21 de diciembre de 2008

Escarabajosa del Cabezas - Segovia

Un libro analiza la riqueza arqueológica de la villa romana de ‘Carracalleja’

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El Ayuntamiento de Escarabajosa de Cabezas presentó ayer un libro sobre el proyecto arqueológico “Carracalleja’, que determina la existencia de una villa romana datada en torno a los siglos IV y V de nuestra era. El alcal de Escarabajosa, Ángel Martín, estuvo acompañado en al acto por el director del proyecto, Pablo Guerra; el presidente de Aidescom, Eusebio García; y el jefe del Servicio Territorial de Cultura, Juan José Martín García.

Bajo el título “El yacimiento tardoantiguo de Carracalleja (Escarabajosa de Cabezas, Segovia). Contexto y primeros resultados arqueológicos”, el libro analiza pormenorizadamente el contexto histórico y geográfico del yacimiento, ya que éste se localiza en una zona de alto valor arqueológico, además de aspectos como los materiales recogidos en el mismo. Todos estos elementos permiten conocer cómo se desarrollaba la vida cotidiana en la villa romana de Carracalleja, así como la importancia que pudo tener en su época como enclave de producción en el rico valle del Eresma.

La obra también dedica un capítulo al proceso de restauración al que se han sometido las piezas recuperadas, así como a la metodología de trabajo empleada en el yacimiento. En este sentido, hay que destacar que, junto a los procedimientos de investigación arqueológica tradicionales, se han aplicado técnicas como los sondeos geomagnéticos y la fotografía aérea, que permiten determinar la ubicación de estructuras constructivas bajo tierra. Gracias a ellas, en un futuro podrá acometerse la excavación en profundidad del yacimiento de manera mucho más eficaz, al conocerse de antemano dónde se encuentran los muros u otros elementos arquitectónicos significativos que formaron parte de la villa romana de Carracalleja.

Por lo que se refiere a las tareas de prospección arqueológica realizadas en Carracalleja, es decir, a la recogida de materiales en superficie, éstas han permitido a los investigadores la obtención de numerosos fragmentos de cerámica, la mayoría de época romana, de diversos tipos y para distintos usos. Así, se han encontrado, por un lado, fragmentos de cerámica de cocina, tosca y funcional; y, por otro, fragmentos de refinadas piezas ornamentales, entre las que destaca la denominada terra sigillata (“tierra sellada”), caracterizada por sus tonos rojizos, su brillo y su cuidada factura, además de por un sello —de ahí su nombre— que identificaba el taller de elaboración.

Precisamente uno de estos últimos fragmentos se ha convertido en la pieza más significativa de todas las recolectadas gracias a la presencia en su superficie de una inscripción en latín, “RSVLI”, la cual, aunque incompleta, podría interpretarse como parte del apelativo de alguna persona que, llamada Úrsula, fuera moradora de la villa romana en algún momento de su existencia.

También se han recuperado pequeños fragmentos de mosaicos ornamentales, lo cual hace pensar que la villa todavía puede conservar buenas muestras de este tipo de manifestaciones artísticas. Por último, cabe mencionar la obtención de pesas de telar (usadas como contrapesos para tensar los tejidos y facilitar su elaboración), utensilios rudimentarios realizados en piedra, alguna pieza metálica que pudo pertenecer a una sandalia, e incluso fichas de juegos de mesa.

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