27 de febrero de 2009

Tarragona

10 años de Tàrraco Viva: una maravillosa excusa para visitar Tarragona

http://www.soitu.es/participacion/2009/02/27/u/hank66_1235743496.html

Por hank66

El próximo mes de mayo se celebra en la ciudad de Tarragona la décima edición de las Jornadas Internacionales de Divulgación Histórica Tàrraco Viva. ¿Nos vemos allí?


Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco. Ése era el impresionante nombre que, en tiempos hace 2000 años tenía la ciudad de Tarragona, una ciudad que, durante demasiado tiempo, le dió la espalda a su glorioso pasado romano, a los tiempos en los que Tarraco albergó durante dos años al mismísimo Augusto, el primero de los emperadores romanos. Fue en 1999 cuando se crearon las Jornadas Internacionales e Divulgación Histórica Tàrraco Viva. La verdad es que el nombre no causa, a priori, demasiado entusiasmo. Suena a sesudas y plomizas conferencias, a arqueólogos e historiadores debatiendo complicadísimos y puntuales aspectos de la cultura clásica. Nada más lejos de la realidad. Lo que podremos ver en Tarragona entre el 18 y el 31 de Mayo de este año es más, mucho más. Es el momento en el que Tarragona recupera, orgullosa, su pasado romano, y lo hace a pie de calle, involucrando a su población y ofreciendo a los visitantes un espectáculo inolvidable.

Paseamos por la preciosa Rambla de Tarragona y nos acercamos al Balcón del Mediterráneo, un extraordinario mirador desde el que observaremos el Mare Nostrum, el mismo mar por el que llegaron las embarcaciones romanas 200 años antes de Cristo. Giramos a nuestra izquierda y divisamos desde arriba el Anfiteatro, uno de los mejores conservados de España, acariciado en uno de sus extremos por las azules aguas mediterráneas. El espectáculo nos puede dejar con la boca abierta. Pero cuando se nos abren los ojos de verdad es cuando nos sentamos en sus gradas, rodeados de miles de personas, y asistimos a la sensacional recreación de una lucha de gladiadores. Los italianos que conforman el grupo de gladiadores nos explican las reglas, cómo era la vida de un gladiador, cuanto tiempo duraban en activo, detalles de su armamento, etc. Acto seguido se enzarzan en combates, durante los cuales se entusiasman tanto que, a veces, acaban llenos de moretones y heridas. Como toquecito frívolo, atención señoras, señoritas y miembros de colectivo gay: los italianos que escenifican el combate llevan años despertando gritos de admiración y recibiendo miradas lujuriosas, y no es para menos, lo reconozco. Ya veréis por qué.

Durante las Jornadas, toda Tarragona se muestra orgullosa de su pasado. Los museos son gratuitos, podemos pasear por sus murallas, un maravillosa excursión por un recorrido desde el cual divisar la ciudad. Estatuas, fuentes, los antiquísimos restos de la muralla, nos acompañarán durante la caminata. Pero, desde luego, hay más. Talleres de todo tipo, para niños y mayores, donde nos enseñarán juegos de la época romana, caligrafía y actividades manuales diversas. Podemos asistir a representaciones de obras de teatro clásico en las murallas, bajo la luz de la luna. Podemos acudir al Circo Romano y, en una de sus galerías, asistir a la escenificación de la ceremonia de mayoría de edad de un chico romano. Hay un impresionante mercadillo donde podemos comprar desde lámparas hasta botellas romanas hechas a mano, o un casco, o unas caligae (sandalias). Hay que decir que no todo es Roma durante estas jornadas. También podemos encontrar grupos de reconstrucción de la época celtíbera y griega. Los niños pueden hacerse fotos con los soldados, que les prestan sus vistosos cascos para la instantánea. Podemos cruzarnos con una pareja romana, él ataviado con su majestuosa túnica, y ella con un complicado peinado, y adornos de plata y oro. Hay artesanos trabajando, herreros aporreando el metal incandescente para forjar espadas y herramientas, mujeres tejiendo, y escenas de la vida cotidiana de la ciudad que acogió al emperador Augusto.

¿Queréis ver un campamento romano auténtico, lleno de legionarios equipados hasta el último detalle, practicando tácticas de combate, preparando la comida, curando a sus heridos? Durante la celebración de Tàrraco Viva grupos de reconstrucción histórica, apasionados de la Historia de Roma, os llevarán en un fantástico viaje del tiempo 2000 años atrás. Veremos a los legionarios luchar con su legendaria formación en "testudo", un pequeño ejército desfilará ante nosotros bajo los gritos de sus oficiales. fieros y marciales. Los veremos disparar bolas de piedra con sus catapultas, reconstruidas fielmente hasta el último tornillo, caer heridos, atacar con sus "gladius", los mismos que sometieron a toda la Europa Mediterránea y convirtieron el Mare Nostrum en un lago romano. También veréis luchas a caballo, los jinetes desfilarán ante vosotros, erguidos en sus estribos, con los rostros tapados por maravillosas máscaras de oro y plata. Lucharán con espadas, lanzas y jabalinas, y presenciaréis cómo se ejercitan, al galope y con la espada desenvainada.

Ufff, llega la hora de la comida y estamos hambrientos. Varios de los mejores restaurantes de la ciudad ofrecen menús basados en la época romana, ya sea recreando fielmente platos de la época o inventando platos inspirados en la gastronomía. También encontraremos pan y pasteles romanos en algunas de las mejores panaderías de la ciudad. Entre nosotros, en Mayo Tarragona está preciosa, podemos comer en alguna de sus terrazas y luego acercarnos a la playa de la Arrabassada a pasear o, incluso, a pegarnos un chapuzón. También podemos bajar la comida paseando perezosamente por su intrincado casco antiguo.

Seguro que me dejo algo en el tintero. Es tal la oferta, en cantidad y calidad, que se hace prácticamente imposible abarcarlo todo. Si os animáis os recomiendo que visitéis la página de Tarraco Viva, donde os explicarán cómo funciona el tema de las entradas (la inmensa mayoría de los espectáculos son gratuitos, pero conviene reservar con bastante antelación, os aviso de que el personal arrasa). Por último, me comprometo a invitar a una copa de riquísimo vino Priorato a todo aquel que encuentre el error histórico que he dejado caer, a propósito, en este artículo. Eso sí: ¡quedamos en Tarragona!

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