Los arqueólogos descubren un segundo sistema defensivo astur en la vía Carisa
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Los expertos investigan un conjunto de fosas en La Cava, un paraje situado en la retaguardia de la muralla indígena del pico Homón de Faro
Lena / Aller,
José A. ORDÓ?EZ
El sistema defensivo astur del entorno de la vía Carisa, entre los concejos de Aller y de Lena, puede ser más complejo de lo que han desvelado las dos primeras campa?as arqueológicas desarrolladas en el enclave. Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada, directores de las excavaciones, han advertido indicios de lo que pudiera ser un segundo entramado militar indígena en la retaguardia del que ya se ha descubierto en el pico Homón de Faro. De confirmarse esta hipótesis, la interpretación histórica de lo que sucedió en este territorio en el siglo I antes de Cristo quedaría un poco más clara.
En concreto, este segundo sistema defensivo se localiza en la zona conocida como La Cava, situada a un kilómetro de distancia del pico Homón de Faro. Se trata de un conjunto de fosas de hasta diez metros de profundidad que, a juicio de Camino, Viniegra y Estrada, pudieron haber sido ejecutadas por las tribus astures para defender la retaguardia de la muralla principal.
La confirmación de que los restos de La Cava corresponden a un sistema de defensa de la retaguardia de la gran muralla del Homón de Faro permitiría aventurar que los romanos lograron sortear la resistencia astur de La Carisa mediante una táctica envolvente y de ataque por los flancos. Hasta ahora, una de las principales incógnitas de las investigaciones en la zona ha sido averiguar la forma en la que los romanos derrotaron a los indígenas, toda vez que no se han encontrado vestigios de un gran choque armado en el enclave, posibilidad que, no obstante, no es descartada por los especialistas.
Con el descubrimiento de los restos de La Cava encima de la mesa, la campa?a arqueológica de este verano en la Cordillera se presenta apasionante. Y más si se tiene en cuenta que esta temporada la investigación se amplía a una muralla de la vía de La Mesa, entre Somiedo y Teverga, que si en un principio se relacionó con la etapa de la Monarquía asturiana, ahora parece que, en realidad, puede ser coetánea a la de La Carisa y también de construcción astur. La más que probable relación entre los sistemas de defensa de las dos principales rutas de acceso romano a los valles interiores de la región resulta fundamental para avanzar en el conocimiento de los inicios de la romanización y del ocaso de la civilización astur en el territorio que hoy ocupa la región.
Los arqueólogos ya estuvieron el pasado viernes en la muralla del Camino Real de La Mesa realizando las primeras prospecciones para tratar de datar con la máxima precisión su fecha de construcción.
De confirmarse la relación entre las murallas, cobraría fuerza la idea de que los astures del a?o 25 antes de Cristo formaron una liga o confederación con el objetivo principal de cerrar el paso de las legiones romanas hacia los valles interiores y los principales puertos de la región, mediante un sistema de defensas situadas en los principales accesos naturales a sus territorios.
Campamento primitivo
El estudio de los restos arqueológicos de La Cava centrará buena parte de la campa?a estival de excavaciones en el entorno de La Carisa. Además, los arqueólogos también pretenden profundizar en el conocimiento de la gran muralla astur del Homón de Faro, ya que han advertido la posibilidad de que en la zona haya restos de una construcción defensiva más antigua y que, probablemente, pudiera adscribirse a otra campa?a militar romana. Es más, los expertos también están convencidos de que el campamento imperial de Curriechos se levanta sobre otro construido previamente.
El campamento romano también será objeto de nuevas excavaciones a lo largo de la campa?a arqueológica de este verano. En concreto, Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada están interesados en el análisis de una serie de trincheras localizadas en la parte delantera de la plaza fuerte, así como en una serie de espacios anexos a la misma.
La investigación de los restos arqueológicos del entorno de la vía Carisa está patrocinada por la Consejería de Cultura y Cajastur. Además, cuenta con el apoyo de la Asociación de Amigos de La Carisa. Por su lado, los plenos municipales de Aller y de Lena han solicitado formalmente la declaración de la zona como bien de interés cultural (BIC), figura de protección que ya gestiona la Dirección General de Cultura.
Por lo que se refiere a la difusión turística y cultural de los restos arqueológicos de la vía Carisa, tanto Lena como Aller trabajan en los proyectos de sendas aulas didácticas. En el caso lenense, estará dedicada a los valores arqueológicos e históricos, mientras que los alleranos se centrarán más en la riqueza natural del enclave.
El alcalde lenense, Hugo Morán, confirmó hace unos días que el aula didáctica de su concejo se ubicará en el núcleo rural de Carabanzo. La intención del Ayuntamiento es financiar la actuación con cargo al uno por ciento cultural de las obras de infraestructuras del Principado.
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