21 de septiembre de 2007

Paracuellos del Jarama - Madrid

La época romana en la zona de Paracuellos

http://www.paracuellosdigital.com/index.php?option=com_content&task=view&id=47&Itemid=33


Algunos historiadores sitúan la creación de Paracuellos durante esta época, como un asentamiento o atalaya sobre el cauce del río. Se cree que el nombre de Paracuellos proviene del Latín “collum”. Collera que se pone a las caballerías para sujetar el yugo. El término –para- se usaría más adelante. No es seguro tal afirmación porque no hay ningún vestigio de aquella época que confirmen tal asentamiento. Sin embargo no es descabellado pensar que fuera posible debido a la situación geoestratégica de la zona. Tampoco es descabellado pensar que el nombre proviniese de una de las muchas villas (villae) romanas que se construyeron en toda la vega del Jarama (normalmente en atalayas sobre el cauce del río) al amparo de las vías de comunicación del floreciente imperio romano. Además estas villas (villae) tenía una importancia capital la cría de caballos. Se sabe con certeza la aparición de, al menos, dos villas romanas en nuestra localidad pero para desgracia de los arqueólogos y del derecho de los vecinos de Paracuellos a saber de sus orígenes, han sido destruidas en aras del “progreso” . Por lo tanto quizás no lleguemos a saber nunca con seguridad de cual de los asentamientos del mundo antiguo surgió Paracuellos.
La llegada de los ejércitos romanos fue abrumadora para los pueblos que subsistían en la península (carpetanos, celtiberos, vetones, lusitanos...)sin embargo la conquista de ellos fue larga y conflictiva. Las fuentes nos informan que durante los primeros años del sigo II a. C. Los ejércitos de Roma alcanzan Caspetania (zona centro peninsular). En el año 194 a. C. La región se integra dentro de la provincia “Citerior” pero siguen los combates en el propio territorio carpetano y siendo constantes la presencia de tropas en tránsito hacia otros territorios de la Celtiberia y la Lusitania. Las fronteras en este momento debieron de ser bastante elásticas produciéndose actos de pillaje de unos y otros ejércitos e imponiendo tributos para la subsistencia de los mismos.

Vencida toda resistencia se crearon dos núcleos principales en la provincia Citerior ; Toletum (Toledo) y Complutum (Alcalá de Henares). De menor importancia fueron las localidades de Tulticia, Arganda, Coslada, San Martín de la Vega, Carabanchel, Talamanca, Getafe, Colmenar Viejo, Perales del Río y alrededores de la Casa de Campo de Madrid.

De todas ellas Complutum (Alcalá de Herares) se va a configurar como uno de los centros urbanos de referencia de la península, como lugar estratégico para el control de la vía Emerita Augusta-Cesaraugusta y de la vía que partía hacia Valentia. Los Romanos engrandecen el concepto de Ciudad como lo demuestran los edificios públicos que engalanan con finos y variados mármoles algunos traídos desde Italia. Se crea una buena infraestructura de servicios: Termas, fuentes, Cloacas, Viales, Basílicas, Templos, etc. Sin embargo a lo largo del Bajo Imperio se va produciendo una tendencia al abandono de las ciudades y a habitar las áreas rurales.

En este momento la ciudad, debido a múltiples causas, ya no reúne unas condiciones optimas ni tiene el atractivo suficiente para albergar a los grandes señores que buscan en el campo una mejor y más segura forma de vida, pero las condiciones de las “casas de labranza” romanas deben ser mejoradas y adaptadas a las comodidades que el señor requiere para él, su familia e invitados. Al mismo tiempo, la casa se convierte en la proyección hacia el inmueble de la personalidad de su propietario. En ellas se verán reflejados los gustos, creencias y valores de su propietario y, al mismo tiempo, será un reflejo de su poder ante los que tengan oportunidad de conocer su propiedad. Toda la vega del Jarama se llenará de estas villas ocupadas por grandes Terratenientes que aprovechará al máximo todos los recursos que su propiedad les brinda (incluidos los esclavos que en ella trabajaran).

¿CÓMO ERAN ESTAS VILLAS?

La arquitectura estaba adaptada a la función de las mismas, siendo una parte de las construcciones la residencia señorial, que en muchos casos se aislaba de los edificios de trabajo o de las habitaciones de la servidumbre. De la casa señorial es de la que mejor información se suele tener debido a la aparición de mosaicos, decoraciones estucadas, estatutaria, etc.

Cada Villa suele ser distinta, sin embargo tenían unas características comunes como que las dependencias señoriales se articulaban en torno a un peristilo que solía ser semicircular o rectangular. Alrededor de esta peristilo se distribuían las habitaciones principales, el oecus, el triclinio o los cubículos...

La mayoría de estos asentamientos repiten un mismo esquema. Se asientan próximas a una vía importante de comunicación, normalmente cerca de un río, sobre alguna de sus terrazas mas elevadas, lo que impedía una inundación en el caso de producirse crecidas desmesuradas de éste. Todas ellas tienen siempre cerca monte bajo o bosque donde aprovisionarse de leña y caza.

En realidad están pensadas para conseguir su autosuficiencia. Por un lado, el río aporta el agua necesaria para garantizar el funcionamiento de los molinos y las termas; también proporciona la dieta de pescado fresco y garantiza el riego de la huerta, de gran importancia en estas explotaciones. En las terrazas más altas se cultivarían cereales, vides y olivos.

De la fauna que la habitaban sabemos de la existencia de cabras, ovejas, bueyes, gallinas y animales exóticos como el camello. La cría de caballos fue de vital importancia en muchas de ellas debido a la importancia que este animal tenía para el Imperio Romano. Sabemos del prestigio de las yeguadas de Hispania, así como la fama de sus aurigas. En este sentido , la vega del Jarama reúne condiciones optimas para la cría de estos animales, lo que sin duda, debieron aprovechar nuestros paisanos hispano-romanos, ya que ello les proporcionaba sustanciosos beneficios. La caza , como deporte y complemento alimenticio, también se practicaba con asiduidad en los terrenos próximos a las villas; de hecho no existe ninguna villa que no tenga cerca lugares óptimos con buenos recursos cinegéticos. Los restos encontrados en algunas de ellas han permitido identificar ciervos, jabalíes, cabras montesas, conejos, liebres y perdices.

De la decadencia de estas villas se sabe que fue producto de su propia autonomía de los Aristócratas con respeto a Roma, seguramente anduvo paralelo a la propia cadencia de Imperio Romano que veía impotente como otros pueblos Centro europeos les ganaban la partida territorial y como se veían obligados a replegarse ante el empuje de estos. Hacia el año 472 d. C. Pasa a control del rey Godo Eurico la provincia Tarraconense, último vestigio del Imperio Romano en Hispania. De la entrada de los Visigodos y posteriormente de los Árabes hablaré en otro momento y en este mismo lugar (paracuellosdigital.com).

Autor: José de Montoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario