7 de agosto de 2009

Burgo de Ebro - Zaragoza

El Burgo de Ebro recupera su pasado romano

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La Cabañeta es un yacimiento romano situado en El Burgo de Ebro. Todos los veranos, estudiantes de Historia participan en las excavaciones que en él se llevan a cabo. Los restos encontrados hasta el momento lo convierten en un lugar único en el mundo, ya que contiene unas de las termas mejor conservadas de la época de la república romana.

Como todos los años, los principales yacimientos arqueológicos de Aragón se llenan de actividad al llegar el verano. Durante estos meses se investiga el pasado escondido bajo el suelo aragonés. El yacimiento de La Cabañeta, en el Burgo de Ebro, es uno de ellos. Su campaña de excavaciones de este año comenzó en mayo y ahora acaba de concluir.

La Cabañeta es una ciudad romana de la época republicana. Fue fundada en la segunda mitad del siglo II a.C., después de las Guerras Celtibéricas, tras el episodio de Numancia. Se creó como un campamento militar para servir de refugio a las legiones romanas destinadas en Hispania pero con el tiempo se desarrolló hasta acabar convirtiéndose en una ciudad.

En torno al 70 a. C. las Guerras Sertorianas, un conflicto interno de la propia Roma, arrasaron España. Sertorio, el responsable de los ejércitos en Hispania, se rebeló contra el dictador Sila que respondió enviando tropas a la península para acabar con él. Durante estas guerras, muchas ciudades fieles a Sertorio fueron destruidas. Esta localidad desarrollada a la orilla del río Ebro fue una de ellas. La Cabañeta fue asediada y asaltada, por lo que sus habitantes tuvieron que huir y dejaron en ella numerosos objetos abandonados, que han dado lugar a un yacimiento rico en material arqueológico.

El yacimiento

Aunque en el siglo XVIII ya se tenía constancia de que este emplazamiento había sido un hábitat antiguo, no fue hasta 1994 cuando se investigó en la zona. El arqueólogo Antonio Ferreruela realizó varias prospecciones arqueológicas y se dio cuenta de la importancia de los restos encontrados. En 1997 se puso en contacto con el Ayuntamiento de la localidad para comenzar a excavar el yacimiento. Ese mismo año, en invierno, bajo una nevada, comenzó la primera excavación de La Cabañeta. Fue financiada por el Ayuntamiento de El Burgo de Ebro y la DGA con carácter de urgencia para evitar el deterioro de los restos.

Desde entonces, todos los veranos estudiantes de la Universidad de Zaragoza acuden a la localidad para colaborar en la excavación de La Cabañeta bajo la dirección de José Antonio Mínguez y Antonio Ferreruela.

El yacimiento es un área rectangular de 20 hectáreas que se encuentra rodeada por un amplio foso de 30 metros de ancho por tres de sus lados, quedando el cuarto lado defendido de forma natural por el propio río. Alrededor de este rectángulo hay un área de cerca de 12 hectáreas con evidencias de ocupación y que se correspondería con las viviendas que se desarrollaron al abrigo de la zona fortificada.

Hasta el momento, en el yacimiento se han excavado dos zonas: las termas y el foro. Este año, durante el mes de mayo, se excavó la zona de las termas con la subvención del uno por ciento cultural del Ministerio de Fomento. Durante el mes de julio, se han realizado prospecciones en la zona del foro de la ciudad con el Plan General de Investigación del Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón.

Las termas encontradas en La Cabañeta son relevantes a nivel mundial, ya que son las únicas de esa época que se conservan en todo el imperio romano. Se componen de unos grandes baños públicos con circuito masculino y femenino, palestra para ejercicios de gimnasia y zona de servicios, con instalaciones como depósitos para el agua fría y caliente.

El foro de La Cabañeta también es importante puesto que hasta ahora no se conocía ningún foro republicano en el contexto del valle del Ebro. Hay muy pocos conocidos de esa época porque es una fecha relativamente antigua dentro de la historia de Roma.

El director de la excavación y profesor de Arqueología de la Universidad de Valladolid, José Antonio Mínguez, explica que lo más valioso del yacimiento es su propia estructura. “Desde que comenzaron las excavaciones se ha obtenido numeroso material arqueológico, que es interesante; pero se podría decir que lo más importante son las propias estructuras del yacimiento”, asegura. Este asentamiento tiene un importante papel histórico en la romanización de la cuenca del Ebro y puede ayudar a comprender mejor los mecanismos seguidos por Roma a la hora de implantarse en Hispania.

Asimismo, José Antonio Mínguez defiende que este yacimiento podría ser Castra Aelia, cuya localización ha suscitado gran polémica entre los historiadores. El cronista Tito Livio, al relatar la campaña del general romano Sertorio por tierras hispanas, cita un campamento llamado así, pero se desconoce su ubicación exacta. José Antonio Mínguez explica que “por las referencias que da el autor latino y las evidencias arqueológicas que van apareciendo en el yacimiento puede pensarse que se trata de La Cabañeta”. Sin embargo, como dice el director, todavía no se puede confirmar, porque estas identificaciones llevan mucho tiempo ya que se producen gracias a la suma de pequeñas evidencias que aparecen a lo largo de los años.

El trabajo de campo

José Antonio Mínguez explica que el trabajo en los yacimientos es muy lento porque hay que documentar todos los hallazgos e ir con mucho cuidado para no deteriorar ni romper nada. Por lo tanto, en La Cabañeta quedan prospecciones para muchas generaciones.

Para excavar un yacimiento, la zona se divide en distintos sectores, llamados tajos, y a partir de ahí se avanza en cada uno por separado. Javier Polo, estudiante de Historia de 26 años, lleva seis excavando en La Cabañeta y explica que el procedimiento de trabajo es muy sencillo. Al llegar al yacimiento se cogen las herramientas y se empieza a picar, al principio se hace con pico y pala, “a lo bruto”, pero cuando se llega a los restos “ya se hace lo típico; el pincelito, la espátula y a sacar restos”.

En La Cabañeta, al igual que en todas las excavaciones de Aragón dependientes del Plan General de Investigación del Patrimonio Cultural, los estudiantes de Historia son los protagonistas del trabajo de campo. Este programa del Gobierno de Aragón permite que los alumnos de Historia puedan apuntarse a excavaciones desde que comienzan la carrera para adquirir experiencia y hacer prácticas de campo.

Javier Polo ya se encuentra en su último curso y explica que todos los veranos dedica alrededor de mes y medio a hacer excavaciones. Afirma que “esto te tiene que gustar porque sino no duras ni una semana”. Por su parte, su compañero Alejandro, de 24 años, que ya es licenciado en Historia, apunta que “estas cosas se hacen por amor a la causa”. A él le interesa muchísimo la arqueología, en especial la militar, y ve en este yacimiento una oportunidad excelente para practicar esta actividad a la que le gustaría dedicarse en el futuro.

Para facilitar la conservación de los restos, en el yacimiento también trabaja una restauradora a pie de campo. Ella se encarga de tratar los hallazgos que puedan tener más peligro de deterioro. El resto de piezas se envían directamente al Museo Provincial de Zaragoza para que sean almacenadas y estudiadas allí. Este es el procedimiento habitual en todas las excavaciones de España.

El futuro

El Ayuntamiento de El Burgo de Ebro está intensamente involucrado con el yacimiento. Durante las campañas de excavación, aparte de financiación, el municipio ayuda al equipo de investigación con todas las herramientas y materiales que puede. Desde un primer momento, esta institución contempló la posibilidad de organizar visitas a las zonas del yacimiento ya excavadas, pero no es fácil. Es necesario dinero para hacerlo comprensible al público y para que no se deterioren los restos. Además, este yacimiento en particular cuenta con el problema de la morfología. Por ejemplo, la zona de las termas, en la que ya se podrían hacer visitas, tiene un talud al lado que lo dificulta.

Sin embargo, el pueblo sí que cuenta con un centro de interpretación en el que se exponen algunos de los restos encontrados en el yacimiento. Esta instalación abrió sus puertas en el verano de 2001 y a lo largo de sus paneles y vitrinas temáticas los visitantes pueden conocer más acerca de la organización social, vida cotidiana, religión, ocio y arte de los habitantes romanos de La Cabañeta.

Una vez más, al llegar el final del periodo de excavaciones, el yacimiento ha sido tapado con diversos materiales para pasar el invierno protegido de las inclemencias del tiempo hasta que el año que viene, que con la llegada del verano, vuelva a ser destapado por estudiantes de Historia deseosos de descubrir el pasado que se esconde bajo sus pies.

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