Mostrando las entradas con la etiqueta LVCVS ASTVRVM (Oviedo). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta LVCVS ASTVRVM (Oviedo). Mostrar todas las entradas

25 de febrero de 2009

Oviedo

Estrada: «El área de la romanización de Oviedo no es sustancialmente distinta de la de Gijón»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009022500_31_729589__Oviedo-Estrada-area-romanizacion-Oviedo-sustancialmente-distinta-Gijon

Un análisis del mortero que une las losas de la fuente de Foncalada será clave para aclarar el origen de la ciudad
La plaza de la Catedral es, para el arqueólogo, la localización que ofrece mayores posibilidades para excavar

«No veo diferencias sustanciales entre el área de distribución de los restos del asentamiento romano en Gijón y la que se sitúa en torno al núcleo histórico ovetense». Rogelio Estrada, arqueólogo responsable de las excavaciones en los terrenos del futuro Museo de Bellas Artes, en los que se encontró una fuente romana que hizo dudar de las teorías oficiales sobre el nacimiento de la ciudad, defiende el origen romano de la capital del Principado. Y lo hace comparando los lugares de la ciudad donde se han encontrado restos de romanización con el área de Veranes, en Gijón.

Durante su intervención en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, Estrada hizo un recorrido por las huellas romanas fuera del casco antiguo de la ciudad. Primero, en Fitoria, en la zona conocida como La Cogolla, probablemente parte del viario que iría hacia Llanera. «Allí se encontraron monedas de Augusto y materiales de construcción romanos», vinculados con el modelo viario. De ahí, a la villa de Liño y Santa María del Naranco, donde aparecieron dos lápidas romanas, «posiblemente de un edificio anterior».

La siguiente parada, Paraxuga, una «torre de control de la vía que iría del núcleo ovetense a los valles del Trubia pasando por Siones». Otro de los puntos sería la zona de San Pedro de los Arcos, donde, según Estrada, hay «fragmentos de indudable filiación romana». En el mapa también pueden apreciarse localizaciones en Villarmosén, Paredes o Morente.

En este viaje al pasado romano de Oviedo, la fuente de Foncalada cobra una fuerza especial. «Tiene una tipología de construcción marcadamente romana, y a día de hoy no tenemos ninguna otra fuente romana de estas características en Asturias», subrayó Estrada. Por eso, la extracción de muestras del mortero que une las piedras que dan forma a la fuente, una de las joyas de la capital, parece clave a la hora de desvelar el origen de la ciudad. «A partir de ahí, podremos hablar en otros términos», aseguró, «porque, aunque los bloques están rebajados por la erosión, el mortero sobresale». Algo que hace pensar que viene de una época más antigua. «Sólo se podrá contrastar con el carbono 14».

Lo que sigue siendo una incógnita a la vista de estos hallazgos arqueológicos es qué función habría tenido Oviedo. «Una villa no es», adelanta Estrada. Las pesquisas se centran en averiguar si los restos encontrados en la calle de la Rúa se corresponden con edificios vinculados a otros usos. Religiosos o paganos. «Los restos son escasos, pero bastante elocuentes», defiende Estrada.

Las novedades sobre la historia antigua de Oviedo comenzaron a tomar forma a finales del verano de 2008, con el descubrimiento de la fuente de la Rúa, un canal de agua de 8,30 metros de longitud que desemboca en una pieza de arenisca. La datación con carbono 14 realizada días más tarde en base al mortero hidráulico, «de tipo romano», encontrado en la estructura causó aún más sorpresa que el descubrimiento en sí, al revelar que Oviedo ya estaría habitada en época de los romanos. La prueba mostró, con un 95 por ciento de fiabilidad, que la fuente fue construida entre los años 240 y 420, y los siglos III y IV. «Cualquier huella de ocupación anterior ha sido cercenada», reconoció ayer el arqueólogo, «ya que gran parte del casco antiguo sirvió de cantera para las construcciones que se levantaron sobre él».

Días después del descubrimiento de la fuente aparecía un capitel romano labrado en mármol, y cuya procedencia se está analizando. «Su tipología remite a modelos fechados en torno a los siglos II y IV», fechas coincidentes con los resultados del carbono 14 para la fuente. «Podría incluso pertenecer al mismo monumento», señala Estrada, «ya que apareció a 18 metros de la fuente».

Una moneda, un «as» de Tiberio -que gobernó entre el año 14 y el 37- acuñado en Calahorra, fue la tercera pista que orientó un posible origen romano para Oviedo. «En todos los niveles de la romanización inicial en Asturias encontramos este tipo de moneda militar», utilizada para pagar la soldada a los legionarios.

Respecto a si sería «planteable» que en otra zona, por ejemplo la plaza de la Catedral, se conservasen restos de épocas anteriores, Estrada se mostró cauto. «Se encontrará la continuación de la necrópolis», adelantó, además de apuntar que debería haber «otra serie de restos». «Es una de las localizaciones que, a priori, ofrece mayor potencial», reconoció el arqueólogo, «pero no sabemos hasta qué cota llega el sustrato rocoso. Es algo difícil de asegurar».

«Foncalada tiene una tipología de construcción marcadamente romana»

«La tipología del capitel coincide con las fechas dadas por el carbono 14 para la fuente»

«En todos los niveles de la romanización en Asturias encontramos este tipo de moneda militar»

20 de febrero de 2009

Oviedo - Asturias

El Ministro de Cultura inaugura hoy la muestra sobre 'La Vía de la Plata' en el Museo Arqueológico de Oviedo

http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/1048227/02/09/El-Ministro-de-Cultura-inaugura-hoy-la-muestra-sobre-La-Via-de-la-Plata-en-el-Museo-Arqueologico-de-Oviedo.html

El ministro de Cultura, César Antonio Molina, visitará Asturias hoy para inaugurar la muestra 'La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos', que permitirá presentar por primera vez al público, aunque de forma parcial, el museo Arqueológico de Asturias tras las obras de ampliación. En la inauguración, a las 18.30 horas, estará acompañado por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces.

El titular de cultura aprovechará su estancia en el Principado para visitar las obras que se llevan a cabo en el Archivo Histórico, que está previsto concluyan a comienzos del próximo año, según informaciones recabadas por Europa Press.

La exposición 'La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos', organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura, con la colaboración de la Consejería de Cultura y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias, rememora esta vía histórica que fue concebida por las autoridades romanas para el control militar de la península, así como para el abastecimiento y la distribución de productos comerciales.

Enrique Cerrillo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Extremadura, y Ana Montalvo, arqueóloga de la Junta de Extremadura, son los comisarios de esta exposición concebida como un largo camino en el que el visitante recorre los territorios geográficos de las distintas Comunidades Autónomas que conforman la Vía de la Plata (Extremadura y Castilla y León), así como sus ramificaciones hacia Andalucía, Galicia y Asturias.

La muestra, que se inaugura ahora en el recién ampliado Museo Arqueológico de Asturias, recrea a través de una treintena de paneles didácticos los pormenores de las diferentes etapas que constituyen la Vía de la Plata.

Junto a ellos se exponen cerca de un centenar de piezas que ilustran las diferentes huellas que desde la protohistoria, y a lo largo de tres milenios, han depositado en los márgenes de esta calzada las distintas culturas que han transitado la Península Ibérica.

Planteada como una exposición de carácter itinerante, Oviedo será la última parada de una exhibición que también ha visitado las ciudades de Astorga, Sevilla y Orense.

13 de enero de 2009

Oviedo - Asturias

Mangado resalta que la primera pieza que verán los visitantes será una fuente romana

http://www.soitu.es/soitu/2009/01/13/info/1231872330_761576.html

l arquitecto navarro Patxi Mangado ha resaltado hoy que la primera pieza que verán los visitantes cuando entren en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, tras su ampliación, será la fuente romana, lo que "adquiere un valor simbólico".

Tras mantener hoy su primera reunión Mangado y la consejera de Cultura y Turismo, Mercedes Álvarez González, han visitado las obras del proyecto de ampliación del Museo y han comparecido ante los medios de comunicación.

Esta reunión se ha celebrado después de que el pasado 17 de diciembre el Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural del Principado acordase integrar en este proyecto la fuente romana localizada durante las excavaciones y que podría adelantar los primeros asentamientos humanos en la ciudad en cuatro siglos sobre la fecha de su fundación, en el año 761.

Mangado ha recalcado que la fuente estará "en el gran punto de acceso, el lugar más popular, la entrada al museo" y, aunque ha sido una casualidad, esta situación "adquiere un valor simbólico", ya que lo primero que verán los visitantes será "la pieza más histórica".

El arquitecto no ha adelantado muchos detalles sobre cómo va a integrar esta fuente en su proyecto pero ha asegurado que "estará a la vista".

No obstante, ha apuntado que la opción "más común" de acristalar la zona no le gusta ya que "transforma la textura y la calidad de la obra exhibida y ha subrayado que hay otros sistemas de protección que permiten verla sin tener que tocarla.

Ha señalado que a finales de enero se seguirán realizando las excavaciones tras los dos meses de retraso por la decisión del Pleno de Patrimonio, que espera que a finales de marzo pueda presentar las variaciones definitivas del proyecto, y que la intención es que el Museo se pueda abrir al público en el año 2011.

Mangado ha vuelto a manifestarse a favor de la integración de la fuente ya que "enriquecerá el proyecto" y ha asegurado que está más preocupado por las labores de excavación, que se "excave con seguridad", que por incluirla dentro de la ampliación.

Ha precisado que se excavará con un sistema de "micropilotaje" y luego excavando en la roca para conseguir dos subterráneos y que se tendrá que hacer un cambio en los muros de contención que han de sostener la fuente que en ningún caso provocará que tenga que ser trasladada.

Ha reconocido que la integración de este hallazgo supondrá algunos cambios como el desplazamiento del "espacioso patio interior donde está previsto colocar el retablo, que es una pieza sensacional".

19 de octubre de 2008

Oviedo - Asturias

Una moneda de 'Calagurris' confirma el origen romano de la ciudad de Oviedo


http://www.larioja.com/20081018/rioja-comarcas/moneda-calagurris-confirma-origen-20081018.html

El hallazgo de este bronce, del siglo I, ha llevado a reconsiderar las raíces medievales de la capital asturiana

Oviedo tiene sus raíces ancladas en la época romana y no en la Edad Media, como se ha considerado hasta la fecha. El hallazgo de una moneda de la antigua 'Calagurris', en el transcurso de las excavaciones arqueológicas que en estos momentos se están llevando a cabo en el Casco Antiguo de la ciudad, atestigua el origen romano de la capital asturiana, según ha conseguido demostrar el arqueólogo que dirige la excavación, Rogelio Estrada.
La asociación Amigos de la Historia de Calahorra ha informado de este descubrimiento y explica que «si hasta ahora, los expertos atribuían a Oviedo un origen medieval en torno al siglo VIII-IX, la aparición de esta moneda calagurritana, de comienzos del siglo I, está permitiendo reconsiderar los orígenes de la ciudad».
La pieza ha sido encontrada en la calle Rúa, en la zona vieja, junto con una fuente datada en el siglo IV. En concreto ha sido descubierta en unos solares que servirán para ampliar el Museo de Bellas Artes.
En un principio, ambos restos se ponen de lado de los historiadores que desde hace varios años venían defendiendo la ampliación de la romanización de la región asturiana.
De otro lado, la asociación recuerda que «el hallazgo de monedas romanas acuñadas en Calahorra es habitual a lo largo de toda la península, pero la singularidad de la encontrada en Oviedo se debe al confirmar la presencia romana en el solar donde siglos más tarde se levantara la sede del Reino Astur».
La moneda corresponde un As de bronce, acuñado durante el reinado del emperador Tiberio. En ella figuran los dunviros 'Sparso' y 'Saturnino'. Recoge Amigos de la Historia que, según la doctora María Ruiz Trapero, experta en numismática, esta moneda «fue una de las de mayor tirada de las acuñaciones romanas llevadas a cabo en 'Calagurris', con los emperadores Augusto y Tiberio». Los descubridores del bronce apuntan que procede del pago a las tropas del Imperio que se encontraban en el península.
Gran repercusión
La repercusión que en ámbitos científicos y académicos ha tenido esta noticia, en cuanto al origen de un municipio que se presuponía medieval, «lleva a la conclusión de que cualquier hallazgo arqueológico, por minúsculo que sea, puede revolucionar el conocimiento y obligar a rescribir la historia de cualquier lugar», explica el colectivo en un comunicado. Sería en definitiva un ejemplo más de cómo unos pequeños restos del pasado pueden cambiar la historia.




En el foro Impromano de Yahoogroups la Dra. Dª Alicia M. Canto de la U.A.M. comentó acerca de esta noticia:

Esta noticia es incomprensible. Como prácticamente de todas las grandes ciudades actuales, ya se sabía hace mucho de la existencia del Oviedo romano. Pongo sólo una muestra: los hallazgos del yacimiento de Paraxuga, en la Avda. de Julián Clavería, al O. de la ciudad, sobre los cuales se construyó la actual Facultad
de Medicina. Publicados por primera vez en 1957 (ya hace medio siglo...), dejo aquí un link consultable, un artículo de J. Bellón en el Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos de 1977 que los recuerda, expresando la hipótesis de que, por su posición estratégica, antes de ser una 'villa" estarían
en relación con la vigilancia de la calzada, en cuyo borde están (véase en
http://dialnet.unirioja.es/servlet/citart?info=link&codigo=2314537&orden=121528
(págs. 10 ss. del pdf).

En este otro sitio web, en dos artículos recientes de Alfonso Illas, se mencionan distintos hallazgos romanos de hace tiempo, en Oviedo o en su inmediato entorno (que tanto da), para seguir:

"Este largo discurso introductorio nos sirve para hacer ahora una pregunta: ¿Nunca aparecieron restos romanos en el solar del Oviedo medieval? Y la respuesta es: sí. Pero no los quisimos ver o no los supimos interpretar. Máximo y Fromestano nos vendieron tan bien la historia de su presura de un Oviedo yermo
y deshabitado, que desde siempre se consideró imposible la existencia en ese lugar de otra presencia humana anterior al siglo VIII. En el Museo Arqueológico se conservan al menos dos hermosos capiteles corintios romanos y algún fuste de columna que se supone proceden del palacio de Alfonso III, y que pudieron ser
efectivamente aprovechados para este edificio, pero que a la luz de lo que ahora conocemos pudieron ser tomados de alguna construcción romana preexistente en el mismo solar. Hay otro capitel del mismo estilo y procedencia, al parecer, en el Tabularium Artis Asturiensis. Más excepcional aún es el conocido como sarcófago de Ithacio, cuya tapa, labrada en mármol blanco, contiene diversos motivos vegetales y otros que entroncan con el mundo artístico bajorromano y cristiano de los siglos IV-V, y que se encuentra en el llamado Panteón de los Reyes de la capilla del Rey Casto, en la Catedral [...] No hubo que traerlo de ningún sitio,
muy posiblemente estaba allí al lado, junto a otros muchos restos escondidos bajo el subsuelo de la Catedral y de otros antiguos edificios, o que desaparecieron para siempre reaprovechadas sus piedras en otras vetustas
construcciones. Debemos concluir en que no hemos sido finos en la apreciación de restos evidentes que teníamos ante nuestros ojos..."
(
http://alfonsoillas.blogspot.com/2008/09/romanos-en-oviedo.html
)

Hay además en el Museo monedas de Adriano y Constantino (aunque curiosamente, serían menos indicadoras, como ésta de ahora de Calagurris, pues se les pueden caer a un simple caminante). Y luego están las dos calzadas próximas: En España, toda ciudad emplazada en un buen cruce natural de caminos, como es el caso de Oviedo, ha sido habitada desde siempre.

Parece, pues, que sería el momento de ser justos, y de reconocer el mérito de los predecesores, como los ya citados o como éste:
"En su día, las teorías de Vicente José González, cuestionando las convenciones oficialmente aceptadas por los académicos sobre el origen de Oviedo, fueron desestimadas y despreciadas como simples fantasías. El incomprendido historiador mantenía por aquel entonces que la Torre Vieja de la Catedral es anterior al
siglo VIII, porque en la zona en la que se levanta habían aparecido elementos de época romana, monedas y otros vestigios que, en su opinión, demostraban que Oviedo es anterior al siglo VIII..."
(
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090600_31_672642__Oviedo-Vicente-Jose-Gonzalez-defiende-origen-romano-vinculado-mineria
)

"Don Vicente, persona apasionada cuando defiende sus ideas, que argumenta con datos, y que es sin duda un eminente conocedor de la historia local, publicó en 1984 bajo patrocinio del Ayuntamiento de la capital el libro «El Oviedo antiguo y medieval», subtitulado «Estudio histórico-arqueológico de los orígenes y la
formación de la ciudad», en el que adelantaba la posible existencia de un Oviedo romano, muy anterior al contenido oficialista de los libros de historia al uso..."
(
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090600_31_672641__Oviedo-Falta-opinion-Vicente-Jose-Gonzalez
)

Y aún más atrás espera su turno D. José Mª Fernández Buelta, autor de las excavaciones de 1946 y ss. bajo el palacio episcopal, que publicó en "Ruinas del Oviedo primitivo", en el mismo Boletín, pero de 1948 (y seguiría en 1950 y 1951:
http://tematico.asturias.es/cultura/ridea/ConsultaBoletines/ridea.swf), que
defendía algo parecido ("es un escándalo cuando hablo de romanización"), tras hallar capiteles, basas, un sarcófago, indudablemente romanos, y unos niveles murarios con grandes zarpas, que no podían ser de los siglos VIII-IX...

En resumen, no se entiende qué "orígenes medievales" de Oviedo hay que reconsiderar en 2008, ni qué tienen estos nuevos hallazgos de "inesperados", de "vuelco a la historia" (
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090400_31_671990__Oviedo-vuelco-historia), o de revolucionarios. Incluso el famoso documento de fundación ya lo decía bien claro: que San Vicente se funda "in isto loco IAM dicto Oveto"...

Son demasiados datos, y conocidos de demasiados años, como para ignorarlos ahora. Aunque, por desgracia, la justicia hacia predecesores y pioneros es en España una 'rara avis', a veces se hace. Seamos optimistas.

Saludos.
Alicia M.Canto - UAM.

27 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

«Hubo monedas romanas en circulación hasta 1885», asegura un numismático

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008092700_31_679456__Oviedo-Hubo-monedas-romanas-circulacion-hasta-1885-asegura-numismatico

Enrique Burguet echa mano de bibliografía para repasar algunas de las anécdotas e historias que rodean a algunas monedas romanas. Según Burguet, y citando a Antonio Vives y Escudero, hasta 1885 «hubo monedas romanas circulando. Los campesinos las encontraban y las ponían en circulación. Acababan en tiendas, estancos y, sobre todo, en los cepillos de las iglesias, que acabaron por convertirse en paso obligado para los coleccionistas de la época».

¿Puede ser que la moneda de la Rúa proceda de alguno de estos cepillos o de alguna colección? «En este caso no lo creo, en otros puede ser», dice. Y prosigue con algunas curiosidades, como el as de Augusto que una agricultora encontró en Bandujo (Proaza) y que fue acuñado en Iula Traducta (Algeciras). «Demuestra que las monedas son grandes viajeras. Si hasta aquí llegó una moneda hecha en Algeciras, es normal que hayan llegado desde Calahorra», repasa, en referencia al bronce encontrado a escasos metros de la fuente de la Rúa.

Burguet prosigue analizando un caso muy estudiado. «En los tiempos de las guerras astur-cántabras hay autores que aseguran que Augusto puso en funcionamiento una ceca itinerante que viajaba con las tropas para el pago de las soldadas. Otros aseguran que las monedas con las que se pagó a los legionarios llegaban desde Lugo o Mérida. Pero sería lógico que la ceca fuera itinerante, porque cuanto más cerca de las tropas, más rápido y con más seguridad se les podía pagar», descubre Burguet.

Y este numismático sentencia: «No es nada raro que aparezcan monedas partidas a la mitad. Como había escasez, se fragmentaban convirtiéndolas en monedas de otro valor. Los romanos eran muy prácticos».

26 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

La aparición de un capitel y una moneda confirma el origen romano de Oviedo

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008092600_31_679058__Oviedo-aparicion-capitel-moneda-confirma-origen-romano-Oviedo

El trozo de columna podría pertenecer a la estructura del surtidor

Se trata de una pieza de mármol del siglo III y un as de bronce del emperador Tiberio (siglo I)

La aparición de un capitel y una moneda durante las excavaciones de los solares en los que se ampliará el Museo de Bellas Artes confirman el origen romano de Oviedo. El capitel (siglo III d. C.) y la moneda (siglo I d. C.) fueron encontrados a escasos metros de la fuente de la Rúa, cuya datación por el carbono 14 en el siglo IV desató la revisión del origen medieval de la ciudad. «Vienen a remarcar (los descubrimientos) las interpretaciones sobre la presencia romana en la zona», explicaba ayer Adolfo Rodríguez Asensio, director general de Patrimonio, durante la presentación de los hallazgos realizados por el equipo que dirige el arqueólogo Rogelio Estrada.

Según los datos aportados por Rogelio Estrada, la moneda se trata de un as de bronce de la época del emperador Tiberio (años 14-37. Fue el segundo emperador de Roma tras Augusto y coetáneo de Jesús de Nazaret) que fue acuñada en Calagurris Iulia Nassica, la actual Calahorra (La Rioja). «Es una moneda ligada a los pagos del Ejército», comentaba Estrada para añadir: «Es un pago que funcionaba en la zona del Ebro ya desde la época de Augusto». Según el arqueólogo responsable de la fructífera excavación y Rodríguez Asensio este tipo de moneda ya se encontró en La Carisa y en el castro de Llagú, arrasado por desconocidos años atrás tras una larga polémica.

Incluso Estrada apuntó que «acuñaciones parecidas se encontraron en la Campa Torres». Según expertos en numismática consultados ayer por LA NUEVA ESPAÑA, la presencia de la moneda va más allá del mero hecho de su papel económico, ya que en época imperial su presencia denota el alto nivel de romanización existente al ser utilizada como un elemento político del poder y presencia del Imperio. Ahora, entre otras cosas, queda por conocer la pervivencia en el tiempo de este tipo de monedas, ya que cada emperador romano acuñaba las suyas.

Mientras, el capitel (parte superior decorativa de una columna) es de tipo corintio y labrado en mármol blanco. «Es de una factura excelente y en un relativo buen estado de conservación. Es uno de los mejores capiteles romanos hallados en nuestra región», apuntaba Estrada. La forma del capitel lo coloca dentro de la arqueología romana típica del siglo III d. C.

El valor de ambas piezas de por sí ya es alto, sobre todo el del capitel, pero al ponerlas en relación con la fuente de la Rúa este valor se dispara, ya que apuntalan la teoría de que Oviedo ya estaba habitado antes de que los supuestos fundadores de la capital, Máximo y Fromestano, arribaran a la zona en el año 761 para la fundación de un monasterio. En principio, éstos dos últimos descubrimientos se ponen del lado de los historiadores que desde hace años vienen defendiendo la amplia romanización de la región. «Evidencian la presencia romana en la zona. Pero para valorar la entidad de esta presencia habrá que dar un tiempo a los expertos para que reflexionen», apuntaba Rogelio Estrada.

Para el arqueólogo, el nuevo descubrimiento de su equipo «supone contar con más piezas del complejo puzle histórico que en un futuro más o menos próximo definirá de qué época es el origen de la capital». Las piezas han aparecido en un yacimiento descontextualizado estratigráficamente, por lo que los responsables de la excavación no se atreven a ponerlos en relación directa con la fuente de la Rúa, datada en el siglo IV por el carbono 14. De todas formas, Estrada no descarta que el capitel, que considera que se encuentra dentro del arco cronológico del surtidor, «pertenezca a la estructura de la fuente». De ser así, el capitel formaría parte de las columnas que sustentarían del edículo que cubriría la fuente, lo que encajaría en la teoría de que el surtidor es de tipología pompeyana. La fuente podría formar parte de una villa romana.

En principio, la previsión de los responsables de las obras de ampliación del Museo de Bellas de Asturias y de los miembros de la excavación arqueológica era la de dar por concluidos los trabajos a finales de este mes. Pero ante la importancia de los descubrimientos, que están cambiando la historia oficial sobre el origen de Oviedo, los trabajos se alargarán durante el mes de octubre, tal y como confirmó ayer Adolfo Rodríguez Asensio. «No eran plazos rígidos. La excavación concluirá cuando se terminen de excavar todos los solares», afirmó el director general de Patrimonio. Así, y según Rogelio Estrada, sólo resta por excavar una quinta parte del total de la superficie, en la que se han producido algunos de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años en Oviedo.

10 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

«Si Fruela funda la iglesia del Salvador en Oviedo es porque había ya un núcleo de poder»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008091000_31_673767__Oviedo-Fruela-funda-iglesia-Salvador-Oviedo-porque-habia-nucleo-poder

«El acta fundacional de San Vicente pudo ser escrita por los monjes contra las ansias expansionistas de la mitra»

Algo había en Oviedo que atrajo a Fruela cuando salió huyendo desde la capital del Reino, en Cangas de Onís, tras asesinar a su hermano. Algo buscaba cuando eligió para refugiarse este lugar y no otros, más próximos y con una población consolidada. El historiador Javier Fernández Conde sospecha que corría tras el respaldo de alguien poderoso, de un protector. Tal vez los monjes de San Vicente, sucesores del monasterio familiar constituido mucho antes por algún potentado romano. Hipótesis como ésta y como otras que Fernández Conde expone a lo largo de esta entrevista han recobrado fuerza con la aparición de la fuente de la Rúa y su datación en el siglo IV.

-¿Cuál es su tesis una vez conocidos los detalles del hallazgo de la Rúa y las opiniones de sus colegas?

-Hace tiempo que en los grupos de investigación «Episteme» y «Arqueología Medieval» estamos convencidos -y tenemos pruebas- de que la colina de Oviedo estaba habitada antes de la fundación de San Vicente y de que en ese poblamiento preexistente había a su vez restos de época tardorromana. Hace tiempo que muchos autores afirman lo mismo: José Manuel Fernández y González Valles, Diego Santos y antes aún, en los años cuarenta, Buelta y Hevia catalogaron elemento romanos en las excavaciones de la Cámara Santa. Eso sirvió a José Vicente García para hablar de la romanización previa.

-Pero no parece haber muchos restos de esa época.

-Hay muchos elementos romanos en Oviedo. Los hay en la Cámara Santa; en la iglesia de La Corte, donde haciendo obras apareció una pila bautismal de entre los siglos IV y V, y en la Revolución del 34, el bombardeo del monasterio de San Pelayo sacó a la luz unas columnas monumentales, ciclópeas que podrían ser romanas, tal vez un aljibe. Lo que se observa con todo esto es que en los siglos IX y X hay un poblamiento organizado y eso no se improvisa, sin olvidar el emplazamiento estratégico de lo que hoy es Oviedo, una colina, bien protegida y fácil de defender. Hay asentamientos en los alrededores, en Priañes, en Paraxuga... No parece lógico que dejaran de construir aquí, como si esto estuviera vallado y prohibido.

-Pero de ahí a decir que había una ciudad...

-No parece que hubiera una «civita» romana ni una «villa» como la de Paraxuga. Más bien me parece que podría existir un «fundus» o un «vicus», un fundo o una aldea, con un potentado que pudiera construir esa fuente y en torno a cuya residencia habría otros edificios. Lo que está claro es que Oviedo está relacionada con unas vías de comunicación potentes.

-¿Habría que reabrir las investigaciones sobre la Foncalada?

-Foncalada siempre ha sido un misterio. Esta misma mañana (la de ayer), el profesor Lorenzo Arias y yo estuvimos viendo fotos de cincuenta fuentes romanas repartidas por toda España y son prácticamente como la Foncalada y ésta podría ser una fuente tardorromana reformada luego por los reyes asturianos. Podría haber sido un lugar de culto de las aguas, también la de la Rúa... ¿Quién sabe? Lo importante es que el registro de objetos tardorromanos se está completando.

-Pero eso significa que no es un elemento prerrománico sino romano.

-La fuente podría ser tardorromana y el testero y las cruces prerrománicas.

-Algunos historiadores especulan con un santuario dedicado al agua.

-Un ninfeo o lugar de culto al agua tardorromano me parece posible. El culto al agua en Asturias parece ser muy arcaico e importante en la cultura indígena así que no hay que descartar un santuario.

-Y lo mismo podría haber ocurrido con el resto de los edificios prerrománicos.

-Es evidente que los monumentos son prerrománicos, la pregunta es si se edificaba sobre zonas edificadas anteriormente. En torno a San Miguel de Lillo se encontraron muchos elementos romanos. Lo habitual era mantener los elementos romanos de poder, reconvertidos. Los investigadores sabemos cada vez más de romanización, Barbero y Vigil insistían en las bases indígenas de Asturias, poco romanizada y poco cristianizada, que se organizan frente al Islam. Esa tesis hay que corregirla.

-¿Y la mítica resistencia de cántabros y astures frente al Imperio romano?

-En Asturias había muchos emplazamientos romanos, posiblemente también en Oviedo, y esa base romana de Oviedo aclara algunas cuestiones sobre la fundación de San Vicente y la basílica del Salvador por parte de Fruela.

-¿Por ejemplo?

-El documento fundacional de San Vicente es falso. Es una copia del siglo XII, tal vez elaborada a partir de otro documento. Que se levante San Vicente junto a un lugar romanizado tiene su interés. Isabel Torrente, especialista en monacato, y yo hemos pensado en ello. Podría ser un monasterio familiar o prebenedictino. Un grupo aldeano, de familiares, construyen una iglesia y viven en comunidad. Es lo que llamamos monasterio familiar, que se creaba para dar más cohesión a los bienes de la familia.

-¿Y cómo se produjo la transición a lo que entendemos como monasterios convencionalmente?

-El noventa por ciento de aquellos monasterios familiares terminaron convirtiéndose en parroquias, otros fueron organizándose y recibieron la orden benedictina en el siglo XI. Mercedes Bergeiro ha hecho un trabajo de investigación previo a la tesis sobre los orígenes de San Vicente. Está convencida de que el documento que recoge la fundación de San Vicente es falso, que lo escribieron los monjes para oponerse a las ansias expansionistas de la mitra.

-En definitiva, una guerra por la tierra.

-Sí, luchas de poder por el territorio. Los monjes escriben que lo han tomado por presura, que es suyo y que el Obispo no se lo puede quitar. Es curioso que hasta el siglo IX no hay noticia de ningún monasterio en San Vicente. En el siglo X el Obispo y su clero se separan del monasterio, comienzan las luchas de poder y es posible que los monjes idearan ese estratagema para defender su terreno.

-Usted también ha relacionado el asentamiento romano con la presencia de Fruela en Oviedo.

-El rey Fruela es un gran guerrero, somete a los gallegos y a los vascos, era un hombre duro, con mucho amor por los monasterios. Mata a su hermano y tiene que salir huyendo de Cangas de Onís, viene a Oviedo y funda la iglesia del Salvador. ¿Por qué? Por qué en Oviedo había un centro de poder. La marcha de Silo a Pravia es muy parecida a la de Fruela a Oviedo.

-¿Pero no es extraño que no exista ninguna alusión a un núcleo de población romano en los textos de la época?

-Las fuentes escritas son posteriores y están muy manipuladas por el obispo Don Pelayo, que era, sin lugar a dudas, un manipulador. Las crónicas de Alfonso III están muy politizadas.

-¿No son de fiar?

-Son de fiar, pero hay que interpretarlas. Averiguar por qué se falsificaron esos documentos también resulta significativo y revelador. Por ejemplo, sabemos que Alfonso III mantuvo relaciones políticas con Carlomagno, pero sus crónicas no lo recogen porque el imperio estaba en decadencia y sería un desdoro que relacionaran la monarquía asturiana con él.

-¿Hubo una labor de ocultamiento de los poderes anteriores a los monarcas asturianos?

-Es muy mítico y muy de ahora pensar que los reyes surgen de la nada. Nosotros, en nuestros grupos de investigación, damos mucha importancia a la evolución social, a cómo surgen reinos y poderes estructurados desde abajo, desde poderes más sencillos. La arqueología es una gran ayuda en ese sentido y en ese sentido Carmen Ochoa ha puesto en marcha un proyecto muy interesante.

«La Foncalada siempre ha sido un misterio. Podría ser una fuente tardorromana reformada luego por los reyes asturianos»

«Las crónicas de Alfonso III están politizadas. Averiguar por qué se falsean documentos también es revelador»

«Es muy mítico y muy de ahora pensar que los reyes surgen de la nada. Surgen desde abajo, desde poderes más sencillos»

«Los restos romanos de Oviedo muestran que en los siglos IX y X hay un poblamiento organizado y eso no se improvisa»

9 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

Borge: «Los documentos avalan que en Oviedo se cruzaban dos vías romanas»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090900_31_673483__Oviedo-Borge-documentos-avalan-Oviedo-cruzaban-vias-romanas

Una donación de 1133 habla de una «vía antigua» junto a Foncalada, y en 1096 hay referencias a la calle Jovellanos como «calzata maiore»

Francisco Borge Cordovilla, profesor de Educación Secundaria y divulgador de la historia local, no considera «demasiado sorprendente» la datación de la fuente de Rúa en el siglo IV después de Cristo. «Hay rastros documentales que avalan la tesis de que en lo que hoy es Oviedo se cruzaban dos calzadas romanas, y las fuentes son infraestructuras viarias, como hoy pueden serlo las gasolineras. Son establecimientos de servicio para los usuarios de la vía», asegura Borge Cordovilla, que es autor de una página web de divulgación de la historia medieval de Oviedo, www.mirabiliaovetensis.com y ha publicado el estudio «Sobre los accesos y entorno de Foncalada» («Boletín del Ridea», 1993). «En la toponimia antigua aparece, en las cercanías de la Foncalada, un lugar llamado Posadiella, lo que alude a una venta o posada. En 1133, en una donación de Alfonso VII al monasterio de San Vicente, se habla de la vía antigua. Una vía que ya en el siglo XII se considera antigua, debe por lógica ser romana», asegura. Según Borge Cordovilla, «el eje hoy formado por las calles Magdalena, Cimadevilla, Rúa, el eje Norte-Sur del Oviedo primitivo, transcurre sobre una vía romana. El hallazgo de esta fuente corrobora esta hipótesis, que ya defendía Juan Uría Ríu. Se trata de la calzada que entra desde León por La Carisa y va a Gijón».

No es ésta la única calzada que a juicio de este estudioso de la historia local pasaba por Oviedo. «La calle Jovellanos puede ser otra calzada romana. Esta calle, que antaño se llamó Traslacerca, se designa en algunos documentos como "calzata maiore", lo que ofrece la misma interpretación: una calzada llamada "mayor" en ese momento histórico tiene todas las papeletas para ser una calzada romana». El cruce entre ambas vías estaría, según estima este investigador, en donde hoy la calle Jovellanos se une con San Juan.

«Los documentos, y al parecer las evidencias arqueológicas, apuntan a que Oviedo estaba a la orilla de un cruce de caminos. La Foncalada, desde esa óptica y a falta de pruebas físicas, tiene muchas posibilidades de ser una cristianización de una construcción anterior, no sabemos qué: un establecimiento de baños, o un santuario pagano, o ambas cosas a un tiempo», añade Francisco Borge Cordovilla, que destaca las tesis del arqueólogo César García de Castro, que apunta a que la leyenda grabada en la piedra del monumento podría ser, más que un lema del reinado de Alfonso III, -como ha venido interpretando la historiografía oficial para datar el monumento-, un intento de exorcizar al edificio para librarlo de posibles maldiciones. «La misma Cruz de la Victoria que acompaña el famoso lema -en castellano, «este signo protege al piadoso, este signo vence a los enemigos»- aparece en las pinturas de Santullano, que está datada en el reinado de Alfonso II», argumenta Borge Cordovilla.

Y si se da por buena la hipótesis de que la Foncalada, como su «hermana» hallada en Rúa, es romana, ¿qué era? «Hay que excavar más, y hay posibilidades para hacer una excavación arqueológica en la zona hoy ajardinada que ha dejado el edificio que se expropió, o cuando se desaloje y expropie el otro edificio, situado al este de la fuente, que determinará dónde acaba el estanque. Con lo que sabemos hoy, viendo el estanque y el edículo (edificio o templete de la fuente), podría ser parte de un balneario, en concreto el frigidarium, el baño frío. Al lado, según los paralelismos que quedan en otros restos romanos, tendría que haberse alzado un establecimiento de baños calientes». En su opinión, si las dos fuentes son de la misma época, podría haber habido en lo que hoy es Oviedo «un poblamiento romano denso, pero sin llegar a ser una ciudad. La colina de Oviedo ofrece agua, la posibilidad de una cierta defensa, se encuentra seguramente en un cruce de calzadas, se han hallado restos de villas romanas. Si hay villas, la economía no era meramente de subsistencia, tendría que haber cierta riqueza. Y la sociedad romana se organizaba en señores y clientes, patronos y patrocinados. Teniendo en cuenta además que la mayor romanización del Occidente se da en el Bajo Imperio, a raíz de la división provincial de Caracalla y las reformas de Diocleciano, queda poco por decir».

Borge Cordovilla defiende al historiador Vicente José González, que ya en los noventa habló de la romanización de Oviedo. «Aunque no estoy de acuerdo con todas sus conclusiones, no se le ha dado toda la importancia que merece», concluye.

«Pudo haber existido un poblamiento romano denso, sin llegar a una ciudad, crecido en un cruce de caminos»

Francisco Borge Cordovilla

Profesor e investigador



RECTIFICACION:


Francisco Borge Cordovilla, ha puntualizado en el foro de Nova Roma Hispania que la web citada en el articulo está mal escrita y que la dirección correcta es www.mirabiliaovetensia.com

8 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

¿Qué cambia en la historia de Oviedo la fuente de la Rúa? (y II)

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090800_31_673225__Oviedo-cambia-historia-Oviedo-fuente

En un momento indeterminado, unos primeros habitantes se instalaron en el solar de lo que fue el Oviedo medieval, y esa primera presencia se mantuvo de forma ininterrumpida hasta consolidar un poblamiento estable, cuyas características urbanas desconocemos totalmente. El hallazgo de la fuente de la Rúa nos viene a decir que eso se produjo, al menos, en el siglo IV de nuestra era.

La entidad del hallazgo, una fuente con cierto carácter monumental, invita a pensar que no fue construida en un descampado, sino que en su entorno había una cierta población que demandaba el servicio que ella prestaba, ya fuera el mero aprovisionamiento de agua o una función religiosa como posible «ninfeo». Vamos a tratar de aclarar mínimamente lo que significa esta palabra, que en estos días se ha repetido más de una vez en boca de arqueólogos e historiadores, pero que para el público en general, incluso para los más ilustrados, es posible que no diga mucho. Un «ninfeo» era un lugar natural o artificial donde existía una fuente y en el que se podía recibir a través del agua las benéficas influencias de las Ninfas. Había «ninfeos» en rincones naturales, como las cuevas, y otros construidos en ciudades, imitando en cierto modo las formas naturales por medio de cúpulas y bóvedas de cañón, como la de la Foncalada, y fuentes adornadas incluso con mosaicos y estatuas, y varios estanques. Nuestras Xanas y fuentes de las Xanas, serían la versión asturianizada de las Ninfas y los «ninfeos».

Que una fuente romana, de mayor o menor monumentalidad, existiera en el solar de Oviedo no nos permite suponer que la población que allí hubiera fuera de una gran magnitud. Podía, en algún caso, pertenecer a una villa más o menos lujosa, pero aislada, sin más población que la del señor y su familia, y los sirvientes domésticos y rurales del establecimiento. Pero la posibilidad de que también la fuente de la Foncalada sea en realidad de la misma época romana abre todo un campo de posibilidades explicativas. La Foncalada, calificada hasta ahora como la única construcción de época altomedieval dedicada a fines públicos que se conoce en España, siempre tuvo una serie de elementos que la separaban del resto de las construcciones del arte asturiano, nombre que cada vez tiene más sentido, y no el de Prerrománico. El edículo de la Foncalada está enteramente construido en sillares de piedra, incluso las dovelas que forman su bóveda de cañón. A su parentesco con otras construcciones similares romanas ya se han hecho muchas referencias. En realidad, el elemento que hasta ahora ha servido para su adscripción al período del Reino de Asturias es la presencia de la conocida como Cruz de la Victoria, con las letras alfa y omega, que corona su frontón triangular, y los restos de la inscripción «Hoc signo tvetvr pivs. Hoc signo vincitvr inimicvs» y «Signvm salutis...», habitual en otras construcciones del reinado de Alfonso III. Pero tales elementos, está claro, pudieron ser añadidos en los siglo VIII o IX a una fuente y edículo ya existentes, para cristianizarla, como se hizo con otros muchos monumentos de carácter pagano.

Aceptada como hipótesis, a la espera que la datación por carbono 14 pueda aclarar definitivamente el tema, que la Foncalada es romana, se ampliaría notablemente el área de extensión de ese primitivo Oviedo romano, lo que nos obligaría a pensar en un tipo de poblamiento de mayor entidad que una simple villa.

Oviedo está emplazado en un cruce natural de caminos, Norte-Sur y Este-Oeste. Ya hablamos antes de la vía que, con dirección Sur-Norte, unía Asturica Augusta (Astorga), la capital del conventus Asturum, y también Legio (León), con Lucus Asturum. Pero también por el entorno de Oviedo debía de cruzar otra vía que enlazaba con el Oriente, aprovechando el pasillo natural que brindaba la llamada por los geólogos depresión mesoterciaria, que se extiende más o menos desde Grado a Cangas de Onís, sin apenas ninguna pendiente. Para servir a esa vía se habría construido el puente de Colloto, en las inmediaciones de Oviedo. Examinado bajo esa consideración de cruce de caminos o de vías romanas, se podría pensar que el Oviedo romano del siglo IV hubiera sido lo que se denomina un «vicus viarii», una aglomeración urbana tejida en torno a ese cruce de caminos, sin formar un centro agrupado densamente, sino con diversos establecimientos dispersos a lo largo de las vías. Una calificación similar fue propuesta por Carmen Fernández Ochoa y otras arqueólogas que excavaron a principios de los años noventa en el área de la antigua iglesia de Santa María de Lugo (Llanera), donde también se daba otra encrucijada de caminos, entre la vía Norte-Sur ya descrita, que proseguía hacia Gijón, y otra que se dirigía hacia el Oeste, a la ciudad de Lucus Augusti (Lugo de Galicia).

Por otra parte, Carmen Fernández Ochoa viene insistiendo en los últimos años en la importancia del enclave urbano de Gijón en la bajorromanidad. Numerosos restos arqueológicos confirman esa opinión y el reciente hallazgo bajo el claustro del antiguo convento de las Recoletas-Fábrica de Tabacos reafirma lo ya supuesto. Gijón desempeñaría un importante papel, junto con Asturica Augusta, en la parte astur, en esos siglos del final del Imperio romano, en el mantenimiento de la llamada «via annonaria», por la que se aprovisionaba a las legiones romanas que luchaban en el limes (frontera militar) germano, en un pulso mantenido durante siglos y que al final terminaría con la entrada o invasión de los llamados pueblos bárbaros.

Todo lo anterior es pura hipótesis, pero desde luego va siendo hora de que los historiadores revisen sus ideas sobre la historia de Asturias en los siglos de transición entre el mundo antiguo y el medieval. Porque, pese a todo lo que se viene descubriendo, sigue todavía latente la idea de que los astures eran un pueblo muy bárbaro y atrasado, según la descripción que de ellos hizo el geógrafo griego contemporáneo de la conquista, Estrabón, y que, pese a que fueron conquistados, la romanización no pasó de ser un barniz superficial. Claudio Sánchez Albornoz, en su notable historia del Reino de Asturias, calificó a los asturianos que poblaban la zona donde se produjo el levantamiento contra los árabes como «bravos montañeses mal romanizados y peor sometidos a los godos». Y no hace tanto tiempo que los profesores Barbero y Vigil sostuvieron con gran aceptación la tesis de que en la zona limítrofe entre cántabros y astures, articulada en torno a Covadonga y Cangas de Onís, se había formado un poder autónomo que fue el primero que se levantó contra la invasión musulmana. O, para no insistir en lo mismo, la obstinación de muchos historiadores, incluso asturianos, en negar al primer rey, Pelayo, su naturaleza asturiana.

El conocimiento cada vez mayor del período romano y de los oscuros siglos siguientes debe hacer cambiar muchas de las cosas que se han escrito sobre la historia del Reino de Asturias.

Pero volvamos ahora al segundo punto que planteábamos al final de la anterior entrega de este artículo, el referido a la instalación en Oviedo del «solio del trono», es decir, al momento en que Oviedo se convirtió en sede de la corte y asiento del trono, reinando Alfonso II. Ningún documento ni crónica concretan ese momento. La crónica de Alfonso III, en sus dos versiones, rotense y a Sebastián, dice que Alfonso II «fue el primero que estableció en Oviedo el trono del reino», en año que no precisan. Y una denominada «Nómina de los Reyes Católicos leoneses» que acompaña a la crónica albeldense dice que Alfonso el Casto «fundó Oviedo».

Antes que en Oviedo, la Corte había estado en Pravia, donde la asentó Silo, según referencia aportada esta vez por la crónica albeldense. Pravia está en el medio de una zona donde son muy abundantes los restos de la presencia romana, algunos de los cuales todavía alcanzó a ver Juan Antonio Bances y Valdés a comienzos del siglo XIX, e hizo de ellos una memorable descripción titulada «Noticias históricas del concejo de Pravia», que fue publicada por la Academia de la Historia un siglo después, en 1911. Pravia, por otra parte, es muy posible que haya sido la Flavionavia que citan las fuentes romanas.

Cuando Alfonso II, que había desempeñado un destacado papel en la corte de Silo en Pravia, accedió al trono y decidió trasladar éste a Oviedo, su decisión sólo podía tener como fundamento, por lo que hasta ahora sabíamos, el cariño que a ese lugar tuviera por haber nacido en él. Fuera de motivos sentimentales, tal decisión siempre resultó un tanto extraña, ya que parecía ilógico elegir como sede de la Corte un lugar casi deshabitado y desprovisto de toda infraestructura, cuando existía no muy lejos una población como Gijón, que, por lo que hoy sabemos, estaba dotada de unas muy sólidas murallas y numerosas edificaciones que podían servir de asiento sin ningún esfuerzo a la Corte de Alfonso II.

Está claro que no sabemos casi nada de lo que era y había en Oviedo a fines del siglo VIII, cuando Alfonso II accede al trono. Pero, desde luego, no debía de ser un lugar casi yermo, en el que sólo se alzaban una iglesia dedicada a San Salvador y un pequeño oratorio dedicado a San Vicente, con muy pocas construcciones anexas. Tenemos que pensar que había mucho más, aunque buena parte de ello debió de resultar muy dañado tras las incursiones que sobre Oviedo hicieron los hermanos Ibn Mugait, reinando en Córdoba Hixem I. Y ahora volvemos al tema de cuándo se instaló la Corte en Oviedo. Ya dijimos que ningún documento ni crónica señalan año alguno, y, desde luego, no fue el de 812. Pero podemos pensar con bastante fundamento que Alfonso II se instaló en Oviedo ya desde el comienzo de su reinado. Los citados hermanos Ibn Mugait dirigieron sus campañas estivales de 794 y 795, lógicamente, contra la capital del Reino, Oviedo, porque allí esperaban encontrar al rey asturiano, y consecuencia de ello fue la destrucción, al menos, de la iglesia de San Salvador fundada por Fruela, y suponemos que de buena parte de lo que sería entonces la capital del Reino.

Alfonso II, según cuentan todas las crónicas, llevó a cabo en Oviedo una importante labor constructora, al menos en lo que se refiere al núcleo articulado en torno a la actual catedral, donde levantó de nuevo la iglesia dedicada a San Salvador, otra en honor de Santa María y una tercera a la memoria del mártir San Tirso. Según la crónica albeldense, «todas estas casas del señor las adornó con arcas y con columnas de mármol, y con oro y plata, con la mayor diligencia y, junto con los regios palacios, las decoró con diversas pinturas». Y también edificó fuera de Oviedo, como cuenta la crónica de Alfonso III, «distante del palacio casi un estadio, una iglesia en memoria de San Julián Mártir, poniendo alrededor, aquí y allá, dos altares decorados con admirable ornato. Mas también los palacios reales, los baños, los comedores y estancias y cuarteles, los construyó hermosos, y todos los servicios del Reino los hizo de lo más bello».

Las crónicas dan cuenta de las más admirables construcciones de Alfonso II, las realizadas en piedra, pero el Oviedo de entonces debía de ser mucho más y, a lo que parece, no había nacido de la nada. Los monjes de San Vicente para defender su parcela inventaron una bella historia, pero qué lejos de la verdad parece ahora. Oviedo ya no tiene fecha fija de fundación, el año 761, sino un pasado mucho más lejano e interesante que esperemos se pueda perfilar en los próximos años.

7 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

¿Qué cambia en la historia de Oviedo la fuente de la Rúa? (I)

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_31_673189__Oviedo-cambia-historia-Oviedo-fuente

La cronología romana de la fuente hallada hace apenas dos meses junto a la calle de la Rúa puede dar un vuelco total a lo que hasta ahora era la historia conocida del Oviedo urbano. No debiera sorprendernos que dentro del espacio que ocupara la urbe medieval, el delimitado por la muralla de Alfonso X, aparezcan unos restos arqueológicos de época romana. En el entorno de Oviedo ya eran conocidos testimonios de esa cronología y, en las dos últimas décadas, con la intensificación de las prospecciones arqueológicas, se han multiplicado.

Cuando a comienzos de los años setenta del pasado siglo, José Manuel González escribió el capítulo de la «Historia preurbana» para «El libro de Oviedo», señalaba que por el futuro emplazamiento de la capital asturiana había pasado una vía romana que comunicaba Asturica Augusta (Astorga) con Lucus Asturum (Lugo de Llanera). Este último lugar era por entonces uno de los yacimientos tópicos de lo romano en Asturias, donde ya desde el siglo XIX se venían produciendo hallazgos fortuitos y, desde luego, uno de los muy escasos núcleos asturianos mencionado en las fuentes documentales.

En los entornos de Oviedo, los restos de mayor entidad eran los de la villa de Paraxuga, descubiertos por el citado José Manuel González y excavados de urgencia antes de que quedaran enterrados definitivamente bajo el edificio de la Facultad de Medicina. En Paraxuga se constató la existencia de un establecimiento del siglo IV-V, que se puso en relación con la vía que atravesaba Oviedo. En época imprecisa se localizó en la iglesia de San Miguel de Liño una estela funeraria romana dedicada a un tal «Cesarón, hijo de Tábalo», y en un muro de contención cerca de la puerta de Santa María del Naranco otra estela dedicada a un personaje llamado Quinto Vendirico por su hijo Agedio. Estas dos estelas, junto con el hallazgo de restos de tégulas (la característica teja romana plana) y ladrillos, hizo suponer que en Liño había existido una villa romana. Otros restos imprecisos y la toponimia nos hablaban también de una notable romanización en la ladera del Naranco y en otras zonas del entorno de Oviedo.

Desde que José Manuel González escribiera el citado artículo hasta la actualidad, la arqueología vino a confirmar su buen ojo arqueológico. En Paredes (Lugones), donde también había señalado la existencia de una villa romana, se excavó hace unos años una necrópolis bajorromana, de la que parte aún se conserva en la zona de aparcamiento del centro comercial Parque Principado. El castro de Llagú, al sur de Oviedo, reveló que además de una potente y larga ocupación prerromana, también fue habitado en época romana, hasta mediado el siglo II. En Priañes, en términos del concejo de Oviedo, se localizaron los restos bastante arruinados de una villa romana con cronología en torno al siglo IV. El puente de Colloto, sobre el Nora, ya hace algún tiempo que se constató que su cronología original era también bajorromana. Posiblemente, el puente de Olloniego también sea en su construcción original de la misma época romana.

Fuera de los términos de Oviedo, pero dentro de la zona central articulada en torno a esa vía de Asturica a Lucus, los hallazgos han sido aún más importantes. Al ya viejo hallazgo de la villa Memorana en Vega del Ciego (Lena), de la que se recuperó un completo mosaico que se instaló en el Museo Arqueológico, y varios hallazgos de fines del siglo XIX en Ujo (Mieres), se vinieron a sumar en los últimos años otros yacimientos. Los hornos de fabricación de material de construcción de Venta del Gallo (Llanera), la excepcional y temprana villa de Valduno (Las Regueras); una larga ocupación en el territorio de Lucus Asturum, junto a la destruida y desaparecida iglesia de Lugo; la villa de Veranes, que, aunque conocida desde hacía tiempo, sólo en los últimos años se ha descubierto en toda su magnitud e importancia; la Campa Torres, posiblemente la ciudad prerromana de Noega, pero que fue ocupada por los romanos desde el momento mismo de la conquista, y donde debió de existir un faro romano, en forma de torre, como el de La Coruña. Y, por último, la ciudad de Gijón, cuyas murallas, termas, fábrica de salazones, y otros múltiples hallazgos, nos hablan de una ciudad de gran importancia en el norte hispano en los siglos bajorromanos.

Hay muchos más hallazgos (Beloño, Andallón, Bañugues...), pero no vamos a hacer ahora un mapa de la ocupación romana en Asturias. Hoy nadie con un mediano conocimiento de nuestra historia Antigua puede sostener que Asturias no fue romanizada intensa y extensamente. Clarín no podría empezar hoy su cuento Doña Berta tal y como lo hizo hace ya más de un siglo: «Hay un lugar en el Norte de España adonde no llegaron nunca ni los romanos ni los moros...».

Este largo discurso introductorio nos sirve para hacer ahora una pregunta: ¿Nunca aparecieron restos romanos en el solar del Oviedo medieval?

Y la respuesta es: sí. Pero no los quisimos ver o no los supimos interpretar. Máximo y Fromestano nos vendieron tan bien la historia de su presura de un Oviedo, yermo y deshabitado, que desde siempre se consideró imposible la existencia en ese lugar de otra presencia humana anterior al siglo VIII. En el Museo Arqueológico se conservan al menos dos hermosos capiteles corintios romanos y algún fuste de columna que se supone proceden del palacio de Alfonso III, y que pudieron ser efectivamente aprovechados para este edificio, pero que a la luz de lo que ahora conocemos pudieron ser tomados de alguna construcción romana preexistente en el mismo solar. Hay otro capitel del mismo estilo y procedencia, al parecer, en el Tabularium Artis Asturiensis. Más excepcional aún es el conocido como sarcófago de Ithacio, cuya tapa, labrada en mármol blanco, contiene diversos motivos vegetales y otros que entroncan con el mundo artístico bajorromano y cristiano de los siglos IV-V, y que se encuentra en el llamado Panteón de los Reyes de la capilla del Rey Casto, en la Catedral. Una tradición, que recogió José Cuesta en su pionera Guía de la catedral de Oviedo, y cuya antigüedad se desconoce, dice que en esta urna fueron trasladados los restos de Alfonso III a Oviedo desde Zamora.

Hace ya casi veinte años que en una «Historia de Asturias» (tomo 11 de la Enciclopedia Temática de Asturias), y en el capítulo referido al periodo del Reino de Asturias cuestionábamos la idea generalmente aceptada de que varios restos visigodos que se conservan en las iglesias de ese periodo hubieran sido traídos de fuera. «Resulta inconcebible la idea», escribíamos entonces, «de que tan pesadas piedras formasen parte del botín de las expediciones guerreras asturianas por territorio de la Meseta». Lo mismo podemos decir del valioso sarcófago de Ithacio. No hubo que traerlo de ningún sitio, muy posiblemente estaba allí al lado, junto a otros muchos restos escondidos bajo el subsuelo de la Catedral y de otros antiguos edificios, o que desaparecieron para siempre reaprovechadas sus piedras en otras vetustas construcciones. Debemos concluir en que no hemos sido finos en la apreciación de restos evidentes que teníamos ante nuestros ojos.

Pero volvamos ahora al engaño de Máximo y Fromestano. Está fuera de duda de que el documento que recoge el pacto monástico suscrito por el abad Fromestano y su sobrino Máximo, con Montano y los otros monjes, sobre la fundación por ellos del monasterio de San Vicente, es falso. Isabel Torrente ha puesto de relieve últimamente las incongruencias y anacronismos del mismo. Podemos seguir pensando que a mediados del siglo VIII, en 761 si queremos una cifra exacta, unos monjes se instalaron en el solar donde luego creció y se expandió el monasterio de San Vicente. Otros más lo hicieron en el solar de esa vieja colina, de cuyas fundaciones apenas si nos queda la mención del nombre de sus monasterios. Lo que hoy ya no se puede creer es que Máximo encontró aquel lugar desierto. El lugar, que según dice el documento llamaban «Oveto», no era «nemine posidente» (no poseído por nadie) como se dice en él. No era un solar desierto y lleno de maleza que con sus siervos fue desbrozando Máximo, algo había allí, y posiblemente muy importante, aunque en algún momento haya podido estar deshabitado.

En realidad, la evidencia ahora constatada de la existencia de un «Oveto» anterior a Alfonso II y a los otros reyes de la monarquía asturiana explica mejor o aclara el porqué de la elección de ese lugar como capital de su Reino. Y también la anterior decisión de su padre, Fruela I, de fundar allí una iglesia dedicada a San Salvador y vivir en ese lugar por algún tiempo, pues no se olvide que el futuro Alfonso II nació en Oviedo. Él mismo lo dice en el documento suscrito el 16 de noviembre de 812, por el que hizo a la Iglesia de Oviedo una generosa donación. Este documento, conocido en la bibliografía medieval como el «testamentum» de Alfonso II, no es más que eso, una donación por la que confirmaba la que anteriormente había otorgado su padre Fruela a la misma Iglesia, «para alcanzar perdón para él y el venidero para nosotros», muy posiblemente, como apunta Isabel Torrente, para alcanzar el perdón por el crimen cometido al haber matado con sus manos a su hermano Wimara, «por rivalidades en torno al reino», explicaba la Crónica Albeldense. Sin justificación ni fundamentación documental alguna, se sostiene por algunos que ese año de 812 fue el momento en el que se fundó o estableció la Corte de Oviedo, de lo que no hay ninguna mención en este testamentum, pese al discurso histórico que le precede.

Hay, en lo que estamos tratando dos conceptos que a veces se confunden y se solapan: 1) el establecimiento de una primera población de forma estable en el lugar que luego se llamaría Oviedo, y 2) la institución de ese lugar llamado Oviedo como sede del trono del Reino de Asturias por parte de Alfonso II. Pero de esto, nos ocupamos en el capítulo siguiente.

5 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

Los catedráticos de Historia sostienen que «en Oviedo no hubo una ciudad romana»

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080905/oviedo/catedraticos-historia-sostienen-oviedo-20080905.html

Ruiz de la Peña dice que «Oviedo es una creación de Alfonso II; el descubrimiento de la fuente no cambia su historia»


Del descubrimiento de una fuente datada en el siglo IV -siempre según los análisis del Carbono 14- a decir que existe un Oviedo romano va un trecho. Los arqueólogos e historiadores son prudentes a la hora de valorar el hallazgo en el solar de la ampliación del Museo de Bellas Artes, a la espera de conocer la publicación de los resultados de las excavaciones dirigidas por el arqueólogo Rogelio Estrada. Lo que tienen claro tanto el catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Oviedo, Narciso Santos Yanguas, y el de Historia Medieval, Juan Ignacio Ruiz de la Peña, es que en Oviedo no hubo una ciudad romana. A lo sumo, apuntó el primero, el resto podría relacionarse con la existencia de una villa romana en las proximidades de la calle de la Rúa. Porque, como añadió el segundo, «Oviedo es una creación de Alfonso II» en la Edad Media.

Eso no quita, bien es verdad, para que hubiera asentamientos anteriores, «pero eso no cambia nada la historia de la ciudad», añadió Ruiz de la Peña, también director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA).
El pasado 17 de julio, la Consejería de Cultura dio a conocer el descubrimiento de los restos de una fuente. En un primer momento, su parecido con La Foncalada, hizo pensar en una fuente medieval. El Principado envió los restos a la empresa estadounidense Beta Analytic, en Miami, Florida, para su análisis con Carbono 14. El miércoles presentó a los medios de comunicación los resultados. Una de las muestras, la correspondiente al estrato donde se hallaba el surtidor, apuntaba a una datación en un periodo comprendido entre los años 240 y 420 después de Cristo, durante los últimos años de la ocupación romana.

Santos Yanguas recela de estos análisis radiocarbónicos, con limitaciones grandes y que no siempre se han demostrado fiables. Y así, sin que en principio se hayan encontrado cerámicas, monedas o restos materiales en el entorno de la fuente, que ayudarían a una datación más fidedigna, difícilmente se podrá concluir cien por cien su origen romano, y menos aún el de Oviedo. Tampoco, recordó el catedrático, hay referencias literarias a una ciudad romana en Oviedo, como sí las hay de Gigia (Gijón), Flavia Navia (en Santianes de Pravia) o Lucus Asturum (Lugo de Llanera). Fuera de la región, aunque también en el norte, hay otros ejemplos claros, como Lugo (de Galicia), Astorga o León, «que sí pueden presumir de un pasado romano», añadió Ruiz de la Peña.
Ambos descartan la existencia de una ciudad romana en Oviedo. Su fundación llegó con Alfonso II, sobre asentamientos anteriores de su padre, el rey Fruela, y los frailes Máximo y Fromestano en San Vicente en 761. Eso no quita para que hubiera núcleos de población, asentamientos previos. El catedrático de Historia Antigua, y experto en romanización en el norte de la península, aseguró que la fuente de la Rúa podría corresponderse con una villa romana. «Oviedo no surge de la nada, hay población en su entorno». Y el ligado al surtidor podría ser un pequeño núcleo de carácter rural.
Pero hay una diferencia con otro hallazgo romano en el entorno de la capital: la villa de Paraxuga, donde hoy se levanta la Facultad de Medicina. En el solar del Bellas Artes no se han encontrado -o al menos no se ha desvelado por la consejería- cerámica u otros materiales que pongan en contexto el resto. «El hallazgo en sí sólo no significa nada».
Juan Ignacio Ruiz de la Peña no considera «extraño» el encuentro de un resto romano en la ciudad. «Los alrededores de Oviedo están llenos de vestigios romanos. Asturias claramente se romanizó, a pesar de lo que digan algunos», explicó.

Los arqueólogos
Sin embargo, en el casco histórico, en el llamado Oviedo Redondo, sería el primer hallazgo de tiempos del Imperio encontrado hasta la fecha. «No hay otros restos de esta época», recordó el arqueólogo Sergio Ríos. Pero, para su colega Gema Adán, resulta curioso que «en el más del centenar de excavaciones llevadas a cabo en El Antiguo desde 1985 nunca salió nada romano».
Ambos esperan con interés la publicación del informe, con más datos y conclusiones. Tendrán que esperar. Según avanzó el director general de Patrimonio, será a finales de septiembre. Y un mes puede dar muchas sorpresas. O ninguna.

4 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

Oviedo ya existía en época romana


http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090400_31_671988__Oviedo-Oviedo-existia-epoca-romana

La prueba del carbono 14 demuestra que la fuente de la Rúa es del siglo IV d. C.
El surtidor se sitúa en tiempos del bajo Imperio romano, en pleno auge del culto al agua
Los análisis, realizados por un laboratorio de Miami, tienen un 95 por ciento de fiabilidad

El descubrimiento de la fuente de la calle de la Rúa va camino de convertirse en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años. Fechada por el carbono 14 en el siglo IV, la fuente de la Rúa demuestra que Oviedo contó con población romana, lo que rompe con la historiografía local, que sitúa a los primeros habitantes de la ciudad en época medieval. Oviedo, que celebra este año sus doce siglos de historia, tendría de esta manera al menos cuatrocientos años más. Esta información ha sido realizada por L. S. NAVEROS, Elena FERNÁNDEZ-PELLO y Pablo GONZÁLEZ.


Oviedo ya estaba habitado en época de los romanos. Esto es lo que se desprende de los datos que ha aportado el estudio de la fuente hallada en el calle de la Rúa durante las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes. La prueba del carbono 14 muestra que la fuente de la Rúa data del siglo IV d. C., por lo que parece claro que Oviedo ya había sido ocupado en época de la Roma imperial. El análisis de los restos orgánicos enviados al laboratorio de Miami (Florida) Beta Analytic Inc. evidencia, con un 95 por ciento de fiabilidad, que la fuente de la Rúa fue construida entre los años 240 y 420 (siglos III y IV). «Con los datos en la mano, la fuente se vincula al período romano», avanzaba ayer el arqueólogo Rogelio Estrada durante la presentación de los datos aportados por el carbono 14.

La fuente pertenece a la etapa denominada bajoimperial, en la que, según Adolfo Rodríguez Asensio, director general de Patrimonio, «se produjo el máximo apogeo del culto al agua en Roma. «Es un hallazgo muy importante desde el punto de vista histórico», apuntaba Rodríguez Asensio. «Hasta ahora, la historia de Oviedo estaba hecha a partir de documentos, pero en los últimos años la arqueología ha puesto importantes materiales encima de la mesa y éste es uno de ellos», proseguía Rodríguez Asensio. Ni el director general de Patrimonio ni Rogelio Estada quisieron precisar los cambios que la datación de la fuente pueden acarrear sobre la historia del origen de Oviedo, que hasta ahora se señalaba de época medieval. Estrada solicitó «tiempo» para que los historiadores puedan interpretar los nuevos datos «con instrumentos de mayor alcance».

Uno de los problemas que se plantean para atribuir la fundación de la ciudad a los romanos es que no han aparecido más restos de esta época. De todas formas, Rodríguez Asensio aseguró que «una fuente así no se hace en mitad del campo, sino donde hay una población potente y no cuatro amigos». El responsable de Patrimonio del Principado de Asturias argumentó que «a lo largo del tiempo, han ido quedando interrogantes sin respuestas y materiales sin explicar del todo», y puso como ejemplo «el caso de Foncalada». Esta fuente, cuya construcción se dató en el siglo IX como parte de los monumentos del Prerrománico, muestra similitudes formales con la de la Rúa, por lo que Foncalada también sería del siglo IV. Hasta el momento, la fundación de Oviedo se atribuye a los frailes Máximo y Fromestano en el año 761 (siglo VIII), por lo que, si se demuestra que los primeros ovetenses fueron de origen romano, la antigüedad de la ciudad se ampliaría en unos cuatro siglos, pasando a contar con 1.600 años de existencia. «Habrá que replantearse cosas, lo que no quiere decir que cambie totalmente el planteamiento», advertía Rodríguez Asensio.

Los análisis del carbono 14 se centraron en cuatro muestras orgánicas, todas pertenecientes a niveles estratigráficos diferenciados. De arriba abajo -cuanto más arriba más reciente en el tiempo-, la primera muestra se obtuvo de unos carbones recuperados sobre unos hoyos para postes de un edificio excavados sobre la roca en la que se encuentra la fuente. La fecha dada por el carbono 14 oscila entre 1040 y 1260. La segunda muestra se obtuvo de unos huesos de animal encontrados en sedimento arcilloso, con el que se tapó la fuente al ser cegada, aportando una cronología entre los años 650 y 780. El tercero, y el más importante, pertenece al mortero hidráulico (cemento) con el que se construyó la fuente. El resultado señala que data de los años 240-420. Una cuarta muestra, recogida bajo un bloque de arenisca encontrado, se ha descartado, al estar contaminada. Aportaba un intervalo de fechas entre 1.020 y 1.290. La previsión de los responsables del hallazgo es la de enviar nuevas muestras para contrastar las fechas de manera definitiva.

Mientras, queda por conocer qué pasará con las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes. «Hemos sido mimados por la fortuna arqueológica. Sin duda alguna es un regalo. El proyecto del museo se enriquece. Claro que afecta al proyecto, pero en positivo», destacaba Rodríguez Asensio. Desde un principio, la intención de la Consejería de Cultura fue la de conservar la fuente dentro del futuro edificio. «Tiene entidad e importancia suficientes como para que se integre dentro del proyecto», adelantaba Rodríguez Asensio. Patxi Mangado, arquitecto que ha diseñado la ampliación del Museo de Bellas Artes, ya trabaja con sus colaboradores en la modificación del proyecto. «Mangado ya conoce los datos y su equipo ya trabaja en la forma de integrar la fuente», sentenció.

Se analizaron cuatro muestras de otros tantos niveles estratigráficos:

1.- Carbones en hoyos de poste excavados sobre la roca de la fuente, entre los años 1.040 y 1.260.

2.- Huesos de animales, de 650 a 780.

3.- Mortero hidráulico, 240 a 420.

4.- Restos orgánicos contaminados que no se han dado por válidos y que ofrecían una fecha oscilante entre 1.020 y 1.290.

3 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

Hallazgo de una fuente romana puede adelantar fundación de Oviedo en 4 siglos

http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/hallazgo-oviedo-fuente-romana-adelantar-2721025.htm

Las pruebas realizadas con el Carbono 14 a los restos de un mortero hidráulico perteneciente a una fuente hallada en Oviedo las sitúan en la época de la Roma Imperial, alrededor del siglo IV, lo que podría adelantar los primeros asentamientos humanos en la ciudad de Oviedo en cuatro siglos sobre la fecha de su fundación, en el año 761.

El Gobierno del Principado anunció el pasado 17 de julio el hallazgo de una fuente en las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo.

Los resultados de los restos que se mandaron a la empresa estadounidense Beta Analytic, con sede en Miami, para su examen de radiodatación a través del Carbono 14 han concluido y demuestran, con un 95 por ciento de fiabilidad, que una de las cuatro muestras analizadas pertenece a una construcción realizada entre el año 240 y 420, entre los siglos III y V, en la época de la Roma Imperial.

En rueda de prensa, el director general de Patrimonio Cultural de Asturias, Jose Adolfo Rodríguez Asensio, y el arqueólogo que dirige las excavaciones, Rogelio Estrada, han dado a conocer hoy estos resultados.

Asensio ha puntualizado que ahora no es el momento de discutir el origen de la fundación de Oviedo pero ha reconocido que a lo largo del tiempo, tanto desde el punto de vista histórico como arqueológico, han quedado 'interrogante sin responder y materiales sin explicar'.

Por ello, Estrada ha pedido un periodo de reflexión para que los historiadores, 'con instrumentos de mayor alcance', puedan interpretar los nuevos datos.

El mortero se encuentra en el estrato inferior y pertenece a la época más antigua, mientras que la de la capa superior son unos restos óseos datados entre los años 650 y 780.

La tercera muestra se ha datado entre los años 1040 y 1260 y los de la cuarta han sido desechados por que han sido contaminados por alguna raíz.

Estrada ha explicado que las tres primeras fechas superpuestas en el tiempo son 'coherentes' y tienen 'una secuencia lógica' de la superposición de estratos, una datación cronológica descendente desde las estructura más elevadas hasta el mortero.

En este sentido, Asensio ha indicado que la serie de sedimentos arqueológicos forman 'una secuencia que es coherente con la estratigráfica'.

El representante del Gobierno del Principado ha afirmado que una fuente monumental de estas característica 'no se hace en medio del campo si no en un sitio donde tenga sentido, que sirva para algo y donde haya una población fuerte y potente, no de cuatro amigos'.

Por último, Asensio ha asegurado que este hallazgo es un 'regalo' para el Museo y ha adelantado que están estudiando la forma de exposición de los restos de esta fuente que tiene 2,2 metros de largo por dos de ancho y un canal de desagüe de unos 8,5 metros de longitud.

30 de julio de 2007

Oviedo - Asturias

Tras las huellas romanas

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20070730/sociedad/tras-huellas-romanas-20070730.html

El curso, dirigido por el catedrático Narciso Santos, analizará el proceso de romanización de Asturias

Legaron más allá de lo que ningún hombre pudo imaginar jamás; conquistaron tierras, valles, montañas y mares convirtiéndose en uno de los imperios más poderosos de la historia, pero los romanos no fueron un simple y mero ejército de invasión. Con su expansión llevaron también formas de socialización hasta entonces ignoradas, planes urbanísticos modernos y sobre todo un modelo diferente de hacer política a todos los niveles.

La presencia romana en Asturias marcó un antes y un después en la vida de los astures, sobre todo en la parte más occidental. Conocer cómo y de qué manera influyó esa nueva cultura 'invasora' en la sociedad es uno de los objetivos que desde hace varios años está presente en los cursos de verano impartidos por la Universidad de Oviedo. Este año y bajo el lema 'Ejército romano y vida civil en territorio de los astures', el catedrático de Historia Antigua Universal y de España de la Universidad de Oviedo, Narciso Santos Yanguas, profundizará en la relación que se estableció entre los romanos y los astures a lo largo de varios siglos. Un curso que amplia los conocimientos impartidos en años anteriores.

Los ochenta alumnos matriculados en este curso, que se impartirá desde el 6 al 10 de agosto, conocerán de primera mano estos y otros misterios de la ocupación romana.

El profesor Santos Yanguas lleva años investigando el indigenismo y romanización del norte peninsular ibérico, especialmente en el caso de los astures. Junto a él impartirán distintas conferencias el profesor de Historia Antigua, Emilio Cartes Hernández; el historiador José Manuel Casariego; el profesor de la Universidad de Valladolid Liborio Hernández Guerra, y el profesor de la Universidad de Murcia Sabino Perea Yebenes.

Las charlas y seminarios del curso se completarán con visitas guiadas a centros urbanos que aún conservan importantes huellas romanas como el castro marítimo de El Esteiro; el castro de Coaña, y el castro de Viladonga en Lugo. También se realizará una visita al Museo Arquelógico de Lugo. León capital junto con la provincia de Lugo fueron durante siglos referentes sociales, culturales y políticos para los astures. Como resultado de sus años de estudio, Santos Yanguas ha publicado más de un centenar de trabajos en revistas especializadas a escala nacional e internacional que recogen la importancia de la presencia romana en Asturias. El catedrático se ha especializado en las dos últimas décadas en el proceso de romanización del centro y suroccidente de Asturias, tomando como líneas de explicación de dicho fenómeno la interrelación existente entre las vías de comunicación, los recintos de población castreña y el aprovechamiento de los recursos mineros.

7 de junio de 2007

Oviedo

«Si siguiera en pie el acueducto de Los Pilares sería una de las señas de identidad de Oviedo»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1661&pIdSeccion=31&pIdNoticia=528508

«Jovellanos lo calificó de obra digna de romanos, muy sólida, que merecía ser conservada e integrada en el crecimiento urbano»
Carlos Fernández Llaneza Concejal en funciones del PSOE y autor del libro «Los Pilares de Oviedo», que presentará en el Club Prensa Asturiana

Dos imágenes de un calendario colgado en la casa familiar quedaron grabadas en la memoria de Carlos Fernández Llaneza. Una es la de la iglesia de San Pedro de los Arcos y la otra la del acueducto de Los Pilares. A partir de aquel recuerdo infantil Fernández Llaneza escribió dos libros, el primero, «San Pedro de los Arcos, una historia milenaria», publicado por la Fundación de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo en 1998, y «Los Pilares de Oviedo», recién editada por Septem, que el 13 de junio presentarán en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA la cronista oficial de la ciudad, Carmen RuizTilve, y el ex alcalde de Oviedo Antonio Masip.
-¿Desde qué perspectiva ha escrito «Los Pilares de Oviedo»?
-No soy escritor ni investigador. No es una investigación ni sigue esa metodología. El libro es fruto de la curiosidad, una recopilación, y está estructurado en tres grandes bloques: el por qué se hizo -obviamente, por la necesidad de agua- y la construcción (que se realizó a lo largo del último tercio del siglo XVI), referencias de varios autores, desde Pedro Murillo Velarde, en el 1752, hasta Avello, Tolivar Faes y Carmen Ruiz-Tilve, y la cronología del derribo y la polémica, protagonizada sobre todo por Fermín Canella. Reproduzco literalmente los expedientes entre 1902 y 1906 sobre el derribo que se guardan en el Archivo Municipal e incluyo un apéndice sobre la restauración, con cincuenta fotos.
-¿Cómo ha recopilado las imágenes que ilustran el libro?
-Las fui reuniendo durante años, algunas son tarjetas postales, recuperadas en el rastro, otras proceden del Archivo Municipal de Oviedo, del Archivo del Pueblo de Asturias de Gijón. La imagen más antigua, creo, es la de la portada, que debe de ser de finales del XIX, porque en ella aparece la iglesia de San Pedro del Otero, que ahora hará cien años que fue derribada. En el interior hay una de 1895 en la que aparece el tren minero que venía por el trazado de la Pista Finlandesa.
-¿Qué reacción provocó la decisión de derribar el acueducto?

-Generó mucho debate y una polémica brutal. Fermín Canella era uno de los abanderados contra el derribo. Es un personaje al que Oviedo debe mucho, con un perfil abrumador, sentido del humor y un enamorado de Oviedo.
-¿Y qué razones se esgrimieron para justificar el derribo?
-Lo leo del libro: «... que la Compañía del Norte ofrecía salvar con un puente el paso a nivel de la Argañosa, que los materiales del derribo darían algún dinero al Ayuntamiento y trabajo a los obreros, que la obra de Pilares no era artística ni útil ni bella ni histórica ni ovetense...». Tonterías. Fermín Canella habla de oscuros intereses de la compañía ferroviaria.
-¿Arquitectónicamente, cuál era su valor?
-Jovellanos la calificó de obra digna de romanos, muy sólida, que merecía ser conservada e integrada en el crecimiento urbano. Si se hubiera hecho una pasarela peatonal como proponía De la Guardia, si se hubiera utilizado el acueducto como eje de una gran avenida... ¡Ríete tú de los Campos Elíseos! La inspiración es claramente romana, incluso en una antigua postal aparece como acueducto romano de Oviedo.
-¿Hasta cuándo se utilizó para abastecer de agua a la ciudad?
-Tuvo uso hasta el siglo XIX. Creo recordar que en 1866 comenzaron las obras de la nueva traída y los depósitos de Pérez de la Sala.
-¿Cómo se logró preservar del derribo una pequeña parte del acueducto?
-Cinco arcos, exactamente. Por la presión del movimiento ciudadano. En 1915, el 26 de noviembre, fue declarado monumento histórico-artístico. Fue cosa de Fermín Canella, que era entonces vicepresidente de la comisión de monumentos de la provincia.
-¿El acueducto de Los Pilares generaba actividad en su entorno?
-En aquel entonces era una zona de aldea, arrabalera... No tenía nada que ver con el actual. Cuando se hizo la losa de Renfe se podría haber aprovechado para integrar mejor los arcos que siguen en pie en la ciudad. Fue una de las demandas que Joaquín Manzanares hizo en el prólogo del capítulo sobre Los Pilares de mi libro anterior.
-Hoy en día el acueducto es desconocido incluso por los ovetenses.
-Pues era una de las cosas de la ciudad que más sorprendía. En el libro aparece un grabado en el que los signos distintivos de Oviedo son la Cruz de los Ángeles, la Catedral, la torre de la Universidad y el acueducto de Los Pilares. Me lo imagino a veces, con la pasarela peatonal que proponía De la Guardia. Sería una de las señas de identidad de Oviedo.
-¿Es comparable a alguna de las obras realizadas en la ciudad o a las que están en proyecto?
-No, hay que valorarla en su época, en su contexto y en lo que pudo haber sido y no se puede comparar con proyectos de una ciudad del siglo XIX.

15 de abril de 2007

Oviedo - Asturias

Ochoa: «El mapa de la romanización era impensable hace dos décadas»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1606&pIdSeccion=46&pIdNoticia=511090

La codirectora del yacimiento de la villa romana de Veranes (Gijón) realizó un recorrido por los muchos asentamientos romanos de Asturias

El mapa actual de la romanización muestra la clara presencia de Roma en Asturias. Esa evidencia se pone de manifiesto con el hallazgo de restos arqueológicos de la época en cada control del territorio vinculado a obras o infraestructuras públicas.

La catedrática de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid y codirectora del yacimiento de Veranes (Gijón), Carmen Fernández Ochoa, invitada por Tribuna Ciudadana, expuso en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA los últimos avances vinculados al mundo romano que se han producido en la región.

Antes de hacer un recorrido por las distintas áreas y recientes yacimientos, apuntó que el actual mapa de de la romanización era impensable hace dos décadas. Para Ochoa ese incremento de restos arqueológicos tiene mucho que ver con la aprobación de la ley de Patrimonio ya en democracia. Fue esa norma la que permitió conservar las fuentes informativas que hoy están sirviendo para elaborar el discurso actual.

Pilar González Lafita, jefa del área de cultura de la Fundación Municipal de Cultura de Gijón, esbozó el currículum de Fernández Ochoa recorriendo algunos de los estudios en los que está inmersa. Uno de ellos es el proyecto «Gijón, arqueología e historia en torno a la Ruta de la Plata», del que forman parte las excavaciones de la villa romana de Veranes. Antes ya había puesto en marcha las investigaciones de la muralla romana de Cimadevilla.

Estos precedentes indican el dominio de la profesora sobre lo ocurrido en la zona durante los primeros siglos de nuestra era. El área de Gijón es su centro de investigación, pero eso no le impide estar al tanto de todo lo que asoma desde los estratos más profundos tanto en el monte Curriechos (La Carisa), el Chao Samartín (Grandas de Salime) o el reciente tesorillo de Cenero (Gijón).

Por todos ellos y por muchos otros hizo un detallado recorrido. Fueron ejemplos rotundos para defender su tesis, la de la importancia de la presencia romana en Asturias. Además, la situación actual, con una mayor densidad de población en la zona centro, le sirve para argumentar la continuidad desde época romana, ya que es en esa misma zona donde hoy se han localizado asentamientos de mayor importancia. Es el caso de la propia Gijón con Veranes y la Campa Torres o Lucus Asturum, la actual Llanera.

En Llanera situó Ochoa una serie de núcleos importantes que constituyen una de las áreas más fecundas de Asturias para el conocimiento de la romanización. La riqueza de materiales de la zona llevó a la profesora a subrayar la necesidad de prestar atención en un futuro a este territorio ante las previsiones de levantar numerosas construcciones. «Llanera es un terreno lleno de restos y es necesario actuar para conocer y preservar», dijo.

En el área occidental se detuvo en «el excepcionalmente importante Chao Samartín» y comentó el hallazgo de la «domus» romana localizada el pasado año. Ve en esa estructura la muestra clara de que en el Occidente había castros funcionando como cabeza de organización para Roma. Fueron desarrollados sobre asentamientos prerromanos, igual que en otros lugares de Asturias elegidos para establecer el control administrativo.

Ochoa concluyó reclamando la presencia de Roma en Asturias, pero una romanización que es una dialéctica entre lo existente y lo que Roma aporta. Cree que esa integración dio lugar a una sociedad nueva y no le cabe duda de que las poblaciones se adaptan a un nuevo sistema y pactan la forma en que se integran. Aprovecha para negar que se pueda tildar ese período de época oscura, «lo era porque no se conocía».

4 de abril de 2006

Oviedo - Asturias

Cultura continuará excavando en la villa romana de Valduno


http://www.lavozdeasturias.com/noticias/noticia.asp?pkid=264173

Madera anuncia un plan de "varios a?os" y destaca el "interés" del asentamiento.

Los descubrimientos arqueológicos de la villa romana de Valduno, en Las Regueras, también han sorprendido al Gobierno regional. El director general de Cultura del Principado, Carlos Madera, manifestó ayer, como ya hizo hace semanas el arqueólogo que trabaja en la zona, que el asentamiento de Las Regueras "es importante"; y anunció una nueva fase de excavaciones. El director general adelantó que la consejería "planificará una serie de actuaciones para ver hasta dónde se puede llegar con las excavaciones". La intervención se ejecutará "en varios a?os" y con ella se tratará de aportar más información sobre los hallazgos ya conocidos y sobre los restos que vayan apareciendo. "Nos interesa consolidar los trabajos que hay y realizar nuevas excavaciones", se?aló. No obstante, antes de iniciar una nueva fase de investigaciones, Cultura estudiará la memoria que el arqueólogo Rogelio Estrada presentará sobre la última campa?a, que concluyó hace días.
Carlos Madera destacó que el ejemplo de Valduno evidencia que "la romanización cobra mayor importancia en Asturias de lo que se venía presumiendo" y consolida este lugar de Las Regueras como una zona de "gran interés junto a la de Veranes", en Gijón. "Por las crónicas existentes sabíamos que la ocupación romana fue importante pero ahora ha quedado constatado con las excavaciones", concluyó.
PROXIMA CAMPA?A El arqueólogo Rogelio Estrada, que en la tarde de ayer volvió a visitar las ruinas de Valduno, explicó que las próximas actuaciones se realizarán en la misma cuadrícula en la que su equipo trabajó hasta este momento. Se intentará buscar el nivel de las tumbas, por lo que habrá que profundizar en la excavación hasta alcanzar en toda la cuadrícula entre dos y tres metros de profundidad. El experto recordó ayer que existen "al menos dos o tres fases de enterramientos medievales de tumbas de lajas, enterramientos en fosa de época moderna y osarios". Los arqueólogos tendrán que desmontar estas zonas y un muro que "afectan a los restos romanos a pesar de la buena conservación de estos vestigios".
Más adelante se seguirá acotando el yacimiento que parece que puede alcanzar toda la parte de la casa del cura y la iglesia junto a la que se halló la zona termal del asentamiento romano. Entonces se decidirá si se explota turísticamente.

10 de julio de 2005

Asturias

La Carisa: la otra Galia

http://servicios.elcomerciodigital.com/pg050710/prensa/noticias/Sociedad/200507/10/GIJ-SOC-127.html



Monte Curriechos fue uno de los escenarios bélicos más sobrecogedores y sorprendentes de la antigüedad, símbolo de la resistencia de los ástures contra la invasión romana
RUBÉN ESPINIELLA/GIJÓN

El yacimiento de La Carisa, situado entre los concejos de Aller y Lena, está llamado a figurar entre los más sobresalientes de nuestro mundo antiguo, entre otras cosas, porque sus vestigios han obligado a revisar el conocimiento que tenemos de la historia de Asturias y de su integración en el mundo romano.

Gracias a los trabajos de excavación llevados a cabo en los últimos a?os por los arqueólogos Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra, brillantemente plasmados en el libro 'La Carisa: ástures y romanos frente a frente', que acaba de editar Cajastur, se sabe que allí tuvo lugar la primera batalla entre las tropas romanas, «enviadas por Octavio Augusto para culminar la conquista de Hispania», y las tribus ástures, «magníficas conocedoras del terreno y compuestas en su mayor parte por infantes ligeros que empleaban procedimientos propios de la guerra de guerrillas». Y, lo que es más importante, que aquellos pobladores indígenas ofrecieron una fuerte resistencia -equiparable a la desplegada en la Galia vecina- en un vano intento por frenar la invasión de la todopoderosa Roma.

De aquella campa?a, conocida como 'Bellum Asturicum' o 'Guerra de los ástures', poco o nada se sabía de su desenlace, ya que hasta entonces se carecía de testimonios que constatasen que la conquista de la actual Asturias por los romanos había tenido lugar por medio de las armas.

El mismísimo Jovellanos llegaría a sugerir una conquista por vía de acuerdos con los ástures trasmontanos, puesto que Roma solía fomentar esas negociaciones con los pueblos indígenas para facilitar la imposición de su dominio. Sin embargo, en los últimos a?os del siglo XX y a raíz de la cascada de hallazgos arqueológicos -primero en Cantabria y luego en Asturias, en concreto, en el teatro bélico de La Carisa-, se ha modificado el conocimiento de esas guerras y se ha concluido que el sometimiento al ejército invasor se produjo tras una serie de batallas, la primera de las cuales tendría lugar en torno al a?o 29 antes de Cristo.

El escenario bélico

A partir de las informaciones arqueológicas obtenidas en los trabajos de excavación llevados a cabo en las campa?as de 2003 y 2004 se ha podido hacer una reconstrucción de los hechos. En ella, el ejército romano tendría como misión alcanzar el mar Cantábrico y asegurar las comunicaciones entre la Meseta y la costa. El asentamiento del pico Curriechos, situado a 1.728 metros de altitud y adonde Roma había enviado 5.000 legionarios para invadir el territorio ástur, podría ser uno de los destacamentos que aseguraría y apoyaría en época estival el tránsito de fuerzas procedentes de las tierras leonesas.

Por su parte, los ástures, precisamente ante la amenaza romana, habrían fortificado los accesos a las tierras trasmontanas en un lugar próximo, conocido como El Homón de Faro, con el propósito de repeler la invasión. Ésta probablemente se produciría una vez dominada la Meseta. Como los pasos estarían fuertemente cubiertos y defendidos, los romanos seguramente mejorarían y utilizarían rutas secundarias -entre ellas, la vía Carisa- para evitar emboscadas, asegurar las comunicaciones por otras vías alternativas y cubrir los flancos de las principales.

Se estima que el desenlace final llegó cuando la barrera ástur fue rebasada en un ataque acometido por los flancos o la retaguardia, en apariencia más vulnerable que la barrera frontal.

Fue, según los expertos, una guerra especializada de monta?a en la que fueron fundamentales los recursos estratégicos.

Los antecedentes

El comandante de artillería Elías García-Tu?ón y Quirós, en un folleto publicado en 1858 con el título 'Memoria sobre las guerras que los romanos hicieron en Asturias', brindaba ya pistas reveladoras acerca de la importancia de los vestigios arqueológicos presentes en La Carisa.

Posteriormente, en concreto el 26 de febrero de 1976, en una conferencia ofrecida en el antiguo Ateneo Oviedo, José Manuel González Fernández-Valles, a quien tanto debe el conocimiento de la romanización en Asturias, incorporaría una nueva vía romana al repertorio de las ya inventariadas en la región: la vía Carisa.

En octubre de 2001, miembros de la Asociación de Amigos de La Carisa darían cuenta de que aquello no era un simple poblado, sino «uno de los asentamientos militares romanos mejor conservados de Europa».

EL YACIMIENTO

En La Carisa tuvo lugar la primera batalla entre romanos y ástures, la 'Bellum Asturicum', hacia el a?o 29 antes de Cristo.

El enclave, situado entre Aller y Lena, a 1.728 de altitud, comprende el campamento romano del monte Curriechos, la fortificación ástur de El Homón de Faro y la vía Carisa, construida para invadir Asturias.

El primero en dar cuenta de la existencia de este yacimiento fue el comandante de artillería Elías Tu?ón y Quirós en 1858.

La vía Carisa fue descubierta en 1970 por José Manuel González Fernández-Valles y dada a conocer por él mismo seis a?os después.