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13 de agosto de 2009

Gijón - Asturias

Arqueólogos descubren un sillón romano del siglo V en Gijón, en las excavaciones del antiguo convento de las Agustinas

http://www.europapress.es/asturias/noticia-arqueologos-descubren-sillon-romano-siglo-gijon-excavaciones-antiguo-convento-agustinas-20090813160257.html

El concejal de cultura, Justo Vilabrille, anunció hoy que se ha descubierto una silla romana que data del período entre el siglo IV y V después de Cristo, la primera que aparece completa en España. Se trata de un hallazgo "excepcional" tras las excavaciones en el viejo edificio del convento de las Agustinas, ya concluidas.

En declaraciones durante una rueda de prensa, Justo Vilabrille, ha señalado que el equipo de arqueólogos dirigidos por Carmen Fernández Ochoa, ha desenterrado además mobiliario de cocina hecha de madera, y esqueletos de animales. Los hallazgos se han producido durante la tercera fase y última fase de excavaciones, en el interior del antiguo depósito que surtía de agua la ciudad.

Vilabrille anunció que el sillón romano y el resto de materiales encontrados pasarán a formar parte del futuro museo de Gijón, que según explicó el concejal requerirá 10 años de trabajo y "tendrá un coste económico muy elevado". No obstante, será "el equipamiento más emblemático e importante que tendrá esta ciudad", dijo.

El edil apuntó además la buena conservación de los materiales encontrados. En estos momentos, están siendo analizados debido a la necesidad de "tratamiento urgente para que la madera no sufra", explicó Vilabrille.

Carmen Fernández Ochoa insistió en la excepcionalidad de los descubrimientos, ya que es un panorama "único" en la península Ibérica. Además, Ocho afirmó que es la primera vez que "encontramos el uso de mobiliario de madera".

La directora del equipo de arqueólogos aseguró que estas piezas no sólo son parte de la civilización romana, sino que conforman "una comprensión de la Historia". Por último, valoró la excavación de los expertos en sedimentología, que ha sido, dijo, "completa".

13 de junio de 2009

Gijón - Asturias

Las termas romanas del Campo Valdés

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009061300_67_767999__Mas-Gijon-termas-romanas-Campo-Valdes

En marzo de 1903 se produjo, de un modo fortuito, uno de los acontecimientos más gozosos de la historia reciente de la ciudad, el hallazgo, bajo el suelo del Campo Valdés, de unas termas públicas de época romana. En efecto, la construcción de una alcantarilla frente a la iglesia parroquial de San Pedro fue el azaroso suceso que puso al descubierto este espacio termal, como es sabido, hoy convertido en un yacimiento-museo de gran interés y tirón turístico.

Ante la gran expectación que causó el descubrimiento entre el pueblo de Gijón, las excavaciones fueron dirigidas por Calixto Alvargonzález Landeau, a quien se considera el autor material e intelectual del descubrimiento, si bien el honor y la gloria del mismo, así como el interés y la preocupación por documentar científicamente los restos romanos encontrados, también recayó sobre los hombros del erudito e historiador Julio Somoza y del político e historiador aficionado Juan Alvargonzález y Alvargonzález.

El descubridor de las termas romanas del Campo Valdés, Calixto Alvargonzález (Gijón 1854-1910), fue todo un personaje en el Gijón finisecular: ingeniero químico formado en los Estados Unidos, fundador y director del diario «El Comercio», consignatario de buques, apagadorista acérrimo, presidente de la Compañía de Tranvías, gastrónomo reconocido, destacado dibujante y pintor, viajero infatigable, arqueólogo aficionado, fueron algunos los cargos y cualidades que distinguieron a este conspicuo gijonés.

Bajo la dirección de Calixto Alvargonzález parte del subsuelo del Campo Valdés fue reconocido, apareciendo, entre otros, los restos de un magnífico hipocausto. Alvargonzález planificó con minuciosidad el trabajo y los resultados fueron recogidos en una monografía que destaca para la época por su rigor y carácter científico. Como confirmó el propio autor, desde el mismo día en que los restos fueron visibles, diariamente se tomaban notas detalladas y medidas de lo descubierto, llevándolas a un plano a escala, que, además de organizar los hallazgos, le permitió ordenar el reconocimiento de un modo sistemático.

La competencia de Alvargonzález le llevó a rodearse, en palabras de Julio Somoza, de una copiosa y autorizada documentación, especialmente las obras de un arqueólogo alemán llamado Hübner, que le sirvieron de modelo. No contento con lo que encontró en los libros, Calixto Alvargonzález, hombre de posibles y de inquietudes culturales, decidió ver con sus propios ojos los restos de la cultura romana, y no dudó en viajar a Italia para conocer los restos arqueológicos y así poder comparar con lo que estaba encontrando en el campo de la iglesia de San Pedro.

En 1906, tras tres años de excavaciones, Alvargonzález escribió la citada monografía, si bien la misma no vio la luz hasta 1965, gracias al esfuerzo del Consistorio local y del cronista oficial de la villa, el periodista Joaquín Alonso Bonet, quien preparó el texto que sirve de prólogo a la obra.

La monografía propiamente dicha comienza con el estudio de los materiales que formaban parte de las obras encontradas, y que básicamente eran morteros, hormigones, piedra, ladrillos y tejas. Asombró a Alvargonzález la calidad de la cal utilizada, tanto en los morteros y enfoscados como en los hormigones. Son frecuentes las alusiones a los restos arqueológicos que el autor vio en el extranjero, como cuando explica por qué en la fabricación de los morteros no se empleó arena de la cercana playa de San Lorenzo y sí la del arenal del Arbeyal, en Jove, atribuyendo esta circunstancia a la costumbre romana de fabricar los morteros con arenas gruesas, tal y como él mismo había comprobado en las ruinas de Pompeya.

Tras analizar los materiales, se detiene en el estudio de la construcción, dando cuenta de las características de las paredes, enfoscados, pavimentos, puertas, del sistema de calefacción y los baños. Los últimos apartados de la monografía los dedica al análisis de los edificios y de los objetos hallados (cerámicas, barros saguntinos, barros modernos, objetos de bronce, objetos de hierro, restos de animales, objetos de piedra, etcétera).

La parte más sorprendente de la monografía escrita por Calixto Alvargonzález es, sin duda, la parte gráfica, que en forma de apéndice cierra el trabajo. Calixto Alvargonzález fue un hombre muy dotado para el dibujo y la pintura, y esta circunstancia quedó reflejada en las treinta y ocho láminas, en las que se recogen con toda fidelidad los materiales encontrados bajo el suelo del venerable Campo Valdés.

14 de marzo de 2009

Asturias

«Asturias debe defender sus derechos en la Vía de la Plata y su pasado romano»

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090314/cultura/asturias-debe-defender-derechos-20090314.html

La consejera de Cultura contesta al alcalde de Astorga recordando que hay «importantes evidencias e importantes documentos sobre el ramal trasmontano

La consejera de Cultura asturiana, Mercedes Álvarez, quería mantenerse a margen de la polémica abierta entre Asturias y Astorga sobre la Vía de la Plata, a la que ha puesto voz el alcalde de la localidad maragata. Pero al observar que, lejos de desinflarse, el debate crece (no hay más que contabilizar el número de comentarios en la edición digital de EL COMERCIO), ayer hizo un alto en el camino en su visita a Alemania para contestar al edil que no admite la vinculación asturiana con la antiquísima ruta histórica. «Asturias debe defender sus derechos en la Vía de la Plata y por encima de todo su pasado romano», manifiesta Mercedes Álvarez, aludiendo al hecho de que Alonso Perandones no sólo quiere mantener el trazado de la ruta exclusivamente de Mérida a Astorga, sino que, además, pone en duda la importancia de la presencia romana en este Norte.
Las mayores evidencias
«Cómo se puede decir eso, cuando todo el Principado de Asturias está sembrado de yacimientos romanos. Qué mayor evidencia puede haber que esa. Son sus perfectas huellas. Se trata, además, de yacimientos muy respetables, que han arrojado trascendental información sobre nuestros orígenes», añade la responsable de Cultura, quien trata de calificar la polémica, pero advierte que «no es posible. No sé cómo llamar a ésto que está haciendo el alcalde de Astorga, quien, por otro lado, creo que no ha sabido guardar las formas».
Para la consejera de Cultura no hay mejor manera de zanjar esta polémica que acudir a las «muchas fuentes antiguas que documentan a la perfección el ramal trasmontano», como se conoce al tramo de la vieja ruta romana que une Astorga con Asturias.
Una unión para Álvarez no sólo cierta, sino también absolutamente lógica, ya que, como advierte, «los romanos no hacían caminos estancos». Es decir, que sus calzadas no se paralizaban en un punto, sino que trataban de seguir comunicación siempre hacia adelante, lo que, según todos los indicios hicieron no sólo poniendo la mirada en el mar de Gijón, sino también en el de Lugo.
Cabe recordar que Alonso Perandones no niega la existencia de este ramal. Lo que rechaza es su denominación de Vía o Ruta de la Plata, que, según él es título que sólo se puede dar a la calzada romana que unió en el pasado las tierras de Astorga con las de Mérida.

25 de febrero de 2009

Oviedo

Estrada: «El área de la romanización de Oviedo no es sustancialmente distinta de la de Gijón»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009022500_31_729589__Oviedo-Estrada-area-romanizacion-Oviedo-sustancialmente-distinta-Gijon

Un análisis del mortero que une las losas de la fuente de Foncalada será clave para aclarar el origen de la ciudad
La plaza de la Catedral es, para el arqueólogo, la localización que ofrece mayores posibilidades para excavar

«No veo diferencias sustanciales entre el área de distribución de los restos del asentamiento romano en Gijón y la que se sitúa en torno al núcleo histórico ovetense». Rogelio Estrada, arqueólogo responsable de las excavaciones en los terrenos del futuro Museo de Bellas Artes, en los que se encontró una fuente romana que hizo dudar de las teorías oficiales sobre el nacimiento de la ciudad, defiende el origen romano de la capital del Principado. Y lo hace comparando los lugares de la ciudad donde se han encontrado restos de romanización con el área de Veranes, en Gijón.

Durante su intervención en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, Estrada hizo un recorrido por las huellas romanas fuera del casco antiguo de la ciudad. Primero, en Fitoria, en la zona conocida como La Cogolla, probablemente parte del viario que iría hacia Llanera. «Allí se encontraron monedas de Augusto y materiales de construcción romanos», vinculados con el modelo viario. De ahí, a la villa de Liño y Santa María del Naranco, donde aparecieron dos lápidas romanas, «posiblemente de un edificio anterior».

La siguiente parada, Paraxuga, una «torre de control de la vía que iría del núcleo ovetense a los valles del Trubia pasando por Siones». Otro de los puntos sería la zona de San Pedro de los Arcos, donde, según Estrada, hay «fragmentos de indudable filiación romana». En el mapa también pueden apreciarse localizaciones en Villarmosén, Paredes o Morente.

En este viaje al pasado romano de Oviedo, la fuente de Foncalada cobra una fuerza especial. «Tiene una tipología de construcción marcadamente romana, y a día de hoy no tenemos ninguna otra fuente romana de estas características en Asturias», subrayó Estrada. Por eso, la extracción de muestras del mortero que une las piedras que dan forma a la fuente, una de las joyas de la capital, parece clave a la hora de desvelar el origen de la ciudad. «A partir de ahí, podremos hablar en otros términos», aseguró, «porque, aunque los bloques están rebajados por la erosión, el mortero sobresale». Algo que hace pensar que viene de una época más antigua. «Sólo se podrá contrastar con el carbono 14».

Lo que sigue siendo una incógnita a la vista de estos hallazgos arqueológicos es qué función habría tenido Oviedo. «Una villa no es», adelanta Estrada. Las pesquisas se centran en averiguar si los restos encontrados en la calle de la Rúa se corresponden con edificios vinculados a otros usos. Religiosos o paganos. «Los restos son escasos, pero bastante elocuentes», defiende Estrada.

Las novedades sobre la historia antigua de Oviedo comenzaron a tomar forma a finales del verano de 2008, con el descubrimiento de la fuente de la Rúa, un canal de agua de 8,30 metros de longitud que desemboca en una pieza de arenisca. La datación con carbono 14 realizada días más tarde en base al mortero hidráulico, «de tipo romano», encontrado en la estructura causó aún más sorpresa que el descubrimiento en sí, al revelar que Oviedo ya estaría habitada en época de los romanos. La prueba mostró, con un 95 por ciento de fiabilidad, que la fuente fue construida entre los años 240 y 420, y los siglos III y IV. «Cualquier huella de ocupación anterior ha sido cercenada», reconoció ayer el arqueólogo, «ya que gran parte del casco antiguo sirvió de cantera para las construcciones que se levantaron sobre él».

Días después del descubrimiento de la fuente aparecía un capitel romano labrado en mármol, y cuya procedencia se está analizando. «Su tipología remite a modelos fechados en torno a los siglos II y IV», fechas coincidentes con los resultados del carbono 14 para la fuente. «Podría incluso pertenecer al mismo monumento», señala Estrada, «ya que apareció a 18 metros de la fuente».

Una moneda, un «as» de Tiberio -que gobernó entre el año 14 y el 37- acuñado en Calahorra, fue la tercera pista que orientó un posible origen romano para Oviedo. «En todos los niveles de la romanización inicial en Asturias encontramos este tipo de moneda militar», utilizada para pagar la soldada a los legionarios.

Respecto a si sería «planteable» que en otra zona, por ejemplo la plaza de la Catedral, se conservasen restos de épocas anteriores, Estrada se mostró cauto. «Se encontrará la continuación de la necrópolis», adelantó, además de apuntar que debería haber «otra serie de restos». «Es una de las localizaciones que, a priori, ofrece mayor potencial», reconoció el arqueólogo, «pero no sabemos hasta qué cota llega el sustrato rocoso. Es algo difícil de asegurar».

«Foncalada tiene una tipología de construcción marcadamente romana»

«La tipología del capitel coincide con las fechas dadas por el carbono 14 para la fuente»

«En todos los niveles de la romanización en Asturias encontramos este tipo de moneda militar»

20 de febrero de 2009

Oviedo - Asturias

El Ministro de Cultura inaugura hoy la muestra sobre 'La Vía de la Plata' en el Museo Arqueológico de Oviedo

http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/1048227/02/09/El-Ministro-de-Cultura-inaugura-hoy-la-muestra-sobre-La-Via-de-la-Plata-en-el-Museo-Arqueologico-de-Oviedo.html

El ministro de Cultura, César Antonio Molina, visitará Asturias hoy para inaugurar la muestra 'La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos', que permitirá presentar por primera vez al público, aunque de forma parcial, el museo Arqueológico de Asturias tras las obras de ampliación. En la inauguración, a las 18.30 horas, estará acompañado por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces.

El titular de cultura aprovechará su estancia en el Principado para visitar las obras que se llevan a cabo en el Archivo Histórico, que está previsto concluyan a comienzos del próximo año, según informaciones recabadas por Europa Press.

La exposición 'La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos', organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura, con la colaboración de la Consejería de Cultura y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias, rememora esta vía histórica que fue concebida por las autoridades romanas para el control militar de la península, así como para el abastecimiento y la distribución de productos comerciales.

Enrique Cerrillo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Extremadura, y Ana Montalvo, arqueóloga de la Junta de Extremadura, son los comisarios de esta exposición concebida como un largo camino en el que el visitante recorre los territorios geográficos de las distintas Comunidades Autónomas que conforman la Vía de la Plata (Extremadura y Castilla y León), así como sus ramificaciones hacia Andalucía, Galicia y Asturias.

La muestra, que se inaugura ahora en el recién ampliado Museo Arqueológico de Asturias, recrea a través de una treintena de paneles didácticos los pormenores de las diferentes etapas que constituyen la Vía de la Plata.

Junto a ellos se exponen cerca de un centenar de piezas que ilustran las diferentes huellas que desde la protohistoria, y a lo largo de tres milenios, han depositado en los márgenes de esta calzada las distintas culturas que han transitado la Península Ibérica.

Planteada como una exposición de carácter itinerante, Oviedo será la última parada de una exhibición que también ha visitado las ciudades de Astorga, Sevilla y Orense.

24 de enero de 2009

Gijón - Asturias

Patrimonio obliga a conservar los últimos restos de la muralla hallados en Cimadevilla

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090124/gijon/patrimonio-obliga-conservar-ultimos-20090124.html

Dos años después de su aparición, el Ayuntamiento negocia con los dueños la compra de la parcela de Óscar Olavarría

En marzo de 2007, la demolición de un solar en la calle de Óscar Olavarría, en Cimadevilla, dejó al descubierto unos restos relacionados con la muralla romana de Gijón. La primera reacción fue considerar «cuantitativamente sorprendente» el hallazgo, al tratarse de un muro de 2,4 metros de ancho. Desde el principio, los expertos identificaron los vestigios como algo relacionado con la muralla romana en su parte occidental, parte precisamente en la que hasta entonces no había apenas pruebas del trazado. Ahora, casi dos años después, ya hay una decisión tomada al respecto: los restos deberán ser conservados y quedar a la vista.
Así lo ha determinado el servicio de Patrimonio del Principado de Asturias, que es el responsable de tomar las decisiones en todos estos casos. Patrimonio emitió su informe, que afecta tanto a la constructora propietaria del solar (que pensaba levantar un bloque de pisos en el lugar) como al Ayuntamiento. Así, ahora son estas dos partes las que están negociando sobre el futuro de ese suelo.
Por una parte, el Consistorio deberá adquirir esa parte del solar. En realidad, se trata de hacerse sólo con el bajo. Porque lo que indica el informe de Patrimonio es que se puede construir en el solar, pero dejando una especie de falso bajo en la que se mantengan las ruinas con un acceso. Esto no significa que vayan a ser visitables para el público, pero sí hay que garantizar que los expertos puedan acceder si así lo solicitan.
Modificar el proyecto
Por su parte, la promotora debe alcanzar ese acuerdo con el Ayuntamiento y, además, presentar un modificado del proyecto constructivo inicial, pues el bajo no será urbanizable. Esta solución es la que se ha adoptado en algunos casos más en Cimadevilla, como en otro solar de la misma calle de Óscar Olavarría y también en otro situado junto a la Torre del Reloj. De esta forma, se permite que los proyectos urbanísticos salgan adelante, pero sin esconder los vestigios romanos del Barrio Alto.
En cualquier caso, lo cierto es que durante este tiempo el solar se ha convertido en un pequeño vertedero pirata. Al parecer, el informe de Patrimonio no indicaba medidas especiales de protección, según explica el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, quien asegura también que la ruina no es «especialmente delicada». En las últimas semanas incluso se ha podido ver un inodoro abandonado en el solar, además de numerosos vasos de vidrio, pues la parcela está en plena zona de movida de la ciudad.
Estas ruinas romanas fueron halladas como consecuencia de la obligación que existe, en cualquier proyecto urbanístico que se inicie en Cimadevilla, de realizar previamente un estudio arqueológico. En aquel caso fue Cristina Arca la profesional encargada de hacerlo. El informe es siempre remitido a Patrimonio, que es el organismo que decide.
En algunos casos se ha optado por documentar los hallazgos y construir sobre ellos, si su importancia es menor. En otros, como en el caso de Óscar Olavarría, habrá que dejarlos visibles y con posibilidad de accesos.

20 de enero de 2009

Gijón - Asturias

Las excavaciones del aljibe romano de Tabacalera empezarán en febrero

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090120/gijon/excavaciones-aljibe-romano-tabacalera-20090120.html

Buscan el canal que abastecía a la ciudad
El proyecto del museo, pendiente de conocer los resultados

El Ayuntamiento de Gijón quiere sacar a la luz el sistema que abastecía de agua a la ciudad romana y para ello acometerá una tercera fase de las excavaciones arqueológicas del antiguo edificio de Tabacalera y que a mediados del año pasado sacó a la luz un aljibe que todos los expertos coinciden en situar en la época del Gijón romano. Así lo anunció ayer el concejal de Educación y Cultura, Justo Vilabrille, quien aseguró que las próximas prospecciones comentarán «a finales del mes que viene».
Para que así sea es necesario que, antes, culminen todos los trámites administrativos necesarios que, paradójicamente, han de ser resueltos por el Consistorio gijonés. El concejal indicó que «no sabemos qué se va a descubrir», pero está claro que lo que se encuentre condicionará el proyecto del futuro museo que albergará el edificio. La concejalía quiere «redactar el proyecto arquitectónico este mismo año. Podría ir más rápido o más lento, pero siempre en función de lo que aparezca en las excavaciones».
Lo que está claro es que los expertos dan gran importancia histórica al aljibe romano descubierto, pues están convencidos de que proporcionaba agua a la ciudad romana. En esta tercera fase de trabajos arqueológicos se estudiará, fundamentalmente, la parte oeste del aljibe, en busca de «la salida natural del agua para llevarla a los demás edificios». Así, la canalización romana es el objeto prioritario de los arqueólogos, que serán los mismos que acometieron los anteriores estudios, es decir, el equipo de Carmen Fernández Ochoa.
Tres meses
Justo Vilabrille aseguró que «esperamos que las excavaciones duren unos tres meses. Será a partir de entonces cuando tomemos la decisión de cómo se va a exponer el aljibe a los ciudadanos. Además, también hay que tener en cuenta los objetos que se encontraron entre el lodo en el interior del aljibe y que actualmente están siendo estudiados en la Universidad Autónoma de Madrid».
No será hasta que estén tomadas esas decisiones cuando comience la redacción del plan de reforma arquitectónica de Tabacalera, pues, tal y como aseguró el concejal, «el resultado de las excavaciones lo condicionará. Por eso, tenemos que hacerlo con tranquilidad. Lo que hay que tener en cuenta es que lo que apareció y aparezca en las excavaciones enriquecerá el proyecto de Tabacalera».
Los expertos indican que esta construcción estuvo en servicio en el Gijón romano entre los siglos II y V. Se trata de una estancia rectangular de 36 metros cuadrados. El aljibe unido a las termas y a la muralla descarta, en opinión de los arqueólogos, que el asentamiento romano en la ciudad fuera de poca importancia, muy al contrario. El conjunto ahora a estudio estaría situado en el centro de la ciudad romana, mirando de frente a la puerta de la muralla.
Este aljibe aprovecharía un manantial de agua dulce para el abastecimiento a los pobladores. Cuenta con muros de mampostería, reforzados cada uno de ellos con dos contrafuertes. Los expertos creen que la estructura fue destruida en el siglo XIV, con motivo de un asedio a la ciudad.

13 de enero de 2009

Oviedo - Asturias

Mangado resalta que la primera pieza que verán los visitantes será una fuente romana

http://www.soitu.es/soitu/2009/01/13/info/1231872330_761576.html

l arquitecto navarro Patxi Mangado ha resaltado hoy que la primera pieza que verán los visitantes cuando entren en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, tras su ampliación, será la fuente romana, lo que "adquiere un valor simbólico".

Tras mantener hoy su primera reunión Mangado y la consejera de Cultura y Turismo, Mercedes Álvarez González, han visitado las obras del proyecto de ampliación del Museo y han comparecido ante los medios de comunicación.

Esta reunión se ha celebrado después de que el pasado 17 de diciembre el Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural del Principado acordase integrar en este proyecto la fuente romana localizada durante las excavaciones y que podría adelantar los primeros asentamientos humanos en la ciudad en cuatro siglos sobre la fecha de su fundación, en el año 761.

Mangado ha recalcado que la fuente estará "en el gran punto de acceso, el lugar más popular, la entrada al museo" y, aunque ha sido una casualidad, esta situación "adquiere un valor simbólico", ya que lo primero que verán los visitantes será "la pieza más histórica".

El arquitecto no ha adelantado muchos detalles sobre cómo va a integrar esta fuente en su proyecto pero ha asegurado que "estará a la vista".

No obstante, ha apuntado que la opción "más común" de acristalar la zona no le gusta ya que "transforma la textura y la calidad de la obra exhibida y ha subrayado que hay otros sistemas de protección que permiten verla sin tener que tocarla.

Ha señalado que a finales de enero se seguirán realizando las excavaciones tras los dos meses de retraso por la decisión del Pleno de Patrimonio, que espera que a finales de marzo pueda presentar las variaciones definitivas del proyecto, y que la intención es que el Museo se pueda abrir al público en el año 2011.

Mangado ha vuelto a manifestarse a favor de la integración de la fuente ya que "enriquecerá el proyecto" y ha asegurado que está más preocupado por las labores de excavación, que se "excave con seguridad", que por incluirla dentro de la ampliación.

Ha precisado que se excavará con un sistema de "micropilotaje" y luego excavando en la roca para conseguir dos subterráneos y que se tendrá que hacer un cambio en los muros de contención que han de sostener la fuente que en ningún caso provocará que tenga que ser trasladada.

Ha reconocido que la integración de este hallazgo supondrá algunos cambios como el desplazamiento del "espacioso patio interior donde está previsto colocar el retablo, que es una pieza sensacional".

19 de octubre de 2008

Oviedo - Asturias

Una moneda de 'Calagurris' confirma el origen romano de la ciudad de Oviedo


http://www.larioja.com/20081018/rioja-comarcas/moneda-calagurris-confirma-origen-20081018.html

El hallazgo de este bronce, del siglo I, ha llevado a reconsiderar las raíces medievales de la capital asturiana

Oviedo tiene sus raíces ancladas en la época romana y no en la Edad Media, como se ha considerado hasta la fecha. El hallazgo de una moneda de la antigua 'Calagurris', en el transcurso de las excavaciones arqueológicas que en estos momentos se están llevando a cabo en el Casco Antiguo de la ciudad, atestigua el origen romano de la capital asturiana, según ha conseguido demostrar el arqueólogo que dirige la excavación, Rogelio Estrada.
La asociación Amigos de la Historia de Calahorra ha informado de este descubrimiento y explica que «si hasta ahora, los expertos atribuían a Oviedo un origen medieval en torno al siglo VIII-IX, la aparición de esta moneda calagurritana, de comienzos del siglo I, está permitiendo reconsiderar los orígenes de la ciudad».
La pieza ha sido encontrada en la calle Rúa, en la zona vieja, junto con una fuente datada en el siglo IV. En concreto ha sido descubierta en unos solares que servirán para ampliar el Museo de Bellas Artes.
En un principio, ambos restos se ponen de lado de los historiadores que desde hace varios años venían defendiendo la ampliación de la romanización de la región asturiana.
De otro lado, la asociación recuerda que «el hallazgo de monedas romanas acuñadas en Calahorra es habitual a lo largo de toda la península, pero la singularidad de la encontrada en Oviedo se debe al confirmar la presencia romana en el solar donde siglos más tarde se levantara la sede del Reino Astur».
La moneda corresponde un As de bronce, acuñado durante el reinado del emperador Tiberio. En ella figuran los dunviros 'Sparso' y 'Saturnino'. Recoge Amigos de la Historia que, según la doctora María Ruiz Trapero, experta en numismática, esta moneda «fue una de las de mayor tirada de las acuñaciones romanas llevadas a cabo en 'Calagurris', con los emperadores Augusto y Tiberio». Los descubridores del bronce apuntan que procede del pago a las tropas del Imperio que se encontraban en el península.
Gran repercusión
La repercusión que en ámbitos científicos y académicos ha tenido esta noticia, en cuanto al origen de un municipio que se presuponía medieval, «lleva a la conclusión de que cualquier hallazgo arqueológico, por minúsculo que sea, puede revolucionar el conocimiento y obligar a rescribir la historia de cualquier lugar», explica el colectivo en un comunicado. Sería en definitiva un ejemplo más de cómo unos pequeños restos del pasado pueden cambiar la historia.




En el foro Impromano de Yahoogroups la Dra. Dª Alicia M. Canto de la U.A.M. comentó acerca de esta noticia:

Esta noticia es incomprensible. Como prácticamente de todas las grandes ciudades actuales, ya se sabía hace mucho de la existencia del Oviedo romano. Pongo sólo una muestra: los hallazgos del yacimiento de Paraxuga, en la Avda. de Julián Clavería, al O. de la ciudad, sobre los cuales se construyó la actual Facultad
de Medicina. Publicados por primera vez en 1957 (ya hace medio siglo...), dejo aquí un link consultable, un artículo de J. Bellón en el Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos de 1977 que los recuerda, expresando la hipótesis de que, por su posición estratégica, antes de ser una 'villa" estarían
en relación con la vigilancia de la calzada, en cuyo borde están (véase en
http://dialnet.unirioja.es/servlet/citart?info=link&codigo=2314537&orden=121528
(págs. 10 ss. del pdf).

En este otro sitio web, en dos artículos recientes de Alfonso Illas, se mencionan distintos hallazgos romanos de hace tiempo, en Oviedo o en su inmediato entorno (que tanto da), para seguir:

"Este largo discurso introductorio nos sirve para hacer ahora una pregunta: ¿Nunca aparecieron restos romanos en el solar del Oviedo medieval? Y la respuesta es: sí. Pero no los quisimos ver o no los supimos interpretar. Máximo y Fromestano nos vendieron tan bien la historia de su presura de un Oviedo yermo
y deshabitado, que desde siempre se consideró imposible la existencia en ese lugar de otra presencia humana anterior al siglo VIII. En el Museo Arqueológico se conservan al menos dos hermosos capiteles corintios romanos y algún fuste de columna que se supone proceden del palacio de Alfonso III, y que pudieron ser
efectivamente aprovechados para este edificio, pero que a la luz de lo que ahora conocemos pudieron ser tomados de alguna construcción romana preexistente en el mismo solar. Hay otro capitel del mismo estilo y procedencia, al parecer, en el Tabularium Artis Asturiensis. Más excepcional aún es el conocido como sarcófago de Ithacio, cuya tapa, labrada en mármol blanco, contiene diversos motivos vegetales y otros que entroncan con el mundo artístico bajorromano y cristiano de los siglos IV-V, y que se encuentra en el llamado Panteón de los Reyes de la capilla del Rey Casto, en la Catedral [...] No hubo que traerlo de ningún sitio,
muy posiblemente estaba allí al lado, junto a otros muchos restos escondidos bajo el subsuelo de la Catedral y de otros antiguos edificios, o que desaparecieron para siempre reaprovechadas sus piedras en otras vetustas
construcciones. Debemos concluir en que no hemos sido finos en la apreciación de restos evidentes que teníamos ante nuestros ojos..."
(
http://alfonsoillas.blogspot.com/2008/09/romanos-en-oviedo.html
)

Hay además en el Museo monedas de Adriano y Constantino (aunque curiosamente, serían menos indicadoras, como ésta de ahora de Calagurris, pues se les pueden caer a un simple caminante). Y luego están las dos calzadas próximas: En España, toda ciudad emplazada en un buen cruce natural de caminos, como es el caso de Oviedo, ha sido habitada desde siempre.

Parece, pues, que sería el momento de ser justos, y de reconocer el mérito de los predecesores, como los ya citados o como éste:
"En su día, las teorías de Vicente José González, cuestionando las convenciones oficialmente aceptadas por los académicos sobre el origen de Oviedo, fueron desestimadas y despreciadas como simples fantasías. El incomprendido historiador mantenía por aquel entonces que la Torre Vieja de la Catedral es anterior al
siglo VIII, porque en la zona en la que se levanta habían aparecido elementos de época romana, monedas y otros vestigios que, en su opinión, demostraban que Oviedo es anterior al siglo VIII..."
(
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090600_31_672642__Oviedo-Vicente-Jose-Gonzalez-defiende-origen-romano-vinculado-mineria
)

"Don Vicente, persona apasionada cuando defiende sus ideas, que argumenta con datos, y que es sin duda un eminente conocedor de la historia local, publicó en 1984 bajo patrocinio del Ayuntamiento de la capital el libro «El Oviedo antiguo y medieval», subtitulado «Estudio histórico-arqueológico de los orígenes y la
formación de la ciudad», en el que adelantaba la posible existencia de un Oviedo romano, muy anterior al contenido oficialista de los libros de historia al uso..."
(
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090600_31_672641__Oviedo-Falta-opinion-Vicente-Jose-Gonzalez
)

Y aún más atrás espera su turno D. José Mª Fernández Buelta, autor de las excavaciones de 1946 y ss. bajo el palacio episcopal, que publicó en "Ruinas del Oviedo primitivo", en el mismo Boletín, pero de 1948 (y seguiría en 1950 y 1951:
http://tematico.asturias.es/cultura/ridea/ConsultaBoletines/ridea.swf), que
defendía algo parecido ("es un escándalo cuando hablo de romanización"), tras hallar capiteles, basas, un sarcófago, indudablemente romanos, y unos niveles murarios con grandes zarpas, que no podían ser de los siglos VIII-IX...

En resumen, no se entiende qué "orígenes medievales" de Oviedo hay que reconsiderar en 2008, ni qué tienen estos nuevos hallazgos de "inesperados", de "vuelco a la historia" (
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090400_31_671990__Oviedo-vuelco-historia), o de revolucionarios. Incluso el famoso documento de fundación ya lo decía bien claro: que San Vicente se funda "in isto loco IAM dicto Oveto"...

Son demasiados datos, y conocidos de demasiados años, como para ignorarlos ahora. Aunque, por desgracia, la justicia hacia predecesores y pioneros es en España una 'rara avis', a veces se hace. Seamos optimistas.

Saludos.
Alicia M.Canto - UAM.

16 de octubre de 2008

Gijón - Asturias

El Ayuntamiento estudiará ahora el estado de la estructura de Tabacalera

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20081016/gijon/ayuntamiento-estudiara-ahora-estado-20081016.html

Una empresa realizará en dos meses unanálisis de los posibles problemas del edificio

Hace poco más de un mes, el edificio de la antigua Tabacalera dejaba al descubierto importantes restos arqueológicos. Nada menos que una edificación civil romana, que podría corresponder al aljibe que surtía de agua a la villa romana. Ese descubrimiento paralizó, en parte, el proyecto museístico, a la espera de la decisión de Patrimonio sobre cómo deben conservarse los hallazgos. Mientras, el Ayuntamiento va a estudiar cómo está realmente el inmueble: el estado de sus estructuras, sus posibles lesiones (fisuras, grietas, deformaciones), peso que aguantan los muros... Ese es el objetivo del contrato que realizará el Ayuntamiento, y que constará de trabajos de campo y de la redacción del informe.
La realización del estudio tendrá un presupuesto de 24.000 euros más IVA, y un plazo de ejecución de dos meses. Por el momento está abierto el plazo de presentación de ofertas, que finaliza el próximo día 29. La empresa adjudicataria deberá realizar catas en los elementos estructurales del inmueble, como los muros de carga y las vigas, así como en los forjados. Todos los trabajos serán supervisados por los técnicos de la sección de Arquitectura del Ayuntamiento.
El análisis se extenderá a todo el edificio original, es decir, al antiguo convento del siglo XVII, a su planta baja, que tiene una superficie de 2.425 metros cuadrados, incluidos los patios y la capilla, y la primera y la segunda planta, con una superficie construida de 1.700 metros cuadrados cada una. Con todo ello, se conocerán las posibilidades reales que tiene el inmueble, porque de su estado de conservación dependerán también los futuros usos que se dé a cada uno de los espacios.
Será el segundo trabajo de campo que se realice en la vieja fábrica de Cimadevilla, después de muchos meses de estudios arqueológicos. Una de las principales cuestiones ahora es saber si la estructura de Tabacalera sufre de alguna anomalía, dato importante antes de acometer cualquier reforma para su conversión en museo.

27 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

«Hubo monedas romanas en circulación hasta 1885», asegura un numismático

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008092700_31_679456__Oviedo-Hubo-monedas-romanas-circulacion-hasta-1885-asegura-numismatico

Enrique Burguet echa mano de bibliografía para repasar algunas de las anécdotas e historias que rodean a algunas monedas romanas. Según Burguet, y citando a Antonio Vives y Escudero, hasta 1885 «hubo monedas romanas circulando. Los campesinos las encontraban y las ponían en circulación. Acababan en tiendas, estancos y, sobre todo, en los cepillos de las iglesias, que acabaron por convertirse en paso obligado para los coleccionistas de la época».

¿Puede ser que la moneda de la Rúa proceda de alguno de estos cepillos o de alguna colección? «En este caso no lo creo, en otros puede ser», dice. Y prosigue con algunas curiosidades, como el as de Augusto que una agricultora encontró en Bandujo (Proaza) y que fue acuñado en Iula Traducta (Algeciras). «Demuestra que las monedas son grandes viajeras. Si hasta aquí llegó una moneda hecha en Algeciras, es normal que hayan llegado desde Calahorra», repasa, en referencia al bronce encontrado a escasos metros de la fuente de la Rúa.

Burguet prosigue analizando un caso muy estudiado. «En los tiempos de las guerras astur-cántabras hay autores que aseguran que Augusto puso en funcionamiento una ceca itinerante que viajaba con las tropas para el pago de las soldadas. Otros aseguran que las monedas con las que se pagó a los legionarios llegaban desde Lugo o Mérida. Pero sería lógico que la ceca fuera itinerante, porque cuanto más cerca de las tropas, más rápido y con más seguridad se les podía pagar», descubre Burguet.

Y este numismático sentencia: «No es nada raro que aparezcan monedas partidas a la mitad. Como había escasez, se fragmentaban convirtiéndolas en monedas de otro valor. Los romanos eran muy prácticos».

26 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

La aparición de un capitel y una moneda confirma el origen romano de Oviedo

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008092600_31_679058__Oviedo-aparicion-capitel-moneda-confirma-origen-romano-Oviedo

El trozo de columna podría pertenecer a la estructura del surtidor

Se trata de una pieza de mármol del siglo III y un as de bronce del emperador Tiberio (siglo I)

La aparición de un capitel y una moneda durante las excavaciones de los solares en los que se ampliará el Museo de Bellas Artes confirman el origen romano de Oviedo. El capitel (siglo III d. C.) y la moneda (siglo I d. C.) fueron encontrados a escasos metros de la fuente de la Rúa, cuya datación por el carbono 14 en el siglo IV desató la revisión del origen medieval de la ciudad. «Vienen a remarcar (los descubrimientos) las interpretaciones sobre la presencia romana en la zona», explicaba ayer Adolfo Rodríguez Asensio, director general de Patrimonio, durante la presentación de los hallazgos realizados por el equipo que dirige el arqueólogo Rogelio Estrada.

Según los datos aportados por Rogelio Estrada, la moneda se trata de un as de bronce de la época del emperador Tiberio (años 14-37. Fue el segundo emperador de Roma tras Augusto y coetáneo de Jesús de Nazaret) que fue acuñada en Calagurris Iulia Nassica, la actual Calahorra (La Rioja). «Es una moneda ligada a los pagos del Ejército», comentaba Estrada para añadir: «Es un pago que funcionaba en la zona del Ebro ya desde la época de Augusto». Según el arqueólogo responsable de la fructífera excavación y Rodríguez Asensio este tipo de moneda ya se encontró en La Carisa y en el castro de Llagú, arrasado por desconocidos años atrás tras una larga polémica.

Incluso Estrada apuntó que «acuñaciones parecidas se encontraron en la Campa Torres». Según expertos en numismática consultados ayer por LA NUEVA ESPAÑA, la presencia de la moneda va más allá del mero hecho de su papel económico, ya que en época imperial su presencia denota el alto nivel de romanización existente al ser utilizada como un elemento político del poder y presencia del Imperio. Ahora, entre otras cosas, queda por conocer la pervivencia en el tiempo de este tipo de monedas, ya que cada emperador romano acuñaba las suyas.

Mientras, el capitel (parte superior decorativa de una columna) es de tipo corintio y labrado en mármol blanco. «Es de una factura excelente y en un relativo buen estado de conservación. Es uno de los mejores capiteles romanos hallados en nuestra región», apuntaba Estrada. La forma del capitel lo coloca dentro de la arqueología romana típica del siglo III d. C.

El valor de ambas piezas de por sí ya es alto, sobre todo el del capitel, pero al ponerlas en relación con la fuente de la Rúa este valor se dispara, ya que apuntalan la teoría de que Oviedo ya estaba habitado antes de que los supuestos fundadores de la capital, Máximo y Fromestano, arribaran a la zona en el año 761 para la fundación de un monasterio. En principio, éstos dos últimos descubrimientos se ponen del lado de los historiadores que desde hace años vienen defendiendo la amplia romanización de la región. «Evidencian la presencia romana en la zona. Pero para valorar la entidad de esta presencia habrá que dar un tiempo a los expertos para que reflexionen», apuntaba Rogelio Estrada.

Para el arqueólogo, el nuevo descubrimiento de su equipo «supone contar con más piezas del complejo puzle histórico que en un futuro más o menos próximo definirá de qué época es el origen de la capital». Las piezas han aparecido en un yacimiento descontextualizado estratigráficamente, por lo que los responsables de la excavación no se atreven a ponerlos en relación directa con la fuente de la Rúa, datada en el siglo IV por el carbono 14. De todas formas, Estrada no descarta que el capitel, que considera que se encuentra dentro del arco cronológico del surtidor, «pertenezca a la estructura de la fuente». De ser así, el capitel formaría parte de las columnas que sustentarían del edículo que cubriría la fuente, lo que encajaría en la teoría de que el surtidor es de tipología pompeyana. La fuente podría formar parte de una villa romana.

En principio, la previsión de los responsables de las obras de ampliación del Museo de Bellas de Asturias y de los miembros de la excavación arqueológica era la de dar por concluidos los trabajos a finales de este mes. Pero ante la importancia de los descubrimientos, que están cambiando la historia oficial sobre el origen de Oviedo, los trabajos se alargarán durante el mes de octubre, tal y como confirmó ayer Adolfo Rodríguez Asensio. «No eran plazos rígidos. La excavación concluirá cuando se terminen de excavar todos los solares», afirmó el director general de Patrimonio. Así, y según Rogelio Estrada, sólo resta por excavar una quinta parte del total de la superficie, en la que se han producido algunos de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años en Oviedo.

15 de septiembre de 2008

Gijón - Asturias

Un siglo desenterrando Gigia



http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080914/gijon/siglo-desenterrando-gigia-20080914.html

Unas obras de alcantarillado en 1903 sacaron a la luz, de manera fortuita, los primeros restos de la villa romana frente a la iglesia de San Pedro

Todo comenzó con una alcantarilla, por pura casualidad. En los primeros días de marzo de 1903, en el marco de una obra de saneamiento frente a la iglesia de San Pedro, una zanja excavada en el Campo Valdés desenterraba de manera fortuita parte de una construcción antigua, que debería esperar aún muchos años para ser identificada. Eran las termas romanas, entonces descritas como unos «ladrillos canalizados en perfecto estado de conservación y que se creen romanos».
Con su hallazgo la piqueta y el azar devolvían la luz, por primera vez en muchos siglos, a parte de la villa romana de Gigia, simiente del Gijón actual y relegada sin embargo a subsistir tan sólo como cimiento de su barrio alto. Desde entonces se ha sucedido todo un siglo de exhumaciones y enterramientos que, especialmente en los últimos años, han permitido ir juntando poco a poco algunas piezas del puzzle de la historia local y redibujar el mosaico urbanístico que había pintado sobre el cerro en la era del Imperio.
Aquel día de marzo, hace 105 años, el pasado se asomaba a una ciudad descreída, que lo recibía fantasiosa y desconfiada a partes iguales. Día sí y día también las piedras atraían a decenas de curiosos, en una escena que llegó a plasmar en su obra el pintor Evaristo Valle. Apenas unos días después del hallazgo, y tras la emoción inicial por el descubrimiento, las páginas de EL COMERCIO empezaban a dudar del valor de aquellas ruinas y las relacionaba con un muro mandado construir en 1650 por Fernando Valdés, ascendiente de la familia Revillagigedo. «Si ese es todo el misterio que encierran las excavaciones, creemos que deben suspenderse los trabajos», editorializaba el diario. Nada más lejos de la realidad.
Las excavaciones continuaron y en dos meses aquellos ladrillos aislados se convirtieron en «una galería o cámara subterránea formada de columnas y capiteles (...) cubierta con meseta de igual material y asentada sobre fina arcilla». Una pieza que por primera vez el entonces teniente de alcalde, Alejandro Alvargonzález, reconocía ser «de legítimo origen romano». Las informaciones que iban aportando aquellas ruinas llevaron a los investigadores a viajar a otras ciudades europeas donde se conocía la existencia de piezas similares, si bien el desinterés general y las dudas sobre su verdadera datación acabaron por poner fin a los estudios, que incluyeron la redacción en 1906 de una amplia memoria con planos y dibujos muy completos en los que se detallaban ya los usos de las diferentes estancias de la edificación romana.
El trabajo quedó parado durante décadas, hasta que en 1989 fue retomado con la intención de revisar el estado de los restos y recuperarlos para su exhibición pública, objetivo que motivó una profunda remodelación del Campo Valdés en 1991. La campaña de excavaciones también permitió conocer la verdadera envergadura del edificio, lo que ayudó a descartar de forma definitiva que pudiera tratarse de una propiedad privada asociada a una villa, sino que respondía a una instalación de carácter público.
La muralla
Pero las termas no son el único legado romano que ha salido de su olvido fruto de la casualidad. Pese a que existían varias referencias sobre ella en documentos antiguos, las primeras piedras de la muralla que protegía la entrada a Gigia no vieron la luz hasta 1982, año en que quedaron parcialmente descubiertas a consecuencia del derribo de un edificio en la travesía de Jovellanos. Si bien la fortificación que afloró en un principio correspondía a la que había rodeado la ciudad en la era medieval, una excavación arqueológica -que contó en todo momento con gran oposición por parte del propietario de la finca- permitió desenterrar, el 28 de mayo, otras dos murallas. «Aunque su procedencia no está nada clara todavía, tampoco se descarta que una de ellas pueda ser la muralla romana que describen los historiadores y de la que hasta ahora no se tenía constancia», avanzaba entonces EL COMERCIO. Los restos, en muy buen estado de conservación, dieron un gran impulso a la investigación local, que quedó plasmado en la puesta en marcha del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas, una campaña dedicada a recuperar los restos romanos y medievales que por entonces se conocían y aventuraban en el entorno de Cimadevilla, la Campa Torres y Veranes.
Con el tiempo fue completándose el trazado de la muralla, con el hallazgo de su puerta en 1983. Pero a partir de 1989 también empezaron a surgir restos al margen de la fortificación que daban idea de la dimensión que había tenido la ciudad en su época romana, con actividades metalúrgicas (en 1989 se descubrieron varias fraguas de hierro junto a la iglesia de San Pedro, en el inicio de la avenida de La Salle) y pesqueras. Estas últimas pudieron constatarse al seguir la pista de piedra descubierta por una excavadora que trabajaba en la remodelación de la plaza del Marqués en 1991. Los restos que se recuperaron, y que finalmente fueron de nuevo enterrados, correspondían a una industria de salazones, que según los investigadores se situaba extramuros de la ciudad, junto al puerto romano.
El aljibe de Tabacalera
El último gran hallazgo de época romana, posible gracias a las prospecciones a las que obliga la catalogación de Cimadevilla como Bien de Interés Cultural (BIC), fue presentado hace apenas diez días como el que fuera el posible aljibe que surtió de agua a la ciudad hasta el siglo IV. Una pieza que aún está pendiente de una nueva fase de excavaciones que podrían ayudar a definir de manera más precisa cómo se configuraba Gijón hace más de mil quinientos años. Una ciudad, a tenor de los restos hallados, de gran importancia social y económica para los pobladores del Noroeste peninsular en la época del Imperio, en un territorio que más allá de los muros del barrio alto conservó restos del legado romano en la Campa Torres (previamente asentamiento de los astures), Veranes y Beloño, ruinas estas últimas descubiertas por el párroco del lugar y que empezaron a estudiarse ya en los años 50. A buen seguro, Gigia seguirá emergiendo.

VESTIGIOS

Termas romanas: se encontraron de forma casual en 1903 durante unas obras de saneamiento en el Campo Valdés. Pese a la desconfianza inicial sobre su valor, se llegó a constatar que eran ruinas romanas, si bien la excavación quedó abandonada hasta los años 80.

Muralla romana: vio la luz en 1982 tras el derribo de una vivienda en la travesía de Jovellanos. Su descubrimiento motivó el inicio del Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas.

Fábrica de salazones: el 5 de febrero de 1991 una excavadora desenterró los restos durante la urbanización de la plaza del Marqués. Una excavación de urgencia permitió recuperar las ruinas y estudiarlas, antes de volver a enterrarlas.

Aljibe: en 2008 las excavaciones realizadas bajo Tabacalera permitieron recuperar el gran depósito.

10 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

«Si Fruela funda la iglesia del Salvador en Oviedo es porque había ya un núcleo de poder»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008091000_31_673767__Oviedo-Fruela-funda-iglesia-Salvador-Oviedo-porque-habia-nucleo-poder

«El acta fundacional de San Vicente pudo ser escrita por los monjes contra las ansias expansionistas de la mitra»

Algo había en Oviedo que atrajo a Fruela cuando salió huyendo desde la capital del Reino, en Cangas de Onís, tras asesinar a su hermano. Algo buscaba cuando eligió para refugiarse este lugar y no otros, más próximos y con una población consolidada. El historiador Javier Fernández Conde sospecha que corría tras el respaldo de alguien poderoso, de un protector. Tal vez los monjes de San Vicente, sucesores del monasterio familiar constituido mucho antes por algún potentado romano. Hipótesis como ésta y como otras que Fernández Conde expone a lo largo de esta entrevista han recobrado fuerza con la aparición de la fuente de la Rúa y su datación en el siglo IV.

-¿Cuál es su tesis una vez conocidos los detalles del hallazgo de la Rúa y las opiniones de sus colegas?

-Hace tiempo que en los grupos de investigación «Episteme» y «Arqueología Medieval» estamos convencidos -y tenemos pruebas- de que la colina de Oviedo estaba habitada antes de la fundación de San Vicente y de que en ese poblamiento preexistente había a su vez restos de época tardorromana. Hace tiempo que muchos autores afirman lo mismo: José Manuel Fernández y González Valles, Diego Santos y antes aún, en los años cuarenta, Buelta y Hevia catalogaron elemento romanos en las excavaciones de la Cámara Santa. Eso sirvió a José Vicente García para hablar de la romanización previa.

-Pero no parece haber muchos restos de esa época.

-Hay muchos elementos romanos en Oviedo. Los hay en la Cámara Santa; en la iglesia de La Corte, donde haciendo obras apareció una pila bautismal de entre los siglos IV y V, y en la Revolución del 34, el bombardeo del monasterio de San Pelayo sacó a la luz unas columnas monumentales, ciclópeas que podrían ser romanas, tal vez un aljibe. Lo que se observa con todo esto es que en los siglos IX y X hay un poblamiento organizado y eso no se improvisa, sin olvidar el emplazamiento estratégico de lo que hoy es Oviedo, una colina, bien protegida y fácil de defender. Hay asentamientos en los alrededores, en Priañes, en Paraxuga... No parece lógico que dejaran de construir aquí, como si esto estuviera vallado y prohibido.

-Pero de ahí a decir que había una ciudad...

-No parece que hubiera una «civita» romana ni una «villa» como la de Paraxuga. Más bien me parece que podría existir un «fundus» o un «vicus», un fundo o una aldea, con un potentado que pudiera construir esa fuente y en torno a cuya residencia habría otros edificios. Lo que está claro es que Oviedo está relacionada con unas vías de comunicación potentes.

-¿Habría que reabrir las investigaciones sobre la Foncalada?

-Foncalada siempre ha sido un misterio. Esta misma mañana (la de ayer), el profesor Lorenzo Arias y yo estuvimos viendo fotos de cincuenta fuentes romanas repartidas por toda España y son prácticamente como la Foncalada y ésta podría ser una fuente tardorromana reformada luego por los reyes asturianos. Podría haber sido un lugar de culto de las aguas, también la de la Rúa... ¿Quién sabe? Lo importante es que el registro de objetos tardorromanos se está completando.

-Pero eso significa que no es un elemento prerrománico sino romano.

-La fuente podría ser tardorromana y el testero y las cruces prerrománicas.

-Algunos historiadores especulan con un santuario dedicado al agua.

-Un ninfeo o lugar de culto al agua tardorromano me parece posible. El culto al agua en Asturias parece ser muy arcaico e importante en la cultura indígena así que no hay que descartar un santuario.

-Y lo mismo podría haber ocurrido con el resto de los edificios prerrománicos.

-Es evidente que los monumentos son prerrománicos, la pregunta es si se edificaba sobre zonas edificadas anteriormente. En torno a San Miguel de Lillo se encontraron muchos elementos romanos. Lo habitual era mantener los elementos romanos de poder, reconvertidos. Los investigadores sabemos cada vez más de romanización, Barbero y Vigil insistían en las bases indígenas de Asturias, poco romanizada y poco cristianizada, que se organizan frente al Islam. Esa tesis hay que corregirla.

-¿Y la mítica resistencia de cántabros y astures frente al Imperio romano?

-En Asturias había muchos emplazamientos romanos, posiblemente también en Oviedo, y esa base romana de Oviedo aclara algunas cuestiones sobre la fundación de San Vicente y la basílica del Salvador por parte de Fruela.

-¿Por ejemplo?

-El documento fundacional de San Vicente es falso. Es una copia del siglo XII, tal vez elaborada a partir de otro documento. Que se levante San Vicente junto a un lugar romanizado tiene su interés. Isabel Torrente, especialista en monacato, y yo hemos pensado en ello. Podría ser un monasterio familiar o prebenedictino. Un grupo aldeano, de familiares, construyen una iglesia y viven en comunidad. Es lo que llamamos monasterio familiar, que se creaba para dar más cohesión a los bienes de la familia.

-¿Y cómo se produjo la transición a lo que entendemos como monasterios convencionalmente?

-El noventa por ciento de aquellos monasterios familiares terminaron convirtiéndose en parroquias, otros fueron organizándose y recibieron la orden benedictina en el siglo XI. Mercedes Bergeiro ha hecho un trabajo de investigación previo a la tesis sobre los orígenes de San Vicente. Está convencida de que el documento que recoge la fundación de San Vicente es falso, que lo escribieron los monjes para oponerse a las ansias expansionistas de la mitra.

-En definitiva, una guerra por la tierra.

-Sí, luchas de poder por el territorio. Los monjes escriben que lo han tomado por presura, que es suyo y que el Obispo no se lo puede quitar. Es curioso que hasta el siglo IX no hay noticia de ningún monasterio en San Vicente. En el siglo X el Obispo y su clero se separan del monasterio, comienzan las luchas de poder y es posible que los monjes idearan ese estratagema para defender su terreno.

-Usted también ha relacionado el asentamiento romano con la presencia de Fruela en Oviedo.

-El rey Fruela es un gran guerrero, somete a los gallegos y a los vascos, era un hombre duro, con mucho amor por los monasterios. Mata a su hermano y tiene que salir huyendo de Cangas de Onís, viene a Oviedo y funda la iglesia del Salvador. ¿Por qué? Por qué en Oviedo había un centro de poder. La marcha de Silo a Pravia es muy parecida a la de Fruela a Oviedo.

-¿Pero no es extraño que no exista ninguna alusión a un núcleo de población romano en los textos de la época?

-Las fuentes escritas son posteriores y están muy manipuladas por el obispo Don Pelayo, que era, sin lugar a dudas, un manipulador. Las crónicas de Alfonso III están muy politizadas.

-¿No son de fiar?

-Son de fiar, pero hay que interpretarlas. Averiguar por qué se falsificaron esos documentos también resulta significativo y revelador. Por ejemplo, sabemos que Alfonso III mantuvo relaciones políticas con Carlomagno, pero sus crónicas no lo recogen porque el imperio estaba en decadencia y sería un desdoro que relacionaran la monarquía asturiana con él.

-¿Hubo una labor de ocultamiento de los poderes anteriores a los monarcas asturianos?

-Es muy mítico y muy de ahora pensar que los reyes surgen de la nada. Nosotros, en nuestros grupos de investigación, damos mucha importancia a la evolución social, a cómo surgen reinos y poderes estructurados desde abajo, desde poderes más sencillos. La arqueología es una gran ayuda en ese sentido y en ese sentido Carmen Ochoa ha puesto en marcha un proyecto muy interesante.

«La Foncalada siempre ha sido un misterio. Podría ser una fuente tardorromana reformada luego por los reyes asturianos»

«Las crónicas de Alfonso III están politizadas. Averiguar por qué se falsean documentos también es revelador»

«Es muy mítico y muy de ahora pensar que los reyes surgen de la nada. Surgen desde abajo, desde poderes más sencillos»

«Los restos romanos de Oviedo muestran que en los siglos IX y X hay un poblamiento organizado y eso no se improvisa»

9 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

Borge: «Los documentos avalan que en Oviedo se cruzaban dos vías romanas»

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090900_31_673483__Oviedo-Borge-documentos-avalan-Oviedo-cruzaban-vias-romanas

Una donación de 1133 habla de una «vía antigua» junto a Foncalada, y en 1096 hay referencias a la calle Jovellanos como «calzata maiore»

Francisco Borge Cordovilla, profesor de Educación Secundaria y divulgador de la historia local, no considera «demasiado sorprendente» la datación de la fuente de Rúa en el siglo IV después de Cristo. «Hay rastros documentales que avalan la tesis de que en lo que hoy es Oviedo se cruzaban dos calzadas romanas, y las fuentes son infraestructuras viarias, como hoy pueden serlo las gasolineras. Son establecimientos de servicio para los usuarios de la vía», asegura Borge Cordovilla, que es autor de una página web de divulgación de la historia medieval de Oviedo, www.mirabiliaovetensis.com y ha publicado el estudio «Sobre los accesos y entorno de Foncalada» («Boletín del Ridea», 1993). «En la toponimia antigua aparece, en las cercanías de la Foncalada, un lugar llamado Posadiella, lo que alude a una venta o posada. En 1133, en una donación de Alfonso VII al monasterio de San Vicente, se habla de la vía antigua. Una vía que ya en el siglo XII se considera antigua, debe por lógica ser romana», asegura. Según Borge Cordovilla, «el eje hoy formado por las calles Magdalena, Cimadevilla, Rúa, el eje Norte-Sur del Oviedo primitivo, transcurre sobre una vía romana. El hallazgo de esta fuente corrobora esta hipótesis, que ya defendía Juan Uría Ríu. Se trata de la calzada que entra desde León por La Carisa y va a Gijón».

No es ésta la única calzada que a juicio de este estudioso de la historia local pasaba por Oviedo. «La calle Jovellanos puede ser otra calzada romana. Esta calle, que antaño se llamó Traslacerca, se designa en algunos documentos como "calzata maiore", lo que ofrece la misma interpretación: una calzada llamada "mayor" en ese momento histórico tiene todas las papeletas para ser una calzada romana». El cruce entre ambas vías estaría, según estima este investigador, en donde hoy la calle Jovellanos se une con San Juan.

«Los documentos, y al parecer las evidencias arqueológicas, apuntan a que Oviedo estaba a la orilla de un cruce de caminos. La Foncalada, desde esa óptica y a falta de pruebas físicas, tiene muchas posibilidades de ser una cristianización de una construcción anterior, no sabemos qué: un establecimiento de baños, o un santuario pagano, o ambas cosas a un tiempo», añade Francisco Borge Cordovilla, que destaca las tesis del arqueólogo César García de Castro, que apunta a que la leyenda grabada en la piedra del monumento podría ser, más que un lema del reinado de Alfonso III, -como ha venido interpretando la historiografía oficial para datar el monumento-, un intento de exorcizar al edificio para librarlo de posibles maldiciones. «La misma Cruz de la Victoria que acompaña el famoso lema -en castellano, «este signo protege al piadoso, este signo vence a los enemigos»- aparece en las pinturas de Santullano, que está datada en el reinado de Alfonso II», argumenta Borge Cordovilla.

Y si se da por buena la hipótesis de que la Foncalada, como su «hermana» hallada en Rúa, es romana, ¿qué era? «Hay que excavar más, y hay posibilidades para hacer una excavación arqueológica en la zona hoy ajardinada que ha dejado el edificio que se expropió, o cuando se desaloje y expropie el otro edificio, situado al este de la fuente, que determinará dónde acaba el estanque. Con lo que sabemos hoy, viendo el estanque y el edículo (edificio o templete de la fuente), podría ser parte de un balneario, en concreto el frigidarium, el baño frío. Al lado, según los paralelismos que quedan en otros restos romanos, tendría que haberse alzado un establecimiento de baños calientes». En su opinión, si las dos fuentes son de la misma época, podría haber habido en lo que hoy es Oviedo «un poblamiento romano denso, pero sin llegar a ser una ciudad. La colina de Oviedo ofrece agua, la posibilidad de una cierta defensa, se encuentra seguramente en un cruce de calzadas, se han hallado restos de villas romanas. Si hay villas, la economía no era meramente de subsistencia, tendría que haber cierta riqueza. Y la sociedad romana se organizaba en señores y clientes, patronos y patrocinados. Teniendo en cuenta además que la mayor romanización del Occidente se da en el Bajo Imperio, a raíz de la división provincial de Caracalla y las reformas de Diocleciano, queda poco por decir».

Borge Cordovilla defiende al historiador Vicente José González, que ya en los noventa habló de la romanización de Oviedo. «Aunque no estoy de acuerdo con todas sus conclusiones, no se le ha dado toda la importancia que merece», concluye.

«Pudo haber existido un poblamiento romano denso, sin llegar a una ciudad, crecido en un cruce de caminos»

Francisco Borge Cordovilla

Profesor e investigador



RECTIFICACION:


Francisco Borge Cordovilla, ha puntualizado en el foro de Nova Roma Hispania que la web citada en el articulo está mal escrita y que la dirección correcta es www.mirabiliaovetensia.com

8 de septiembre de 2008

Oviedo - Asturias

¿Qué cambia en la historia de Oviedo la fuente de la Rúa? (y II)

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090800_31_673225__Oviedo-cambia-historia-Oviedo-fuente

En un momento indeterminado, unos primeros habitantes se instalaron en el solar de lo que fue el Oviedo medieval, y esa primera presencia se mantuvo de forma ininterrumpida hasta consolidar un poblamiento estable, cuyas características urbanas desconocemos totalmente. El hallazgo de la fuente de la Rúa nos viene a decir que eso se produjo, al menos, en el siglo IV de nuestra era.

La entidad del hallazgo, una fuente con cierto carácter monumental, invita a pensar que no fue construida en un descampado, sino que en su entorno había una cierta población que demandaba el servicio que ella prestaba, ya fuera el mero aprovisionamiento de agua o una función religiosa como posible «ninfeo». Vamos a tratar de aclarar mínimamente lo que significa esta palabra, que en estos días se ha repetido más de una vez en boca de arqueólogos e historiadores, pero que para el público en general, incluso para los más ilustrados, es posible que no diga mucho. Un «ninfeo» era un lugar natural o artificial donde existía una fuente y en el que se podía recibir a través del agua las benéficas influencias de las Ninfas. Había «ninfeos» en rincones naturales, como las cuevas, y otros construidos en ciudades, imitando en cierto modo las formas naturales por medio de cúpulas y bóvedas de cañón, como la de la Foncalada, y fuentes adornadas incluso con mosaicos y estatuas, y varios estanques. Nuestras Xanas y fuentes de las Xanas, serían la versión asturianizada de las Ninfas y los «ninfeos».

Que una fuente romana, de mayor o menor monumentalidad, existiera en el solar de Oviedo no nos permite suponer que la población que allí hubiera fuera de una gran magnitud. Podía, en algún caso, pertenecer a una villa más o menos lujosa, pero aislada, sin más población que la del señor y su familia, y los sirvientes domésticos y rurales del establecimiento. Pero la posibilidad de que también la fuente de la Foncalada sea en realidad de la misma época romana abre todo un campo de posibilidades explicativas. La Foncalada, calificada hasta ahora como la única construcción de época altomedieval dedicada a fines públicos que se conoce en España, siempre tuvo una serie de elementos que la separaban del resto de las construcciones del arte asturiano, nombre que cada vez tiene más sentido, y no el de Prerrománico. El edículo de la Foncalada está enteramente construido en sillares de piedra, incluso las dovelas que forman su bóveda de cañón. A su parentesco con otras construcciones similares romanas ya se han hecho muchas referencias. En realidad, el elemento que hasta ahora ha servido para su adscripción al período del Reino de Asturias es la presencia de la conocida como Cruz de la Victoria, con las letras alfa y omega, que corona su frontón triangular, y los restos de la inscripción «Hoc signo tvetvr pivs. Hoc signo vincitvr inimicvs» y «Signvm salutis...», habitual en otras construcciones del reinado de Alfonso III. Pero tales elementos, está claro, pudieron ser añadidos en los siglo VIII o IX a una fuente y edículo ya existentes, para cristianizarla, como se hizo con otros muchos monumentos de carácter pagano.

Aceptada como hipótesis, a la espera que la datación por carbono 14 pueda aclarar definitivamente el tema, que la Foncalada es romana, se ampliaría notablemente el área de extensión de ese primitivo Oviedo romano, lo que nos obligaría a pensar en un tipo de poblamiento de mayor entidad que una simple villa.

Oviedo está emplazado en un cruce natural de caminos, Norte-Sur y Este-Oeste. Ya hablamos antes de la vía que, con dirección Sur-Norte, unía Asturica Augusta (Astorga), la capital del conventus Asturum, y también Legio (León), con Lucus Asturum. Pero también por el entorno de Oviedo debía de cruzar otra vía que enlazaba con el Oriente, aprovechando el pasillo natural que brindaba la llamada por los geólogos depresión mesoterciaria, que se extiende más o menos desde Grado a Cangas de Onís, sin apenas ninguna pendiente. Para servir a esa vía se habría construido el puente de Colloto, en las inmediaciones de Oviedo. Examinado bajo esa consideración de cruce de caminos o de vías romanas, se podría pensar que el Oviedo romano del siglo IV hubiera sido lo que se denomina un «vicus viarii», una aglomeración urbana tejida en torno a ese cruce de caminos, sin formar un centro agrupado densamente, sino con diversos establecimientos dispersos a lo largo de las vías. Una calificación similar fue propuesta por Carmen Fernández Ochoa y otras arqueólogas que excavaron a principios de los años noventa en el área de la antigua iglesia de Santa María de Lugo (Llanera), donde también se daba otra encrucijada de caminos, entre la vía Norte-Sur ya descrita, que proseguía hacia Gijón, y otra que se dirigía hacia el Oeste, a la ciudad de Lucus Augusti (Lugo de Galicia).

Por otra parte, Carmen Fernández Ochoa viene insistiendo en los últimos años en la importancia del enclave urbano de Gijón en la bajorromanidad. Numerosos restos arqueológicos confirman esa opinión y el reciente hallazgo bajo el claustro del antiguo convento de las Recoletas-Fábrica de Tabacos reafirma lo ya supuesto. Gijón desempeñaría un importante papel, junto con Asturica Augusta, en la parte astur, en esos siglos del final del Imperio romano, en el mantenimiento de la llamada «via annonaria», por la que se aprovisionaba a las legiones romanas que luchaban en el limes (frontera militar) germano, en un pulso mantenido durante siglos y que al final terminaría con la entrada o invasión de los llamados pueblos bárbaros.

Todo lo anterior es pura hipótesis, pero desde luego va siendo hora de que los historiadores revisen sus ideas sobre la historia de Asturias en los siglos de transición entre el mundo antiguo y el medieval. Porque, pese a todo lo que se viene descubriendo, sigue todavía latente la idea de que los astures eran un pueblo muy bárbaro y atrasado, según la descripción que de ellos hizo el geógrafo griego contemporáneo de la conquista, Estrabón, y que, pese a que fueron conquistados, la romanización no pasó de ser un barniz superficial. Claudio Sánchez Albornoz, en su notable historia del Reino de Asturias, calificó a los asturianos que poblaban la zona donde se produjo el levantamiento contra los árabes como «bravos montañeses mal romanizados y peor sometidos a los godos». Y no hace tanto tiempo que los profesores Barbero y Vigil sostuvieron con gran aceptación la tesis de que en la zona limítrofe entre cántabros y astures, articulada en torno a Covadonga y Cangas de Onís, se había formado un poder autónomo que fue el primero que se levantó contra la invasión musulmana. O, para no insistir en lo mismo, la obstinación de muchos historiadores, incluso asturianos, en negar al primer rey, Pelayo, su naturaleza asturiana.

El conocimiento cada vez mayor del período romano y de los oscuros siglos siguientes debe hacer cambiar muchas de las cosas que se han escrito sobre la historia del Reino de Asturias.

Pero volvamos ahora al segundo punto que planteábamos al final de la anterior entrega de este artículo, el referido a la instalación en Oviedo del «solio del trono», es decir, al momento en que Oviedo se convirtió en sede de la corte y asiento del trono, reinando Alfonso II. Ningún documento ni crónica concretan ese momento. La crónica de Alfonso III, en sus dos versiones, rotense y a Sebastián, dice que Alfonso II «fue el primero que estableció en Oviedo el trono del reino», en año que no precisan. Y una denominada «Nómina de los Reyes Católicos leoneses» que acompaña a la crónica albeldense dice que Alfonso el Casto «fundó Oviedo».

Antes que en Oviedo, la Corte había estado en Pravia, donde la asentó Silo, según referencia aportada esta vez por la crónica albeldense. Pravia está en el medio de una zona donde son muy abundantes los restos de la presencia romana, algunos de los cuales todavía alcanzó a ver Juan Antonio Bances y Valdés a comienzos del siglo XIX, e hizo de ellos una memorable descripción titulada «Noticias históricas del concejo de Pravia», que fue publicada por la Academia de la Historia un siglo después, en 1911. Pravia, por otra parte, es muy posible que haya sido la Flavionavia que citan las fuentes romanas.

Cuando Alfonso II, que había desempeñado un destacado papel en la corte de Silo en Pravia, accedió al trono y decidió trasladar éste a Oviedo, su decisión sólo podía tener como fundamento, por lo que hasta ahora sabíamos, el cariño que a ese lugar tuviera por haber nacido en él. Fuera de motivos sentimentales, tal decisión siempre resultó un tanto extraña, ya que parecía ilógico elegir como sede de la Corte un lugar casi deshabitado y desprovisto de toda infraestructura, cuando existía no muy lejos una población como Gijón, que, por lo que hoy sabemos, estaba dotada de unas muy sólidas murallas y numerosas edificaciones que podían servir de asiento sin ningún esfuerzo a la Corte de Alfonso II.

Está claro que no sabemos casi nada de lo que era y había en Oviedo a fines del siglo VIII, cuando Alfonso II accede al trono. Pero, desde luego, no debía de ser un lugar casi yermo, en el que sólo se alzaban una iglesia dedicada a San Salvador y un pequeño oratorio dedicado a San Vicente, con muy pocas construcciones anexas. Tenemos que pensar que había mucho más, aunque buena parte de ello debió de resultar muy dañado tras las incursiones que sobre Oviedo hicieron los hermanos Ibn Mugait, reinando en Córdoba Hixem I. Y ahora volvemos al tema de cuándo se instaló la Corte en Oviedo. Ya dijimos que ningún documento ni crónica señalan año alguno, y, desde luego, no fue el de 812. Pero podemos pensar con bastante fundamento que Alfonso II se instaló en Oviedo ya desde el comienzo de su reinado. Los citados hermanos Ibn Mugait dirigieron sus campañas estivales de 794 y 795, lógicamente, contra la capital del Reino, Oviedo, porque allí esperaban encontrar al rey asturiano, y consecuencia de ello fue la destrucción, al menos, de la iglesia de San Salvador fundada por Fruela, y suponemos que de buena parte de lo que sería entonces la capital del Reino.

Alfonso II, según cuentan todas las crónicas, llevó a cabo en Oviedo una importante labor constructora, al menos en lo que se refiere al núcleo articulado en torno a la actual catedral, donde levantó de nuevo la iglesia dedicada a San Salvador, otra en honor de Santa María y una tercera a la memoria del mártir San Tirso. Según la crónica albeldense, «todas estas casas del señor las adornó con arcas y con columnas de mármol, y con oro y plata, con la mayor diligencia y, junto con los regios palacios, las decoró con diversas pinturas». Y también edificó fuera de Oviedo, como cuenta la crónica de Alfonso III, «distante del palacio casi un estadio, una iglesia en memoria de San Julián Mártir, poniendo alrededor, aquí y allá, dos altares decorados con admirable ornato. Mas también los palacios reales, los baños, los comedores y estancias y cuarteles, los construyó hermosos, y todos los servicios del Reino los hizo de lo más bello».

Las crónicas dan cuenta de las más admirables construcciones de Alfonso II, las realizadas en piedra, pero el Oviedo de entonces debía de ser mucho más y, a lo que parece, no había nacido de la nada. Los monjes de San Vicente para defender su parcela inventaron una bella historia, pero qué lejos de la verdad parece ahora. Oviedo ya no tiene fecha fija de fundación, el año 761, sino un pasado mucho más lejano e interesante que esperemos se pueda perfilar en los próximos años.

7 de septiembre de 2008

Gijón - Asturias

El Ayuntamiento estudia la exposición museística del hallazgo romano de la Fábrica de Tabacos

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_35_672972__Gijon-Ayuntamiento-estudia-exposicion-museistica-hallazgo-romano-Fabrica-Tabacos

Los expertos que asesoran a la Alcaldesa atribuyen una «importancia máxima» al nuevo aljibe

Las opiniones son unánimes. Los expertos coinciden en señalar que los restos arqueológicos encontrados en el barrio de Cimadevilla son «fundamentales» y ayudan a reconstruir el pasado romano de la ciudad. El equipo arqueológico, dirigido por Carmen Fernández Ochoa, ha revelado una gran construcción civil a la que se atribuye la función de captar agua subterránea para ser usada en la ciudad romana gijonesa. Bajo el edificio de Tabacalera se ha encontrado un depósito de 36 metros cuadrados que ha obligado a parar las obras de reconstrucción del edificio. Un hallazgo definido por la propia arqueóloga como «de lo mejorcito del Cantábrico».

Tanto es así que el Ayuntamiento de Gijón continuará con las investigaciones iniciadas en el año 2007 abriendo un segundo plazo de excavaciones en la zona. El objetivo pasa por aumentar el campo de estudio. Una vez concluida esta segunda fase llegará el momento de decidir cómo se exhibirán los nuevos hallazgos para que gijoneses y visitantes puedan conocer mejor la historia de la ciudad.

Para la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, el hallazgo ha sido una «sorpresa positiva» que se ha encontrado «gracias al protocolo que hay que seguir cada vez que se realiza una obra de importancia en el casco histórico».

La regidora gijonesa tuvo tiempo en los últimos días para compartir opiniones con los expertos, «todos los entendidos con los que he tenido la oportunidad de hablar le han dado una importancia máxima al descubrimiento, por lo que la decisión que hemos de tomar ahora es la de hacer una nueva contratación que culmine la excavación». «Luego», añade la regidora municipal, «llegará el momento de decidir cómo se va a mostrar al público». Felgueroso señaló ayer a LA NUEVA ESPAÑA que «si la excavación y sus resultados son muy importantes y pueden ilustrar de alguna manera la historia de la ciudad, la decisión puede ser la de dejarlos a la vista». El edificio de Tabacalera, sin embargo, no corre peligro. Su restauración, aunque puede que con cierto retraso, seguirá adelante.

Un potente asentamiento romano


http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_35_672973__Gijon-potente-asentamiento-romano

Los arqueólogos señalan que el descubrimiento pone a Gijón en primera línea de las ciudades romanas
El hallazgo ha «abierto nuevas fuentes de conocimiento», pero aún «queda mucho trabajo»

«Fundamental», «sorpresivo» y «poco habitual» son los principales adjetivos que los expertos arrojan para definir el hallazgo arqueológico gijonés. A la sorpresa expresada por la Alcaldesa, los expertos añaden la alegría. La reconstrucción del Gijón romano es ahora más fácil. Para el director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Ignacio Ruiz de la Peña, «esto nos demuestra la importancia que tuvo Gijón dentro del imperio romano, porque se ve que la ciudad era un asentamiento romano con cierta importancia». Los hechos le dan la razón. A la muralla y a las ya conocidas Termas Romanas desde ayer se suma un colector de agua que servía al asentamiento romano.

Más que con la construcción en si misma, la arqueóloga Gemma Adán fija su mirada en los pequeños objetos hallados en la excavación arqueológica porque, en su opinión, convierten los hallazgos en un descubrimiento importante incluso a nivel internacional. Gracias a las excavaciones dirigidas por Carmen Ochoa, podemos conocer de primera mano cuál era el modo de vida de los romanos de todo el imperio representados en el asentamiento gijonés: «El calzado de cuero que se ha encontrado, por ejemplo, puede ayudar mucho cuando intentamos reconstruir la vida de los gijoneses que habitaban esta pequeña ciudad del imperio romano durante los siglos III y IV». A falta de un análisis más profundo, estos retos que volvieron a salir a la luz se datan entre los siglos II y IV.

«Está claro que hay numerosos descubrimientos romanos en muchas partes de España, pero quizá los pequeños detalles que nos han dejado ver los de Gijón son los más importantes porque nos permiten reconstruir el modo de vida de los ciudadanos que habitaban el imperio», continua Adán.

La arqueóloga no duda de que la nueva fase de las excavaciones sacará a la luz aún más descubrimientos de importancia. «Después de que descubrieran la fuente de Oviedo y ahora esto en Gijón está claro que puede salir mucho más porque vamos por buen camino», recalcó Gemma Adán.

Ignacio Ruiz de la Peña suscribe en parte esta opinión y mantiene que se puede dar con hallazgos muy importantes durante los próximos meses: «No me sorprendo de que se encuentren restos como éstos en el contexto en el que nos movemos, lo que no quiere decir que no sean importantes, incorporan nuevos datos al estudio del imperio romano y eso es importante», remató Ruiz de la Peña.

Pero el trabajo no acaba aquí. Gijón tuvo importancia en el imperio romano y por ello la ciudad aún guarda en sus cimientos numerosos restos que esperan ser encontrados. La reflexión la hace el arqueólogo Javier Chao: «El descubrimiento del depósito de agua viene a completar un poco más el conocimiento que ya teníamos del Gijón romano, pero ahora lo que falta por conocer y es fundamental es los lugares en los que vivía la población».

Para Javier Chao, «hay que conocer donde vivían y de qué forma porque ahora mismo lo que hay sobre la superficie y lo que se ha conseguido averiguar son principalmente estructuras y edificios civiles y centros de ocio pero hay que ahondar más en el estudio». Por tanto, y según los expertos, queda mucho imperio romano bajo lo que es el Gijón del siglo XXI.

«Ha sido una sorpresa positiva que nos esperábamos al iniciar las obras»



Alcaldesa

«Aún queda mucho Gijón romano por descubrir, sobre todo donde vivía la población»



Arqueólogo

«Es uno de los pocos hallazgos que nos permite conocer el modo de vida romano»



Arqueóloga

«Con el hallazgo hemos abierto nuevas fuentes de conocimiento»

Oviedo - Asturias

¿Qué cambia en la historia de Oviedo la fuente de la Rúa? (I)

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090700_31_673189__Oviedo-cambia-historia-Oviedo-fuente

La cronología romana de la fuente hallada hace apenas dos meses junto a la calle de la Rúa puede dar un vuelco total a lo que hasta ahora era la historia conocida del Oviedo urbano. No debiera sorprendernos que dentro del espacio que ocupara la urbe medieval, el delimitado por la muralla de Alfonso X, aparezcan unos restos arqueológicos de época romana. En el entorno de Oviedo ya eran conocidos testimonios de esa cronología y, en las dos últimas décadas, con la intensificación de las prospecciones arqueológicas, se han multiplicado.

Cuando a comienzos de los años setenta del pasado siglo, José Manuel González escribió el capítulo de la «Historia preurbana» para «El libro de Oviedo», señalaba que por el futuro emplazamiento de la capital asturiana había pasado una vía romana que comunicaba Asturica Augusta (Astorga) con Lucus Asturum (Lugo de Llanera). Este último lugar era por entonces uno de los yacimientos tópicos de lo romano en Asturias, donde ya desde el siglo XIX se venían produciendo hallazgos fortuitos y, desde luego, uno de los muy escasos núcleos asturianos mencionado en las fuentes documentales.

En los entornos de Oviedo, los restos de mayor entidad eran los de la villa de Paraxuga, descubiertos por el citado José Manuel González y excavados de urgencia antes de que quedaran enterrados definitivamente bajo el edificio de la Facultad de Medicina. En Paraxuga se constató la existencia de un establecimiento del siglo IV-V, que se puso en relación con la vía que atravesaba Oviedo. En época imprecisa se localizó en la iglesia de San Miguel de Liño una estela funeraria romana dedicada a un tal «Cesarón, hijo de Tábalo», y en un muro de contención cerca de la puerta de Santa María del Naranco otra estela dedicada a un personaje llamado Quinto Vendirico por su hijo Agedio. Estas dos estelas, junto con el hallazgo de restos de tégulas (la característica teja romana plana) y ladrillos, hizo suponer que en Liño había existido una villa romana. Otros restos imprecisos y la toponimia nos hablaban también de una notable romanización en la ladera del Naranco y en otras zonas del entorno de Oviedo.

Desde que José Manuel González escribiera el citado artículo hasta la actualidad, la arqueología vino a confirmar su buen ojo arqueológico. En Paredes (Lugones), donde también había señalado la existencia de una villa romana, se excavó hace unos años una necrópolis bajorromana, de la que parte aún se conserva en la zona de aparcamiento del centro comercial Parque Principado. El castro de Llagú, al sur de Oviedo, reveló que además de una potente y larga ocupación prerromana, también fue habitado en época romana, hasta mediado el siglo II. En Priañes, en términos del concejo de Oviedo, se localizaron los restos bastante arruinados de una villa romana con cronología en torno al siglo IV. El puente de Colloto, sobre el Nora, ya hace algún tiempo que se constató que su cronología original era también bajorromana. Posiblemente, el puente de Olloniego también sea en su construcción original de la misma época romana.

Fuera de los términos de Oviedo, pero dentro de la zona central articulada en torno a esa vía de Asturica a Lucus, los hallazgos han sido aún más importantes. Al ya viejo hallazgo de la villa Memorana en Vega del Ciego (Lena), de la que se recuperó un completo mosaico que se instaló en el Museo Arqueológico, y varios hallazgos de fines del siglo XIX en Ujo (Mieres), se vinieron a sumar en los últimos años otros yacimientos. Los hornos de fabricación de material de construcción de Venta del Gallo (Llanera), la excepcional y temprana villa de Valduno (Las Regueras); una larga ocupación en el territorio de Lucus Asturum, junto a la destruida y desaparecida iglesia de Lugo; la villa de Veranes, que, aunque conocida desde hacía tiempo, sólo en los últimos años se ha descubierto en toda su magnitud e importancia; la Campa Torres, posiblemente la ciudad prerromana de Noega, pero que fue ocupada por los romanos desde el momento mismo de la conquista, y donde debió de existir un faro romano, en forma de torre, como el de La Coruña. Y, por último, la ciudad de Gijón, cuyas murallas, termas, fábrica de salazones, y otros múltiples hallazgos, nos hablan de una ciudad de gran importancia en el norte hispano en los siglos bajorromanos.

Hay muchos más hallazgos (Beloño, Andallón, Bañugues...), pero no vamos a hacer ahora un mapa de la ocupación romana en Asturias. Hoy nadie con un mediano conocimiento de nuestra historia Antigua puede sostener que Asturias no fue romanizada intensa y extensamente. Clarín no podría empezar hoy su cuento Doña Berta tal y como lo hizo hace ya más de un siglo: «Hay un lugar en el Norte de España adonde no llegaron nunca ni los romanos ni los moros...».

Este largo discurso introductorio nos sirve para hacer ahora una pregunta: ¿Nunca aparecieron restos romanos en el solar del Oviedo medieval?

Y la respuesta es: sí. Pero no los quisimos ver o no los supimos interpretar. Máximo y Fromestano nos vendieron tan bien la historia de su presura de un Oviedo, yermo y deshabitado, que desde siempre se consideró imposible la existencia en ese lugar de otra presencia humana anterior al siglo VIII. En el Museo Arqueológico se conservan al menos dos hermosos capiteles corintios romanos y algún fuste de columna que se supone proceden del palacio de Alfonso III, y que pudieron ser efectivamente aprovechados para este edificio, pero que a la luz de lo que ahora conocemos pudieron ser tomados de alguna construcción romana preexistente en el mismo solar. Hay otro capitel del mismo estilo y procedencia, al parecer, en el Tabularium Artis Asturiensis. Más excepcional aún es el conocido como sarcófago de Ithacio, cuya tapa, labrada en mármol blanco, contiene diversos motivos vegetales y otros que entroncan con el mundo artístico bajorromano y cristiano de los siglos IV-V, y que se encuentra en el llamado Panteón de los Reyes de la capilla del Rey Casto, en la Catedral. Una tradición, que recogió José Cuesta en su pionera Guía de la catedral de Oviedo, y cuya antigüedad se desconoce, dice que en esta urna fueron trasladados los restos de Alfonso III a Oviedo desde Zamora.

Hace ya casi veinte años que en una «Historia de Asturias» (tomo 11 de la Enciclopedia Temática de Asturias), y en el capítulo referido al periodo del Reino de Asturias cuestionábamos la idea generalmente aceptada de que varios restos visigodos que se conservan en las iglesias de ese periodo hubieran sido traídos de fuera. «Resulta inconcebible la idea», escribíamos entonces, «de que tan pesadas piedras formasen parte del botín de las expediciones guerreras asturianas por territorio de la Meseta». Lo mismo podemos decir del valioso sarcófago de Ithacio. No hubo que traerlo de ningún sitio, muy posiblemente estaba allí al lado, junto a otros muchos restos escondidos bajo el subsuelo de la Catedral y de otros antiguos edificios, o que desaparecieron para siempre reaprovechadas sus piedras en otras vetustas construcciones. Debemos concluir en que no hemos sido finos en la apreciación de restos evidentes que teníamos ante nuestros ojos.

Pero volvamos ahora al engaño de Máximo y Fromestano. Está fuera de duda de que el documento que recoge el pacto monástico suscrito por el abad Fromestano y su sobrino Máximo, con Montano y los otros monjes, sobre la fundación por ellos del monasterio de San Vicente, es falso. Isabel Torrente ha puesto de relieve últimamente las incongruencias y anacronismos del mismo. Podemos seguir pensando que a mediados del siglo VIII, en 761 si queremos una cifra exacta, unos monjes se instalaron en el solar donde luego creció y se expandió el monasterio de San Vicente. Otros más lo hicieron en el solar de esa vieja colina, de cuyas fundaciones apenas si nos queda la mención del nombre de sus monasterios. Lo que hoy ya no se puede creer es que Máximo encontró aquel lugar desierto. El lugar, que según dice el documento llamaban «Oveto», no era «nemine posidente» (no poseído por nadie) como se dice en él. No era un solar desierto y lleno de maleza que con sus siervos fue desbrozando Máximo, algo había allí, y posiblemente muy importante, aunque en algún momento haya podido estar deshabitado.

En realidad, la evidencia ahora constatada de la existencia de un «Oveto» anterior a Alfonso II y a los otros reyes de la monarquía asturiana explica mejor o aclara el porqué de la elección de ese lugar como capital de su Reino. Y también la anterior decisión de su padre, Fruela I, de fundar allí una iglesia dedicada a San Salvador y vivir en ese lugar por algún tiempo, pues no se olvide que el futuro Alfonso II nació en Oviedo. Él mismo lo dice en el documento suscrito el 16 de noviembre de 812, por el que hizo a la Iglesia de Oviedo una generosa donación. Este documento, conocido en la bibliografía medieval como el «testamentum» de Alfonso II, no es más que eso, una donación por la que confirmaba la que anteriormente había otorgado su padre Fruela a la misma Iglesia, «para alcanzar perdón para él y el venidero para nosotros», muy posiblemente, como apunta Isabel Torrente, para alcanzar el perdón por el crimen cometido al haber matado con sus manos a su hermano Wimara, «por rivalidades en torno al reino», explicaba la Crónica Albeldense. Sin justificación ni fundamentación documental alguna, se sostiene por algunos que ese año de 812 fue el momento en el que se fundó o estableció la Corte de Oviedo, de lo que no hay ninguna mención en este testamentum, pese al discurso histórico que le precede.

Hay, en lo que estamos tratando dos conceptos que a veces se confunden y se solapan: 1) el establecimiento de una primera población de forma estable en el lugar que luego se llamaría Oviedo, y 2) la institución de ese lugar llamado Oviedo como sede del trono del Reino de Asturias por parte de Alfonso II. Pero de esto, nos ocupamos en el capítulo siguiente.