El Seprona duplicó en 2004 las actuaciones vinculadas a la defensa del patrimonio
Las principales zonas en las que, durante el pasado ejercicio, se llevaron a cabo excavaciones ilegales de yacimientos se ubican en la Campi?a Sur de la provincia
DAVINIA DELGADO. CÓRDOBA/
http://cordoba.abc.es/cordoba/pg050501/prensa/noticias/Cordoba/Cordoba/200505/01/COR-REG-095.asp
La provincia de Córdoba, y más concretamente la zona de la Campi?a Sur, es, para los expoliadores de yacimientos arqueológicos, un mapa de tesoros escondidos, piezas de anta?o que, a pesar de estar protegidas por la Ley, no escapan de caer en las manos de estos rastreadores del pasado. Durante 2004, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) llevó a cabo 44 actuaciones relacionadas con la vigilancia y defensa del patrimonio arqueológico, el doble de las efectuadas en 2003.
«Zonas calientes»
Las denominadas «zonas calientes», es decir, aquéllas que son más susceptibles a excavaciones ilegales, se encuentran al sur de la capital y las forman las comarcas de Puente Genil, Aguilar de la Frontera, Lucena, Baena y Santaella, sin dejar fuera a Córdoba y a otras dos del Alto Guadalquivir: Ca?ete de las Torres y Pedro Abad.
Del total de intervenciones del pasado ejercicio, 25 acabaron en denuncias, mientras que el resto se agruparon en informes de catalogación de yacimientos. El Seprona procedió a incautarse de 47 monedas, ocho piezas metálicas (sin poder determinar su funcionalidad), cuatro botones, una fíbula y una punta de flecha.
Además, y como una de las actuaciones más significativas, cabe citar la llevada a cabo en una colección privada no regularizada en Aguilar de la Frontera. La llamada «Operación Toro» concluyó con la recuperación cautelar de 5.000 piezas de muy diverso tipo, fechadas desde la Protohistoria hasta la época medieval.
En cuanto al presente a?o, la Guardia Civil lleva acometidas un total de 15 actuaciones. De ellas, destaca la efectuada el pasado mes de abril en Baena, donde el Seprona detuvo a dos vecinos de dicha localidad como presuntos autores de un delito contra el patrimonio histórico, ya que saquearon un yacimiento íbero y romano, catalogado por la Consejería de Cultura, del que extrajeron monedas y parte de una muralla. Los imputados fueron descubiertos mientras excavaban el filón, con la ayuda de palas y piquetas.
Las finalidades que pueden perseguir los ladrones del subsuelo son dos: por un lado, la colección clandestina, que logran por búsqueda directa o por compra. Por otro, el lucrarse con la comercialización de las piezas encontradas. Un ejemplo de ello es el que salió a la luz hace unos días en la capital cordobesa. Los agentes de la Guardia Civil intervinieron un conjunto de 23 reliquias que estaban almacenadas en una nave del extrarradio de Córdoba, en una zona conocida como el Camino de la Barca. El arrendatario del recinto, un varón de 57 a?os, adquiría las piezas para su posterior venta, combinando las identificadas e intervenidas como arqueológicas con otras realizadas a modo de réplica. Los efectivos recuperaron capiteles, fustes y basas de columnas, así como un candil y un brocal de un pozo, datándose la mayoría de ellas en la época romana y árabe.
La Guardia Civil también se ha incautado en 2005 de tres vasijas de cerámica, de época visigoda, y mantiene abiertas las investigaciones que aún se están realizando para esclarecer el expolio llevado a cabo en un yacimiento descubierto con motivo de las obras de la autovía a Málaga, más concretamente en la localidad de La Rambla, y que tuvo como resultado da?os en un mosaico romano.
Por su parte, la Delegación de Cultura abrió en 2004, 30 expedientes sancionadores, quince menos que en 2003, que resultaron de las denuncias efectuadas por el Seprona y de informes de sus propios técnicos. Según la Delegación, «el que la cifra sea mayor, no significa que el pasado a?o hubiesen más, sino que se acumularon de a?os anteriores». Sin embargo, el brazo de Cultura llega más allá en el ámbito de la protección del patrimonio, ya que el pasado ejercicio intervino mediante labores de control en 99 proyectos urbanísticos, y en lo que va de a?o, ha estado presente en 52.
Búsquedas con detectores
Los principales actos delictivos de este tipo que originan sanciones consisten en la detección de personas utilizando un detector de restos arqueológicos, que permiten localizar elementos metálicos soterrados. En la mayoría de los casos, esas piezas pueden formar parte de yacimientos, constituyendo, desde el punto de vista legal, infracción administrativa a la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía, siempre que la actividad no origine da?os a una zona arqueológica, en cuyo caso operaría el ámbito penal. En cuanto al proceso que se sigue, se puede decir que es lento. De hecho, la mayor parte de los casos abiertos desde finales de 2004 y los del presente a?o continúan en vías de tramitación.
Según fuentes de la Delegación, los expolios mediante el uso de detectores «están disminuyendo significativamente. Hace un par de a?os, eran muy frecuentes las detenciones en los márgenes de las carreteras provinciales de personas que se encontraban rastreando el subsuelo mediante este tipo de aparatos. Sin embargo, ahora ya no se ven tantos, porque el Seprona distribuyó una circular entre los demás cuerpos de la Benemérita para que den el aviso si pillan «in fraganti» a alguno de estos delincuentes».
«El patrimonio cordobés está bien protegido», indicaron las mismas fuentes, «pero nunca estará a salvo de los expoliadores de la Historia».
Las principales zonas en las que, durante el pasado ejercicio, se llevaron a cabo excavaciones ilegales de yacimientos se ubican en la Campi?a Sur de la provincia
DAVINIA DELGADO. CÓRDOBA/
http://cordoba.abc.es/cordoba/pg050501/prensa/noticias/Cordoba/Cordoba/200505/01/COR-REG-095.asp
La provincia de Córdoba, y más concretamente la zona de la Campi?a Sur, es, para los expoliadores de yacimientos arqueológicos, un mapa de tesoros escondidos, piezas de anta?o que, a pesar de estar protegidas por la Ley, no escapan de caer en las manos de estos rastreadores del pasado. Durante 2004, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) llevó a cabo 44 actuaciones relacionadas con la vigilancia y defensa del patrimonio arqueológico, el doble de las efectuadas en 2003.
«Zonas calientes»
Las denominadas «zonas calientes», es decir, aquéllas que son más susceptibles a excavaciones ilegales, se encuentran al sur de la capital y las forman las comarcas de Puente Genil, Aguilar de la Frontera, Lucena, Baena y Santaella, sin dejar fuera a Córdoba y a otras dos del Alto Guadalquivir: Ca?ete de las Torres y Pedro Abad.
Del total de intervenciones del pasado ejercicio, 25 acabaron en denuncias, mientras que el resto se agruparon en informes de catalogación de yacimientos. El Seprona procedió a incautarse de 47 monedas, ocho piezas metálicas (sin poder determinar su funcionalidad), cuatro botones, una fíbula y una punta de flecha.
Además, y como una de las actuaciones más significativas, cabe citar la llevada a cabo en una colección privada no regularizada en Aguilar de la Frontera. La llamada «Operación Toro» concluyó con la recuperación cautelar de 5.000 piezas de muy diverso tipo, fechadas desde la Protohistoria hasta la época medieval.
En cuanto al presente a?o, la Guardia Civil lleva acometidas un total de 15 actuaciones. De ellas, destaca la efectuada el pasado mes de abril en Baena, donde el Seprona detuvo a dos vecinos de dicha localidad como presuntos autores de un delito contra el patrimonio histórico, ya que saquearon un yacimiento íbero y romano, catalogado por la Consejería de Cultura, del que extrajeron monedas y parte de una muralla. Los imputados fueron descubiertos mientras excavaban el filón, con la ayuda de palas y piquetas.
Las finalidades que pueden perseguir los ladrones del subsuelo son dos: por un lado, la colección clandestina, que logran por búsqueda directa o por compra. Por otro, el lucrarse con la comercialización de las piezas encontradas. Un ejemplo de ello es el que salió a la luz hace unos días en la capital cordobesa. Los agentes de la Guardia Civil intervinieron un conjunto de 23 reliquias que estaban almacenadas en una nave del extrarradio de Córdoba, en una zona conocida como el Camino de la Barca. El arrendatario del recinto, un varón de 57 a?os, adquiría las piezas para su posterior venta, combinando las identificadas e intervenidas como arqueológicas con otras realizadas a modo de réplica. Los efectivos recuperaron capiteles, fustes y basas de columnas, así como un candil y un brocal de un pozo, datándose la mayoría de ellas en la época romana y árabe.
La Guardia Civil también se ha incautado en 2005 de tres vasijas de cerámica, de época visigoda, y mantiene abiertas las investigaciones que aún se están realizando para esclarecer el expolio llevado a cabo en un yacimiento descubierto con motivo de las obras de la autovía a Málaga, más concretamente en la localidad de La Rambla, y que tuvo como resultado da?os en un mosaico romano.
Por su parte, la Delegación de Cultura abrió en 2004, 30 expedientes sancionadores, quince menos que en 2003, que resultaron de las denuncias efectuadas por el Seprona y de informes de sus propios técnicos. Según la Delegación, «el que la cifra sea mayor, no significa que el pasado a?o hubiesen más, sino que se acumularon de a?os anteriores». Sin embargo, el brazo de Cultura llega más allá en el ámbito de la protección del patrimonio, ya que el pasado ejercicio intervino mediante labores de control en 99 proyectos urbanísticos, y en lo que va de a?o, ha estado presente en 52.
Búsquedas con detectores
Los principales actos delictivos de este tipo que originan sanciones consisten en la detección de personas utilizando un detector de restos arqueológicos, que permiten localizar elementos metálicos soterrados. En la mayoría de los casos, esas piezas pueden formar parte de yacimientos, constituyendo, desde el punto de vista legal, infracción administrativa a la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía, siempre que la actividad no origine da?os a una zona arqueológica, en cuyo caso operaría el ámbito penal. En cuanto al proceso que se sigue, se puede decir que es lento. De hecho, la mayor parte de los casos abiertos desde finales de 2004 y los del presente a?o continúan en vías de tramitación.
Según fuentes de la Delegación, los expolios mediante el uso de detectores «están disminuyendo significativamente. Hace un par de a?os, eran muy frecuentes las detenciones en los márgenes de las carreteras provinciales de personas que se encontraban rastreando el subsuelo mediante este tipo de aparatos. Sin embargo, ahora ya no se ven tantos, porque el Seprona distribuyó una circular entre los demás cuerpos de la Benemérita para que den el aviso si pillan «in fraganti» a alguno de estos delincuentes».
«El patrimonio cordobés está bien protegido», indicaron las mismas fuentes, «pero nunca estará a salvo de los expoliadores de la Historia».




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