor, contemplado desde una perspectiva europea y realmente democrática".

    ACTA EST FABULA

    "Pero si lo prefiere con más rancio sabor histórico y filosófico, por ejemplo en griego clásico, puedo decirle, como Epicuro a los platónicos Dionisokolax, adulador de Dionisos, que, entre otras cosas, era el dios de las mascaradas. Pero hace usted muy mal su representación, pues este trozo de su papel no es verosímil, no resulta psicológicamente creíble. Y el primer deber de un actor es hacer verosímil el personaje que representa.

    Las últimas palabras que pronunció el emperador Augusto en su lecho de muerte fueron, al parecer, acta est fabula (se acabó la comedia). Así se anunciaba en el antiguo teatro romano el final de la representación. Creo que hubiera concluido usted de mejor modo su última puesta en escena con esa fórmula.
    Por lo demás, lo de la muralla romana de Cimadevilla debería decírselo usted a su compañera Doña Carmen Fdez Ochoa, que estuvo muy observante de los deseos del poder para facilitar el recrecido que usted ahora, en histriónica pirueta, califica de barbaridad".

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  3. Anónimo7:18 p. m.

    Estimados lectores voy a reproducir textualmente lo que dice en la polémica un defensor de la profunda romanización de Asturias, en sintonía con la Sra Ochoa y el Ayuntamiento de Gijón de la época; transcribo:
    "Me irrita que se diga que la romanización de Asturias es muy escasa, siento como un baldón que se diga que la meseta (de donde procedo)" procede éste sr que argumenta a favor de la gran romanización; sigo transcribiendo " tenía una romanización marginal, reivindico la profunda romanización de Asturias, odio que se considere imperialistas a los romanos, nunca fue una conquista a ultranza, a sangre y fuego, sino un proceso de adaptación" "tienen ustedes que recuperar el Gijón romano, para sentirse cómodos en su historia, por el honor de ser uno mismo".
    Dejo de transcribir Sr Amaco,¿se da Vd cuenta? no es contra la presencia indudable romana en Cantabria y Asturias, contra lo que yo argumento, sino contra éste discurso al que se prestó la señora Carmen Fdez Ochoa y que se debió a una operación propagandística política urdida por el ayuntamiento Gijonés.
    Contra la visión de éste sr argumenta lo siguiente Guillermo M. LOPEZ, transcribo:
    "Sabemos en fin, como terminaron las guerras cántabras en el año 19 A.C. Incapaz, pese a las terribles represiones, de sojuzgar a los indómitos asturcántabros, envió Augusto a su general mas experto, Marco Agrippa, con autoridad plenipotenciaria. Ayudado por Silio Nerva, paracticó Agripa una guerra total de exterminio. Esta vez ya hubo pocos esclavos, pues, como relata Dión Casio: "Agrippa exterminó a todos los enemigos en edad militar". El genocidio fue seguido de la total devastación de campos y la destrucción de todos los poblados. Los upervivientes, es decir, los niños, las mujeres y los ancianos que no se suicidaron, fueron deportados de los montes a las llanuras. Hízose así la pax romana que, como tantas otras veces, fue la paz de los muertos. Del horror que supuso esta victoria puede drnos idea el hecho de que, vuelto a Roma, Agrippa, quizás asqueado por su propia crueldad, no dio cuenta al Senado y rechazó los honores del triunfo que Augusto le concedió".
    "Esta es la Historia que nos transmiten las propias fuentes romanas que han llegado a nuestros días".

    Amigos lectores de éste foro, juzguen vds lo que decía el señor don Angel Fuentes Domínguez profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y lo que dicen las fuentes romanas que gallardamente, Don Guillermo M. López sacó a la lectura de la opinión pública asturiana

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